De las asociaciones a las corrientes     
 
   11/11/1972.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 11. 

DE LAS ASOCIACIONES A LAS CORRIENTES

La expectación política de la semana —obvio es decirlo— estaba centrada en la intervención del ministro

secretario general del Movimiento ante las Cortes. Por primera vez, el señor Fernández Miranda se

presentaba ante la Cámara para atender las preguntas de los procuradores. Ciento setenta preguntas le fue-

ron formuladas. El ministro las agrupó en ocho temas: asociaciones políticas, familia, España - C.E.E.,

socialismo integrador, Prensa del Movimiento, deportes, juventud y cuestiones individuales. De los seis

primeros temas, el ministro habló por espacio de cuatro horas. Sobre la juventud, prometió una nueva

sesión informativa, y de los temas restantes o no abordados, el señor ministro responderá por escrito.

Sobre el asociacionismo político, el señor Fernández Miranda habló en estos términos:

«Decir sí o no, es una trampa, pues en el primer caso, malo, y en el segundo, peor.»

«Si quitamos a los partidos todas las notas que les caracterizan, ¿queda algo que pueda llamarse

asociaciones políticas? ¿No vendrían a ser las asociaciones políticas un pastel de liebre sin liebre?»

«Conste que no estoy diciendo "no" a las asociaciones políticas (...). La simplicidad destruye la

contestación (...). En política, el "no" carece de sentido. Negar las asociaciones sería consecuencia de

afirmar previamente algo.»

"Quien defiende las asociaciones ideológicas no quiere nuestro sistema, sino otro (..). Porque el

pluralismo ideológico es cosa distinta del pluralismo social Un grupo ideológico pretende la realización

de una ideología. Si se está de acuerdo con el Movimiento, las asociaciones no pueden pretender ser

ideológicas, sino otra cosas)

«La palabra "pluriformismo" fue una improvisación verbal, una palabra poco afortunada. Yo preferiría

ahora señalar la posibilidad de distintas corrientes o tendencias dentro del Movimiento, con fidelidad a los

principios, en una pluralidad de tendencias o de corrientes en el mecanismo de la acción política.»

El señor ministro calificó de «genial» el término «tendencias», formulado por el señor Girón en su

discurso de Valladolid, aunque prefirió inclinarse por la acepción «corriente». Explicó el señor Fernández

Miranda su postura política con los versos de don Gerardo Diego: «Soy el mismo. El de ayer y el de

mañana. Soy enésimo.»

Acerca del tema España - C.E.E., y volviendo sobre la cuestión de los partidos, el señor Fernández

Miranda dijo: «Parece ser que los miembros de la C.E.E. exigen condiciones políticas para el ingreso de

España, es decir, adopción de la democracia liberal, de los partidos. Desde mi responsabilidad personal

digo que no es cierto que la Comunidad exija jurídicamente condiciones políticas, pero si es verdad que

algunos Gobiernos nacionales han querido imponer a España estas servidumbres. La respuesta es nítida y

clara: España y su pueblo no aceptan ni aceptarán condicionamientos políticos, radicalmente

antidemocráticos, además. ¿Qué actitud democrática es esa de pedir el cambio del sistema político de un

país porque así lo quieren algunos partidos socialistas? No hay más camino que el de mantenerse

firmemente en la propia dignidad. No aceptaremos nada que afecte a la soberanía y dignidad del pueblo

español. Ya en su día, cuando retiraron los embajadores, resistimos, y los embajadores acabaron

volviendo.»

Sobre el concepto, acuñado por el señor ministro, de «socialismo nacional integrador», explicó que se

trataba de que todos los españoles fueran socios efectivos de la sociedad, sin distinciones entre socios

efectivos, socios de número y servidores

Acerca del desarrollo del deporte en España, el señor Fernández Miranda negó el supuesto subdesarrollo

deportivo del país. «¿Es que había deporte en España antes de la guerra?», preguntó. «Piénsese —dijo—

en el fomento del golf y el tenis.»

 

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