Movimiento, pluralismo y cauces políticos     
 
 Ya.    14/06/1967.  Página: 12. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

MOVIMIENTO, PLURALISMO Y CAUCES POLÍTICOS

Analiza José María de Areilza en "A B C" los principios fundamentales del Movimiento, y escribe:

"... Hice excepción de los principios VII y VIII. El primero de ellos define la forma política del Estado como una Monarquía. El segundo alude a. la representatividad como principio de orden político. Señala unos cauces determinados para esa participación popular—íamüia-municipio y sindica. to—, dejando abierta la puerta para otras entidades que reconozcan las leyes. Pero declara ilegales toda» las organizaciones de cualquier índole al margen de ese sistema representativo. Salvo esos dos aspectos concretos, Monarquía y prohibición de otras organizaciones, pueda decirse, por consiguiente, que loa demás principios no sólo no excluyen la participación de nadie, sino que podrían ser aceptado* por favtea 4» j» m*s diversa Ideología y condición. Pero es difícil, precisamente, establecer sobre una base tan amplia una organización coherente, disciplinada, entusiasta y combativa que llene de contenido político la vida de un país.

Porque de organización se trata. En las intervenciones diversas que e. lo largo de los primeros días se sucedieron en la Comisión de Leyes, lo que se discutía era eso. ¿Se limitaría el Movimiento como organización a un Consejo deliberante, especie de Alta Cámara restringida, de un centenar de miembros?

¿O se mantendría en su Integridad el actúa) aparato organizativo, con sus delegaciones, consejos y estructuras nacionales, provinciales y locales? Alegaban unos y otros que el principio VIII no aceptaba la existencia de partidos, que el Movimiento es e1 antipartido, que la división en grupos ideológicos era un. mal que era preciso «vitar. Y al exponer las razones en pro de la organización to que se hacía era, en realidad, afirmar ese becho sociológico Indudable de que en una sociedad libre el hombre necesita un instrumento político que no es precisamente el de la familia, el municipio o el sindicato, áreas ds dudosa o nula actividad política, sino el de una organización a escala nacional que trata de llegar el vacío que necesariamente se produciría, al desaparecer todos tos canees de esa naturaleza, si se aplicasen estricta-

mente los criterios del punto VIII. Ese creo yo que era el nudo de la cuestión,"

EL PUNTO NEURÁLGICO

"Queda la pluralidad — a ñ a d e Areilza—. No es palabreja vana, sino realidad punzante, la del pluralismo. Opiniones diversas y aun antagónicas brotan del dinamismo normal de una sociedad en movimiento. Es más, Sin esa variedad no puede una comunidad nacional marchar hacia adelante. La inmovilización de formas y la mineralización d« un pensamiento son elementos tan nocivos, cuando menos, como el pluralismo excesivo o atomizado o abandonado a sí mismo, sin orden ni sistema. Pero el pluralismo exige, a mi modo de ver, un reflejo auténtico en tes estructuras políticas del Estado. Si se trata de establecer un turno prefabricado de opiniones, limitadas y cerradas de antemano, a eso se le podrá llamar como se quiera, pero no responderá a las exigencias ni a loa deseos de los grupos vivos y sensibles de la sociedad,"

"... Pero ahí está el punto neurálgico, difícil y abnegado de todo proceso democrática auténtico: en capacitar al pueblo para que se sienta educado, informado y, como consecuencia, responsable. Es decir, lo contrario del paternaíísmo protector.

El Movimiento como organización, ¿quedará capacitado en la nueva Jey para asumir esa ingente tarea?

Su poder de convocatoria hacia Jas nuevas generaciones que son ya mayoría, ¿será suficiente para integrarlos a sn propósito? No es un secreto para nadie que extensos sectores de la sociedad española contemporánea contemplan con indiferencia, cuando no con desvío, la trayectoria del pensamiento político ortodoxo y las liturgias dominantes. Me atrevería a señalar a la Universidad, a la Iglesia joven, a la clase trabajadora o a ciertas áreas regionales importantes como las zonas más sensibles a ese escaso entusiasmo por ciertas formas vigentes. ¡No eería tema a meditar «1 logro de una incorporación auténtica, efectiva, sincera, de esas generaciones, de esos sectores, a la tarea común de edificar un Estado de derecho, definitivo, estable, basado en la convivencia democrática y en la ordenada pluralidad?"

 

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