Se abre el Movimiento al contraste de pareceres. Ni un solo voto en contra. 
 Asociaciones políticas  :   
 Sesión de la mañana. 
 Pueblo.    16/11/1968.  Páginas: 3. Párrafos: 56. 

Se abre el Movimientoal contraste de pareceres

NI UN SOLO VOTO EN CONTRA ASOCIACIONES SESIÓN DE LA MAÑANA

El tema de las asociaciones ocupó la sesión de ayer en el palacio del Consejo Nacional del Movimiento, donde la Sección Segunda, que preside don Alejandro Rodríguez de Valcárcel, estudia el proyecto de Estatuto Orgánico del Movimiento.

La sesión se abrió con unas palabras del señor Rodríguez de Valcárcel, que dio cuenta de la triste noticia del fallecimiento de) consejero nacional don Miguel Rodrigo. «Pretender hacer una biografía de su larga vida —dijo— seria inútil; pero pido que conste en acta el sentimiento de todos por la muerte de este extraordinario español, brillante militar, falangista ejemplar, al que Dios tenga consigo.» Se acordó que constara en acta el sentimiento de todos, y los presentes, puestos en pie, guardaron un minuto de silencio en su memoria. Asimismo BC acordó que constara en acta el sentimiento por la muerte de don Ramón Menéndez Pidal, en unión al dolor de la Patria por la pérdida de tan ejemplar figura.

SE ABRE EL GRAN DEBATE

A continuación se entró en el debate dei articulo 10, que señala los fines a que podrán dedicarse las asociaciones que se constituyan dentro del Movimiento. Los consejeros nacionales señores Soler, Posada y Chozas, propusieron la eliminación del párrafo b), que señalaba, entre los fines posibles, los de defender y promocionar los intereses de quienes ejerzan una profesión determinada, no sujeta a la legislación de la Organización Sindical ni a los colegios profesionales u otra regulación profesional especifica. Consideran estsos enmendantes que no caben asociaciones con estos fines que no pertenezcan a la Organización Sindical o a loa colegios profesionales.

APERTURA PARA TODOS

Seguidamente interviene don Agatángelo Soler, que en una larga intervención se opone, entre otros aspectos, a los párrafos finales del articulo, introducidos por la ponencia, y en los que se señala que Jas entidades asociativas no podrán tener finalidades de carácter electoral, sin más excepciones que las establecidas por la ley o por normas acordadas por el Pleno del Consejo. Y que no se permitirá la constitución de asociaciones que pretendan atribuirse con exclusividad valores que son patrimonio común del Movimiento.

El señor Soler impugna que se nieguen las asociaciones que puedan tener carácter electoral, o las que puedan atribuirse con exclusividad los valores que son el patrimonio común del Movimiento. Parece como si Falange Española y la Comunición Tradicionalista no tuvieran derecho al contraste de pareceres o a la concurrencia de criterios. Piensa que la apertura es para todos, incluidas las distintas tendencias que hoy existen dentro y fuera del Movimiento.

No ve el temor a que se desarrolle nuestra democracia orgánica y nuestro asocia-cionismo dentro de las Leyes Fundaménteles del Movimiento. Se pregunta por qué. si no todas, el menos las asociaciones familiares, las que han de constituir los consejos locales y provinciales, no pueden actuar electoralmente; cuando en España se pueden elegir concejales, diputados provinciales, esperamos que alcaldes y presidentes de Diputación, procuradores en Cortes y consejeros nacionales.

Si no puede haber asociaciones que SP atribuyan con exciusividad valores que son patrimonio común del Movimiento, entonces se deduce que sí se podrán constituir asociaciones que no hayan aportado nada a él. Y así es como se llegan a ocupar los puestos selectivos del país desde grupos, incluso amparados en un carácter religioso.

CARGA EMOCIONAL DEL MOVIMIENTO

Interviene después el señor Posada Cacho. Señala que quiere poner de manifiesto hechos evidentísimos. F. E. T y de las J. p. N. S. es la fuerza política que surgió, unificada, en abril de 1937; que tiene un número limitado de miembros, pero una influencia poderosísima sobre extensos sectores de nuestra vida nacional, como sabemos cuantos hemos recorrido las provincias españolas. Entonces se hizo una integración. Ahora estamos ante una nueva integración, que es la que corresponde a las circunstancias actuales. Muchos españoles y grupos tienen que pensar que quedar a! margen del Movimiento sería una actitud suicida y dañina contra, la Patria. Los Principios Fundamentales no son una entelequia; son los únicos que tienen, en la masa, en la población, toda la carga emocional del pasado, las conquistas sociales de estos treinta años y ¡as posibilidades constitucionales del futuro. No debemos sentirnos agobiados por la urgencia de nuestra tarea, sino afrontar el tema con sosiego y responsabilidad. Señala que, por ahora, se limita a manifestar su oposición al apartado c) del articulo.

Don Ignacio García López hace referencia a la intervención del señor Soler, y señala que, aunque está de acuerdo con muchas de sus frases, llega a una conclusión distinta. La Falange, añade, fue una institución política cuyo fundamento fúe su capacidad de integración de nombres y de doctrinas, al servicio del pueblo español. «No estaré nunca de acuerdo con nada que pueda conducir a la desintegración. Si no, lanzaríamos por la borda todo el proceso de estos treinta y cinco años y volveríamos a empezar. Merece la pena que meditemos a dónde vamos a llevar al pueblo español. Los falangistas estamos dispuestos a seguir sirviendo a unas ideas de unidad y justicia social.» Por ello pide que desaparezca el último párrafo.

Don Rafael Salgado Torres pide que la ponencia exponga los motivos que la han inducido a establecer los últimos párrafos Se une a las manifestaciones del señor Soler, diciendo que ya es hora de que los falangistas digamos con claridad quiénes somos y lo que queremos.

El señor Hertogs hace unas consideraciones sobre el asociacionlsmo, que le parece de gran interés, no como un remedo del pluripartidismo, sino como algo nuevo y suge-rente. El defecto de los partiólos es romper la unidad del hombre político, que tiene que sacrificar una serie de sus concepciones, alguna fundamental. La creación de asociaciones como las que figuran en el proyecto puede ser algo revolucionario dentro de las normas tradicionales. Incluso un asociacionísmo político tampoco sería contrario a la esencia del Régimen, si se plantea con las normas de juego del Movimiento. Es preferible un campo abierto, para que se juegue noble y limpiamente, a jugar en la Prensa, los clubs y asociaciones clandestinas. Tampoco cree que deban prohibirse las asociaciones con fines electorales, y se podría iniciar como prueba en las entidades menores; por ejemplo, en la elección de alcaldes.

Dentro del ideario joseantoniano. añade, hay muchas cosas que el Movimiento ha cogido, pero no se han llevado e. la práctica; y no puede prohibirse que surjan asociaciones para llevar a cabo ese ideario.

El señor García Rebull insiste en situar en paridad a las asociaciones y a las hermandades de ex combatientes, que no quieren discriminación, pero no podrán comprender que se las distinga de las otras.

DEMOCRACIA SOBRE LAS FUERZAS UNIFICADAS

El señor Salas Pombo interviene, visiblemente emocionado. Señala que está consternado al ver cómo la ponencia no ha aceptado su enmienda, al estimar que lo que él pretende es el establecimiento de los partidos políticos. Hace una historia de la unificación. El mandó una provincia a los veintidós años: eso si que es promocionar a la juventud. El se esforzó en cumplir con el único título de una lealtad de servicio a los españoles: dio entrada a las diversas tendencias que habían intervenido en el Alzamiento, haciendo compatible la unidad con la diversidad de tendencias Al lado de la Falange situó a la Comunión

Tradicionalista. a los que habían formado en las filas de las milicias de Renovación Esoañola y de la Juventud de Acción Popular. Estas cuatro tendencias habían refrendado con su sangre la realidad viva de una unificación.

Durante veinte años se hizo cuanto fue posible para cumplir de verdad el decreto de Unificación.

Y la realidad viva del panorama político español de estos años es que eauellas tendencias se han articulado, con clara nitidez y diferenciación, dentro del Movimiento Nacional. Alude a la presencia clamorosa de tradicionalismo en Montejurra y expresa con gran emoción su simpatía y cariño por aquellos compañeros de ideales y de armas, unidos en lo sustancial, bajo los Principios Fundamentales del Movimiento, cuyo marco comprende también los matices específicos que mantuvieron la diferenciación de las otras tendencias originarlas. Por ello estima que, si ha de crearse un sistema de asociaciones políticas, éste no puede ampararse en una declaración tan genérica e imprecisa cual la del proyecto; si no que ha de articularse sobre aquellas cuatro tendencias, vivas en la realidad social española, sustaneialmente coincidentes en los Principios Fundamentales que acatan fervorosamente, y cuya diversidad a lo largo del tiempo lia permitido subsista esa conveniente matización dentro de la política española, que puede en el futuro hacer compatible el principio de unidad con el necesario contraste de pareceres que puede ejercitarse según dichas tendencias, subordinadas e integradas en el movimiento unificado.

Dice que sabe que se le puede calificar de partidario de una escalada de] integfismo o de tener el reloj parado. Quizá tenga e! reloj parado en el 18 de Julio, pero rechaza que con su propuesta se pueda volver a los partidos políticos. En su propuesta está la mejor posibilidad de un juego político futuro; nadie podrá tacharle de exclusivismo ni monopolismo, sino de articular la unidad dentro de una diversidad de criterios.

El señor Valero Bermejo hace una serie de consideraciones sobre el tema y da lectura a párrafos del discurso del Caudillo ante el Consejo. Hace una llamada al sentido de responsabilidad de los consejeros.

Destaca que debe señalarse los fines de las asociaciones de forma muy concreta, pero hay que delimitar muy claramente lo que no pueden hacer, y es fomentar las ideologías políticas con carácter general.

El señor Martín Villa pide que se reconsider la posibilidad de que las asociaciones puedan crearse con fines electorales y que el articulo quede planteado con un sentido más positivo.

PREOCUPACIÓN ANTE EL PARTIDISMO

Tras un breve descanso, interviene don Raimundo Fernández-Cuesta. Expresa su opinión sobre el punto c) del artículo. Hace historia del proceso de integración. Señala que el Alzamiento del 18 de Julio se hizo, fundamentalmente, con dos propósitos: terminar con una anarquía que llevaba a España a la desintegración y establecer un nuevo Estado sobre unas bases diferentes. F.n el primer aspecto, todos los grupos que intervinieron en el Alzamiento estaban de acuerdo; pero en el segundo habla diferencias y discrepancias. Las diferentes ideologías del Alzamiento desaparecen con el decreto de Unificación de 1937. Falange entregó gran parte de su ideología y su doctrina, para que fuera unificada, y elevada a rango constitucional, y dejó en el caminó muchas cosas en aras de un afán de unidad. Esta situación, que nace en 1937, durará hasta 1966, en que, tras el Referéndum, se institucionaliza el Movimiento y quedan abolidas jurídicamente las distintas asociaciones. ¿Quiere esto decir que Falange Española ha desaparecido? Jurídicamente, sí; realmente, no. Porque sus principios están en gran parte recogidos en los Principios del Movimiento. Y porque ahí están una serie de obras, en estos treinta años, en ias que está marcada la idea y la doctrina de la Falange. La Falange está viva en la voluntad de los falangistas viejos y jóvenes, confirmes con los principios del ideario joseaatoniano, basado en la unidad nacional, en la justicia social y en el respeto al hombre y su dignidad. Expresa más adelante su preocupación e inquietud por el riesgo que supone, a su juicio, el asoeiacionismo previsto en el apartado c), que puede derivar en un partidismo político. Su postura no está basada en la deformación de la ideología de la Falange, ni en un inmovilismo. Se puede marchar por muy diversos caminos: el nuestro está en los principios de 1958; ahi hemos de establecer la continuidad, que no debe ser estática, sino dinámica. Una continuidad que sea incompatible con el Inmovllismo y con la desviación. Su preocupación está fundada en el Derecho constitucional español; es el peligro de volver a nuevas luchas y al caos. La Ley Orgánica del Estado y la del Movimiento .establecen la concurrencia de criterios: el Movimiento tiene el deber de encauzar la pluralidad de opiniones en el bien común. La diversidad política no es nueva; existe desde el primer día, y la mejor prueba son los Gobiernos habidos en estos años.

No se opone al sistema asociacionista. Pero, cualquiera que sean los requisitos que se marquen, la realidad barrerá esas diferencias y llegaremos a la similitud entre esto y un partido político. «Soy —dice más tarde— partidario de la concurrencia de criterios, que, cuanto más amplia sea, más nos favorecerá a los falangistas, cuya capacidad de sugestividad es muy grande. Y esta concurrencia puede hacerse a través de unas asociaciones, que no defiendan glo-ba¡mente ideologías, y que no exijan la disciplina de sus miembros.»-

El señor Matéu de Ros muestra su oposición al apartado c), porque con él se sanciona la disolución de los círculos doctrinales. Añade que, si el párrafo se mantiene, está dispuesto a presentar su dimisión corno consejero nacional.

Don Miguel Primo de Rivera^ dice que las hermandades deben formar asociaciones, dando ejemplo, y deben gozar de facilidades para su inclusión. Bastaría al efecto con una simple manifestación expresa de voluntad. En cuanto al último párrafo del artículo, no está claro, y anuncia su voto en contra del mismo, porque no quiere ser verdugo de los valores tradicionales de España.

El señor Labadíe pide que se diga claramente qué son, o qué no son, las asociaciones políticas. Desea que se incluyan los grupos históricos, pero también las realidades socioeconómicas y políticas de la vida española de hoy. En cuanto al apartado c), no aclara nada, y propone una nueva redacción, en la que figure la contribución, sobre la base común de los Principios del Movimiento, a que se haga posible el legítimo contraste de pareceres y la ordenada concurrencia de criterios. Solicita también la supresión del último párrafo del artículo.

Pilar Primo de Rivera pide también esta supresión, y una mayor claridad en el apartado c). Es partidaria de la apertura.

POSIBILIDAD DE CRITICA A LAS SOLUCIONES DE GOBIERNO Y FORMULACIÓN DE

PROGRAMAS

POLITICAS

EMILIO ROMERO

«En este debate, cualquier silencio puede comprometer más que las palabras"

CARLOS PÍNULA

"Si los hombres de la Vieja Guardia supiéramos que nuestra presencia era perturbadora para la convivencia entre los españoles, nos iríamos a casa»

FUEYO ALVAREZ

"Sin un mínimo de concurrencia y pluralismo político, el Régimeu »o tendrá salida".

MARTINEZ ESTERUELAS:

"Al Movimiento le corresponde la institucionalización de la sociedad»

del contraste de pareceres y de la evolución, pero sin perder el eje. La señorita Momea Plaza interviene en sentido análogo, y pide que se diga claramente lo referente a las asociaciones políticas.

RESPETO A LOS PRINCIPIOS

Don Licinio de la Fuente es partidario también de una mayor claridad en el texto. El respeto a los Principios es causa necesaria, pero no suficiente, para evitar el pluri-partidismo, por lo que hay que establecer otros condicionamientos. La señorita Teresa Loring indica que la función del Consejo Nacional es determinar lo que pueden ser, o no pueden ser, las asociaciones.

El señor Aparicio Bernal indica que parece que hay un cierto temor a enfrentarse con el tema. Si la Ponencia va a reconsiderar su postura, tenga en cuenta que el tema es lo suficientemente importante como para ser tratado en un apartado. Hay que diferenciar los diversos tipos de asociaciones. El señor Rodríguez Estevan señala el peligro de resucitar los partidos políticos, y se muestra en la linea del señor Fernández-Cuesta. El señor Valero insiste en primer lugar sobre la moción relativa al conocimiento por el Consejo del proyecto de Ley Sindical. Se da lectura a esta moción, pidiendo que el Consejo conozca la Ley antes de que sea estudiada por el Consejo de Ministros. El señor Chozas indica que la Sección Octava del Consejo va a ser convocada en breve para tratar del tema, estudiado por una ponencia nombrada al efecto.

El señar Valero hace una serie de consideraciones de tipo político. Señala cómo Falange contribuyó activamente a la Ley Orgánica de] Estado. La Ley se debió a los hombres del Movimiento, y no a los editoriales tendenciosos o a las reuniones y comidas que tuvieron lugar en Madrid en e) verano de 1966.

Aprobada la Ley, un grupo de consejeros nacionales estudiaron eí desarrollo de los Principios de la Ley Orgánica, en lo referente al contraste de pareceres y al asociacionismo. Se llegó a la conclusión de cuidar todo desvío de conceptos, que son fundamentales. Y, por ello, de los riesgos de ideologías globalizadas. Se refiere a la actividad auténticamente revolucionaria de febrero de 1967, con lo que nuestra postura se tergiversó por muchos grupos y grupitos que trataban de dividirnos, Se vio claramente que los puestos políticos que se abandonaban no se podían recuperar de nuevo.

AVENTURAS QUIJOTESCAS

El contraste de pareceres se puede establecer por muchos conductos, pero ninguno artificial. Nuestro Jefe Nacional nos ha avisado de que no entráramos en aventuras quijotescas, y en el peligro de un camino que hay que emprender sin perder de vista sus dificultades. Añade que hay que definir, con todo rigor y con las suficientes garantías, lo que van a ser las asociaciones,

El señor Zamanillo dice que le ha parecido apreciar un ambiente funerario y acomplejado. No voy a hablar del pasado; si lo hiciera me fijaría más en los errores que en los aciertos, que es más eficaz. No voy a hablar tampoco del futuro, sino del presente. Es preciso tener una amplitud de criterios, una sensibilidad mayor de la que ha existido hasta hoy. El asociacionismo es doctrina tradicionalista, y el carlismo integró también los principios del Movimiento, juntamente con los puntos de la Falange. «Espero que este ambiente acomplejado y funerario se disipe.»

El señor Chozas dice que hay que dina-mizar el desarrollo político partiendo de los Principios. Muchos de los senderos de la política actual transitan hoy a extramuros del Movimiento Hay que encontrar un equilibrio entre los valores personales, los valores asociativos y los valores comunitarios. No aburramos al pueblo español, pues éste lo perdona todo menos que le aburran. A las dos y cuarto se levantó la sesión.

SESION DE LA TARDE

A las cinco y cuarto volvió a reunirse, bajo la presidencia de don Alejandro Rodriguez de Valcárcel, la Sección Segunda, que estadía y discate el estatuto Orgánico del Movimiento,

EMILIO ROMERO:

"SI A LA PLURALIDAD"

Prosigue la discusión del artículo 10, que ha ocupado toda la sesión matinal y que trata de los fines que pueden cumplir las asociaciones del Movimiento. La presidencia concede la. palabra a don Emilio Humero, quien empezó diciendo que a estas alturas del debate el silencio podría comprometer más que las palabras. Por eso — dijo — , voy a hablar. Todo viene de la insuficiencia como representación del viejo esquema de la familia, el Municipio j eí Sindicato.

La política necesita un instrumento de representación. Los acontecimientos de i«s últimos años, el deterioro det Régimen en la composición de sus tuerzas y la llegada de tas nuevas generaciones que aspiran a tener papel en la historia, crean un pluralismo social y político. Este pluralismo necesita una respuesta jurídica en nuestro ordenamiento constitucional. Este es el problema que tenemos delante. Lo peor que nos podría pasar es que pudiera repetírsenos aquello de Ortega, dicho en 1910, de que «había una España oficial y otra real» Ño hay peligro respecto a la creación de partidos políticos, porque los Principios del Movimiento, como materia constitucional. nos obliga a todos. Pero las asociaciones políticas son necesarias para el control del poder, la formulación de programas y te creación de equipos de recambio. Por eso —finalizó Emilio Romero— me adhiero a la propuesta de Francisco Labadíe, y aunque comprendo las limitaciones y las cautelas de la ponencia, se podía llegar a una fórmula de compromiso entre ambos textos.

PINILLA: "UNA LEY ACEPTADA, NO IMPUESTA"

Intervino a continuación don Carlos Pínula, consejero por /Cantora e inspector nacional de la Vieja Guardia. El señor Pinilla considera que e| proyecto de Estatuto es vacilante en muchas ocasiones y contradictorio a menudo. Estamos discutiendo — dijo— una ley esencialmente, fundamentalmente política; se trata de elaborar un cauce por1 donde ha de discurrir la actividad política de España en e] futuro. Si lo que de aquí salga no se ajusta a [a realidad viva de España, la ley irá por un lado y el imehto español por otro. Si no se ajusta a esa realidad, la ley será impolítica, uivia-ble; será como un aparato ortopédico que el pueblo se sacudirá en la primera oportunidad que tenga. Esta deberá ser ana ley aceptada, no una ley impuesta.

Pero algunos quieren desmantelar el presente y el pasado. Parece como si tuvieran prisa en licenciar a los detensores del Régimen. ¿Es necesario que salgamos algunos del Régimen para que entren otros en la ciudadela?, se pregunta. Y se refiere seguidamente a las palabras de Fernández-Cuesta durante ia sesión de la mañana:

«Hay que evitar otro 18 de Julio», afirmando que el 18 de julio es irreversible.

Dice que a los falangistas se les ha cargado un sambenito de exclusivismo. No tenemos nada de ^ué avergonzarnos, ni de qué arrepentimos o de hacernos perdonar. La Vieja Guardia no ha ejercitado ningún tipo de monopolio político, aunque sus hombres sí fueron los primeros que salieron a la calle a defender los valores esenciales de la Patria, cuando ello suponía poner en juego la vida. Pues bien —afirma el señor Pinilla —, si tuviéramos conciencia de que nuestra presencia era nociva o perturbadora para la convivencia entre los españoles, nos iríamos a casa para seguir pensando en España,.

Muestra su preocupación, que traslada a la ponencia, se carezca de la imaginación suficiente para romper el inmovilismo formal que tiene el proyecto para elaborar una norma de eficaz incorporación de todos los españoles al acontecer político nacional.

FUEYO: "ASOCIACIONES, SI"

El profesor Fueyo Alvarez, director del Instituto de Estudios Políticos, inició su intervención diciendo que en todo el problema que se discute hay un pequeño fallo metodológico. La ponencia se ha visto obligada con un vocablo jurídico a resolver un problema de metafísica política. Y eso es como tratar de encerrar «n -ana síntesis la» pruebas de la existencia de Oíos.

Al proyecto le falta un análisis doctrinal del compromiso histórico de los hombres qoe han servido al Régimen; le falta nn análisis sociopolítico de la realidad que hemos hecho en estos últimos treinta años.

Sin un mínimo de concurrencia y pluralismo político, el Régimen no tendrá salida» Raimundo Fernández-Cuesta ha recordado esta mañana que dicha concurrencia ha «xfe-tidu desde la génesis del Régimen, por medio de los Gobiernos de coalición. Pero resulta que esta coalición lo ha sido de personas y no de fuerzas, resultante de IA ad-hesiór individual a Franco. Se refiere a la intervención del señor Salas Pombo acerca de la reconstrucción de las cuatro fuerzas políticas de la preguerra —Renovación Española, Tradicionalistas, Falange Española y Acción Popular — . Ello supoi. una consideración de emociones, pero no aporta una solución válida. Cuando el pueblo español votó, con espontaneidad impresionante, la Ley Orgánica del Estado, no votaba simplemente la permanencia del Caudillo —¿es que el Caudillo necesitaba acaso este voto? — , sino que votaba el futuro político de España, En este proyecto de Estatuto falta un planteamiento doctrinal que resuma la dialéctica de la continuidad. Partir del génesis de nuestra realidad y, mirando hacia el futuro, trazar un eje lógico, es obligación

(Pasa a la pág. siguiente.)

Asociaciones políticas

(Viene de la pág. anterior.)

de los dirigentes políticos. Ahora, nos enfrentamos con varios riesgos: con el de caer en et puro verbalismo; con reducir el contraste de pareceres a la confrontación recíproca del pensamiento solitario, o con provocar la desunificación del país. Entre estos riesgos hay que navegar. Para ello necesitamos una teoría funcional de I» confrontación que actúe inmersa en la realidad del pueblo. Si no conseguimos esa teoría habrá que pensar si no seria mejor recluirnos en el «bunker».

¿Por qué necesitamos mía teoría funcional que haga impacto en la base real del país? Porque las emociones histéricas son muy auténticas, pero doran muy poco. (Recuerda 1a frase del general De Gaulle ante el júbilo popular de 1a liberación de París, cuando la multitud bailaba alegremente ante e1 palacio del Elíseo: «Qué lastima que no se pueda estar bailando toda la vida.»)

Necesitamos abrir el principio de la concurrencia, porque como las generaciones jóvenes no pueden quedar ancladas, hay que ofrecerles lineas de presencia en la vida pública con el fin de que no crean que les hemos cerrado el escalafón y qoe encerramos el progreso del país en na «ghetto» de las clases establecidas.

No «e puede abrir la liberización económica y religiosa y mantener al misino tiempo una postura monolítica en la toma de posición política, porque eso atenta a lo que los franceses llaman la fuerza de las cosas.

Afirma a continuación el profesor Fueyo que es imprescindible ir a teorías sistemáticas de programación gubernamental, pnes si cada ministro se encierra en su virreinato administrativo, la síntesis es «1 vacío.

Los Principios Fundamentales del Movimiento son inalterables, pero los Gobiernos, no. Es necesario una programación política, coordinada. Es necesaria la concurrencia; hay que abrir el experimento de la concurrencia, con todas las cautelas si se quiere, pero hay que abrirlo. I» contrario es la leucemia política.

Concretando su postura ante el artículo en discusión, el profesor Fueyo dice que lo que •e está tratando en definitiva es: «Asociaciones, si; asociaciones, no». Mi voto es: «Asociaciones, sí». El problema está en qué asociaciones.

Hay que separar —dice— el mecanismo de representación del mecanismo de presencia política, la. representación tiene un cauce natural a través de la familia, «i Municipio y el Sindicato. La presencia de las asociaciones o grupos que se confrontan em el análisis de la línea general de política de gobierno no se conecta con la mecánica representativa. Porque hay que evitar que estas asociaciones puedan convertirse en máquinas electorales.

Hay que entender qué son estas asociaciones; determinar el núcleo dirigente y su base. El profesor Fueyo se declara contrario a las asociaciones multitudinarias, masivas. Considera que debe concretarse la limitación de la base y de la propia pluralidad de las asociaciones; definir su autonomía y su integración en el Movimiento; la relación moral de disciplina entre el todo y las partes; la defensa del riguroso respeto a la libertad y dignidad de la persona humana; el amparo efectivo a los asociados para que no sean esclavos en las decisiones de voto, y la regulación de las funciones concretas del Conseja Nacional en este aspecto.

Con la nobleza y claridad acostumbradas intervino el señor Sánchez Cortés. Asimismo lo hicieron los señores García RebulI, De la Fuente, Valero y Choras,

MARTÍNEZ ESTER U EL AS: "NO A LOS PARTIDOS POLÍTICOS"

Por la ponencia conteste las numerosa* intervenciones registradas en torno al artículo décimo el consejero don Cruz Martínez lístemelas. Al Movimiento, dice, le corresponde la institucionalúsación de la sociedad. Partimos de la base de que cualquier asociación de las estudiadas es política por su esencia. El problema más grave es el de la relación entre las asociaciones, que aquí pretenden lanzarse a la vida pública, y los partidos políticos.

Es necesario sentar la premisa de que el principio ideológico de los partidos políticos está aquí ausente, porque no cabe otro planteamiento ideológico que el contenido en los Principios Fundamentales del Movimiento. Asi, 1as asociaciones parten de nn común denominador de fidelidad a la Constitución del Estado, considerada en su" totalidad, afines a una ideología única en que todos los grupos tienen cabida.

La ponencia ampara la idea de asociacionismo y excluye la de los partidos políticos. Nuestro problema está en la institucionalización de la opinión pública, en el margen de presencia política, que no agotan las entidades naturales, dentro del panorama de la vida española. Junto a las entidades naturales de representación tiene que haber una promoción política que permita al hombre la posibilidad de asociarse con otros para defender opiniones comunes.

No escatimamos los sistemas de garantías: el Consejo Nacional con respecto a las asociaciones y de éstas con respecto al Consejo Nacional, asi como a favor de la auténtica libertad de los asociados. Las asociaciones previstas en el apartado e) del artículo décimo representan una fórmula, de auténtica democracia sin partidos.

A las seis y media de la tarde, el señor Martínez Esteruelas solicita de la presidencia un plazo para reconsiderar el artículo sometido a debato, a efectos de verificar las correcciones oportunas. Se levanta la sesión, durante media hora, para que la ponencia prepare una nueva redacción del artículo décimo.

DEBATE DEL ARTICULO 10

A las ocho menos diez se reanudó la sesión e interviene, por la ponencia, el señor Martínez Esteruelas, quien indica que se ha tratado de recoger en esencia diversas sugerencias presentadas y que el sistema seguido incide no sólo en el artículo que se debate, sino también en el 12. El artículo 10 se divide en tres preceptos distintos. Da lectura a los mismos y se abre un pequeño debato en el que hacen objeciones diversos consejeros.

Especialmente el debate ge plantea en el artículo 10-b). Se pone a votación el artículo 10-b) párrafo a párrafo; el primero se aprueba con el voto en contra de los señores Chozas y Matéu de Ros. Los restantes, por unanimidad, salvo el apartado d), que se aprueba con el voto en contra del señor Valero. El 10-t) se aprueba tras la intervención de varios procuradores y del señor Fernández Miranda, por la ponencia, conforme al texto de ésta. Estos tres artículos quedan redactados así:-

«Artículo 10-a). Podrán constituirse asociaciones para el desarrollo de la participación familiar en la vida pública y la defensa y promoción de los intereses de la familia española.»

«Artículo 10-b). Además, las asociaciones del Movimiento podrán constituirse con los siguientes fines: a) defender y premocionar los intereses de quienes ejerzan una profesión determinada, no sujeta a la legislación de la Organización Sindical ni a la de los colegios profesiónales a otra regulación profesional especifica; b) promover loa valores culturales mi servicio deI pueblo español; e) estudiar e incorporar a 1a vida social 1» doctrina contenida en los Principios del Movimiento; d) mantener vivos loa vínculo» nacidos de circunstancias históricas u otros fines de análoga naturaleza; e) cualquier otro reconoció» por el Consejo Nacional.»

«Articulo 10-c). Podrán constituirse asociaciones en el Movimiento con el fin de contribuir » la formulación de la opinión sobre la base común de los Principios, del Movimiento, en servicio de 1» unidad nacional y del bien común, para 1» concurrencia de criterios, de conformidad con el artículo 4.* de 1» Ley Orgánica del Estado y el articulo 2.* de la Ley Orgánica del Movimiento y su Consejo Nacional.

Esta» asociaciones contribuirán a promover el legítimo contraste de pareceres, con plena garantía de la libertad d« la persona en orden a la posibilidad de un análisis crítico de las soluciones concretas de Gobierno y la formulación ordenada de medidas y programas que «e orienten al servicio de la comunidad nacionaL»

ASOCIACIONES NACIONALES, REGIONALES, PROVINCIALES O LOCALES

En el debate del articulo 11, el tema principal planteado estriba en la introducción por la ponencia de la posibilidad de asociaciones de ámbito regional. El señor Martínez Estéruelas, por la ponencia, destaca la postura favorable a esta inclusión por razones de orden cultural e histórico, insertas, por otra parte, en «1 pensamiento joseantoniano. A favor de esta tesis y en apoyo de la ponencia intervienen, entre otros, los consejeros nacionales señores López Bravo, Palomares, Pínilla, Hertogs, García Rebull, Caldos, Fernández Sordo, Rodríguez Esteban y Pilar Primo de Rivera.

El texto de] artículo es aprobado, por unanimidad, conforme a la siguiente redacción:

«Artículo 11. Las asociaciones podrán ser de ámbito nacional, regional, provincial o local y, de mutuo acuerdo, constituir federaciones en que se integren las «rae persigan fines análogos.

Dichas asociaciones y federaciones formarán parte, por razón de sus fines, de las correspondientes confederaciones, que tendrán por objeto fortalecer los vínculos asociativos y la relación a tal efecto con la Secretaría General del Movimiento.

Las asociaciones, federaciones y confederaciones tendrán personalidad jurídica propia para el cumplimiento de sus fines.»

A las nueve y diez de la noche, el presidente levantó la sesión, para prosejruirse a las doce de la mañana de hoy. (Pyresa.)

 

< Volver