Autor: Duvá Milán, Jesús. 
   Hallado un arsenal de armas en la prisión de Carabanchel     
 
 Ya.    18/12/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 11. 

Hallado un arsenal de armas en la prisión de Carabanchel

Una pistola, cuarenta cuchillos/ treinta y siete puñales y numerosos objetos contundentes almacenados

por los reclusos

El registro fue practicado por la Policía Armada e inspectores del Cuerpo General

Un auténtico arsenal de armas fue encontrado en 1» mañana de ayer durante el registro practicado en la

prisión madrileña de Carabanchel, al tenerse noticias de que los reclusos se estaban preparando para

llevar a cabo un motín antes de Navidad, con objeto de llamar la atención sobre las reivindicaciones que

vienen planteando desde tiempo atrás.

E! resultado de la inspección, que según fuentes de la propia Jefatura Superior de Policía ha sobrepasado

con mucho todas las sospechas existentes sobre el asunto, ha sido el siguiente: Una pistola del calibre

7,65, sin marca ni número de fabricación, con su correspondiente cargador y seis proyectiles; cuarenta

cuchillos, treinta y siete puñales de fabricación manual, cinco tijeras completas y otras tantas mitades,

veíala objetos punzantes de diversas formas, siete pedazos de cadenas, un serrucho, un juego de karate y

un aparato transmisor, que les serviría para comunicarle con el exterior, pero no para recibir emisiones.

Además de esto también les fueron intervenidos a los reclusos más de doscientos objetos contundentes,

tales romo barras de hierro o da madera, medías rellenas de arena, ladrillos atados con cuerdas, llaves de

pugilato...

El registro, que se desarrolló entre las nueve de la mañana de ayer y la una del mediodía, fue realizado

por un comisario, cuatro compañías de la Policía Armada, al mando de un teniente coronel, así como

numerosos inspectores del Cuerpo General de Policía

Cundo los presos tuvieron conocimiento de esta operación, que iba a llevarse a cabo en el centro de

reclusión, comenzaron a deshacerse de los útiles que tenian preparados para efectuar el supuesto motín.

De esta forma, arrojaron los objetos antes mencionados a los patios interiores de la cárcel, que, al parecer,

anteriormente habían mantenido ocultos en las celdas. En las galerías se hallaron dos aparatos que las

servían para fumar drogay una larga cuerda de nilón que se supone tenía como misión la de servir a los

amotinados para descolgarse por los muros del recinto penitenciario.

Al analizarse los objetos aprehendidos se comprobó que uno de los cuchillos incautados se enconuaba

manchado con restos de sangre, y se supone que tal arma fue utilizada por alguno de los reclusos para

herir a uno de sus compañeros, hecho que, a\ parecer, ocurrió día a pasados.

Los cerraduras estaban rotas

Segun fuentes oficiosas, los funcionarios de Prisiones que prestan servicio en la cárcel de Carabanchel

estaban últimamente atemorizados debido a las tensiones existentes entre los reclusos y ante la

inminencia del levantamiento que se estaba fraguando. Por otra parte, añaden los mismos medios, los

funcionarios no se atrevían a entrar en las galerías para practicar ningún registro, pues sabían de la

existencia de este arsenal, de tal forma que los presos podían prácticamente campar a sus anchas. Este

hecho se veía agravado aún más ante la circunstancia de que las cerraduras de las celdas habían sido

violentadas, y por eso los internos se habían adueñado de la situación.

Todos estos antecedente* habían motivado que días atrás, ante la disconformidad manifestada por tos

funcionarios en cuanto a las condiciones de seguridad que se tenían en el centro, hubieran tenido que

intervenir efectivos de la Policía Armada para imponer la calma, la tensión, como se recordará, aumentó

hasta límites insospechados con la visita girada a la prisión por el nuevo director general de instituciones

Penitenciarias, el cual había anunciado anteriormente que se tomarían precauciones para Impedir el

motín,

Sin embargo, a pesar de las promesas las medidas disciplinarias solicitadas por las funcionarios no

llegaban y eso produjo el descontento general entra ellos.

La Dirección General, ante todos los indicios, que conducían irrefrenablemente hacia el desorden dentro

del recinto penitenciario, decidió por fin que "entre las obligaciones prioritarias de la misma está la de

adoptar cuantas medidas de precaución sean necesarias para garantizar su ineludible deber de proteger la

integridad física de los propio? internos", y para ello se puso en contacto con la Jefatura Superior de

Policía.

Por último, y aunque se sabe que el registro practicado en Carabanchel no forma parte de un plan a nivel

nacional, se rumorea que operaciones similares puedan realizarse en otros penales de España ante la

sospecha de que los reclusos ya dispongan de si; propio arsenal.

Jesús DUVA

 

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