Autor: Rico, Eduardo G.. 
   Clubs y voluntad de apertura     
 
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Clubs y voluntad da apertura

Criba pública una entrevista de Eduardo G. Rico con don Alberto Ballarín Marcial:

"BALLARIN - Ampliaré para vosotros y para vuestros lectores lo que ya ha formulado en declaraciones y

conferencias recientes. Voy a precisar en lo posible esta noción de "club". Para mí, el "club" representaría

un primer paso de aperturismo gradualista. Esta entidad proporcionaría un área relativamente ancha que

serviría, por lo menos, para propiciar la discusión política y su proyección sobro las capas profesionales y

universitarias que son las que presentan mayor demanda de participación, sin olvidar, claro está, las

tensiones del mundo del trabajo. Mi teoría del "club" busca su apoyo en una experiencia histórica: en todo

proceso de democratización han surgido, primero, las sociedades de pensamiento. Antes, desde luego, que

las asociaciones de acción política. Me parece de sentido común: la reflexión es lógicamente anterior a la

acción. Siendo partidario de un aperturismo progresivo y gradual, entiendo que en este país, tal

aperturismo debería comenzarse por la regulación de los "clubs" políticos

CRIBA. - ¿Cree Ballarín que en la actual coyuntura es viable su propuesta?

BALLARIN. - No tengo apenas fe en esa viabilidad. Veo que en lugar de aperturismo, lo que existe es

regresión, pero no puedo dejar de luchar contra esta regresión, y la fórmula que yo ofrezco sería el

procedimiento más adecuado al momento.

Ya tenemos en la realidad ejemplos de "clubs". Algunos políticamente indirectos, como el 401. Otros, con

más incidencia en la vida pública. Veo viable el "club" dentro de una estrategia gradualista, porque estaría

más lejos de los partidos que las asociaciones de acción política. Ahora bien, lo decisivo radica en que

verdaderamente exista voluntad de apertura.

CRIBA. - ¿ Advierte Bailarín la presencia de esa voluntad?

BALLARIN.- No, no. Yo entiendo que no. Lo que advierto en algún sector es la voluntad contraria.

CRIBA. - ¿Dónde situaría esos sectores?

RALLARÍA. - Cerca del poder o en el poder mismo. Para mi, el ejemplo más claro lo constituye el

intento de reforma de la representación familiar. Mucho me temo que se trate de ir a un sistema de

control, por lo menos, de los candidatos. No lo sé. Sólo afirmo un temor.

CRIBA - ¿Se sentirá satisfecho si la idea de las asociaciones cristalizara?

BALLARIN. - Absolutamente satisfecho, con una condición: que fueran auténticas y no manipuladas, y

que fueran igualmente auténticos los cauces de representación orgánica en la práctica. Yo creo que la

democracia orgánica, en cuanto re-valoriza una serie de participaciones concretas - democracia,

universitaria, sindical, profesional, etc.-, corresponde a una exigencia de nuestro tiempo. Algunos

españoles, obsesionados con las fórmulas de la democracia parlamentaria, no quieren reconocer esta

ventaja."

 

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