Autor: Silván, Santiago. 
 Se tragan muelles, cuchillas, cucharas, medicamentos, abrelatas. 
 Así se autolesionan los presos comunes     
 
 Pueblo.    02/12/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 29. 

Se tragan muelles, cuchillas, cucharas, medicamentos, abrelatas...

Pese a que en los últimos días los medios de comunicación kan dejado de hacerse eco de la situación en

que se encuentran las cárceles españolas, lo cierto es que el malestar continúa. La demanda de una

amnistía que beneficie expresamente a los cresos comunes es, como se sabe, el principal motivo de la

campaña, generalmente violenta, que se desarrolla en los centros penitenciarios. Y es, por lo que se sabe,

en la prisión vizcaína de Basauri donde los presos no ceden un ápice en la lucha por esta reivindicación.

Los hospitales bilbaínos, en efecto, atienden de forma continua a reclusos que no dudan en lesionarse una

y otra vez, al objeto dé concienciar a la opinión pública sobre tus problemas.

Nuestro redactor en Bilbao, Santiago SILVAN, consciente de las características.que va adquiriendo la

oleada de autolesiones (hace unos días un recluso se cortó una oreja) ha entrevistado a tres de los

protagonistas de tales actos; actos que, como se sabe, están promovidos por la Coordinadora de Presos en

Lucha (COPEL).

AUTOLESIONAN

COMUNES

La Coordinadora de Presos en Lucha funciona únicamente entre la población reclusa y a nivel del Estado

español. Cuando sus miembros se encuentran nuevamente en la calle, pasan generalmente a engrosar las

filas de los Comités de Apoyo a COPEL, desde donde luchan por dar a conocer a la sociedad las

condiciones de vida de las cárceles y las circunstancias que en muchas ocasiones les han llevado a

delinquir. Tres ex presos, Antonio Arevalillo, Maximino Gándara y José Luis Sebastián, el último de los

cuales ha abandonado el Centro Penitenciarlo Provincial de Basauri hace menos de dos semanas, nos

describen sus circunstancias personales y, como protagonistas a la vez que testigos, nos dan una

explicación de la actual ola de autolesiones.

ANTONIO AREVALILLO sanz desde los catorce años estoy bajo tratamiento psiquiátrico atendido por

el doctor Rodrigo Pinto: Sin embargo, fui condenado en vez de conducido a un psiquiátrico, como

correspondía. Pero al terminar la condena sí se acordaron de que estaba demente, y entonces tuve que

pasar siete meses más en la prisión psiquiátrica de León. Allí, el veinte de junio de este año subieron a los

tejados como protesta treinta presos normales y cuarenta enfermos. Todos fueron desalojados por la

Policía de igual forma.

MAXIMINO GÁNDARA ESTEVEZ: «He sufrido varias condenas, pero lo peor es que en ocasiones no

puede uno entender qué es lo que ha hecho. Fui detenido por algo que no había hecho; a los seis meses el

juez decretó mi libertad provisional y sin más me marché. Dieron orden de busca y captura contra mí y

me cogieron «en rebeldía» porque no me había presentado en el Juzgado. Me cayeron otros seis meses

más, en Nanclares de Oca y Basauri. Ahora, cuando he vuelto a salir, he ido al Juzgado para que no me

vuelva a pasar y me han dicho que allí no pinto nada. Lo peor es que no entendemos lo que ocurre.»

JOSÉ LUIS SEBASTIAN MENDIBIL: «Yo pasé veintitrés meses de cárcel preventiva y luego resulta

que me condenan a seis meses. ¿Y qué pasa con los otros diecisiete meses? En Basauri fui muy mal

atendido por un médico suplente a raíz de una infección. Ahora tengo denunciado judicialmente a aquel

médico.»

COMO TRAGARSE UNA CUCHARA SOPERA

José Luis carga pronto con el peso de la conversación; testigo de numerosas autolesiones en Basauri, él

personalmente se tragó el pasado 31 de octubre una chapa de cinco por tres centímetros a la hora de la

comida. «Se dio aviso para que me bajaran al hospital y mientras esperábamos a la Policía —suele

tardarse cerca de una bora— me tragué también un abrelatas de los grandes, que se me atascó a la altura

de la nuez. Hora y media tardaron en esta ocasión en bajarme, mientras tenía vómitos y me ahogaba.

Nada más llegar al hospital de Basurto pasé al quirófano.»

José Luis Sebastián Mendíbil conoce y ha visto actuar a Domingo Pe-rea, el más recalcitrante de los

autolesionados en Vizcaya: «Le he visto autolesionarse nueve o diez veces. Se ha cortado, pero tafos

profundos, las piernas, los brazos, el pecho. Las venas parece que son elásticas y por eso no se le han

abierto más que en una ocasión, que estuvo después varios días con transfusiones, desangrado. Se ha

tragado muelles como los de los jergones de la «mili» y, como hacen todos, un montón de enganches del

Jergón.» Domingo Perca, cubierto de cicatrices, ha protagonizado a comienzos de mes una nueva

modalidad de autolesión al cortarse una oreja.

José Luis, ¿cómo se puede tragar una cuchara sopera?

Es muy difícil; son de acero, grandes y no entran. Primero hay que apretar hasta el fondo de la garganta.

Da náuseas, vómitos, dolores muy fuertes y produce cortes. Ótros presos ayudan a empujar. Después,

cuando ya no avanza más, te lias a darte puñetazos en el pecho y otros te golpean en la espalda. Asi va

bajando, a golpes, hasta llegar al estómago.

¿Qué se siente con una cuchara en el estómago?

Como si tuvieses un bicho vivo, que se mueve, además de darte dolores fuertes. Cada movimiento te hace

sentir una cosa viva dentro. En algunas posturas, clava, molesta.

MUELLES, CUCHILLAS, MEDICINAS...

Felipe Corveira Padilla, Felipe Orbe Cabreros, António Caballero, Enrique Calderón y Cristóbal Montes

son, entre otros, los que han ingerido cuchillas de afeitar en Basauri

Es mentira que se las traguen envueltas en pan. Se suelen tragar a la hora de comer, y lo más que tienen es

que se tragan con el puré. Son siempre cuchillas Inyectables, porque las gilletes normales no se reciben en

la prisión.

A Santiago Marcos Tolsa una cuchilla le originó continuos vómitos de sangre. Generalmente, sin

embargo, una dieta de espárragos en el hospital permite expulsar las cuchillas sin grandes dificultades. En

Basurto, una reciente huelga de hambre se convirtió en un serio problema para los presos que mantenían

objetos —algunos, cerca de la docena de muelles y cuchillas— en el estómago.

Otra modalidad de autolesión es la ingestión de medicamentos. En Basauri destacó el caso de Severiano

Rey Taboada: «Tuvo tres días de total desesperación, enfermo y mal atendido. Entonces se lió a darse

cabezazos contra la pared. Dias y días estuvimos viéndole con la herida abierta y con muy mala pinta

aquello, infectado. Una vez, al salir de la enfermería, le vi sentado al sol, en el patio, junto a dos

compañeros. Estaba echando espuma por la boca, respiraba con dificultad y tenia los ojos extraviados.

Luego me enteré de que había tomado treinta o cuarenta medicamentos distintos. Tardó tres horas en

bajar al hospital»

Los muelles, de unos cuatro centímetros de longitud, son el objeto más frecuente que ingieren los

reclusos. Otras posibilidades de autolesión están facilitadas por tuercas, tornillos, etcétera. Pero cada día

es menor el número de objetos al alcance de los reclusos.

NADA CONTRA LOS PRESOS POLÍTICOS

Se ha creado la imagen de que COPEL se opone a los presos políticos a los que considera privilegiados...

COPEL no tiene absolutamente nada contra los políticos, y mucho menos contra ETA; eso hay que

dejarlo bien claro. Casi siempre estamos con etarras en las prisiones vascas. Nosotros respetamos sus

ideas, quizá tengamos hasta sus mismos sentimientos y pensamientos, pero no tenemos el cerebro o la

formación necesaria desde jóvenes que nos permita organizamos y luchar contra la opresión. Y eso

también hay que decirlo, represión hemos padecido tanta como ellos.

¿Cómo se portan los políticos con vosotros?

ETA concretamente ha tenido un buen comportamiento por regla general y, a veces, incluso ha apoyado

nuestras reivindicaciones siguiendo huelgas de hambre que no les beneficiaban nada a ellos.

La ración diaria de vino en servida en vosos de plástico. Los objetos cortantes, como puede ser una

botella de cristal, son idóneos para las autolesiones. por eso se evita que estén al alcance de los reclusos.

Tres protagonistas de la campaña violenta que se registra en Basauri hablan para PUEBLO

¿Cómo va1oráis las autolesiones de Aldanondo en Martutene, a punto de ser amnistiado y realizadas

únicamente por solidaridad?

Como Comité de Apoyo a COPEL de Vizcaya, le agradecemos enormemente lo que ha hecho y le

agradecemos toda su actitud. Le animamos a que continúe en la lucha; sabe que siempre que necesite en

la prisión nuestra ayuda la tendrá y haremos por él todo lo que podamos.

Francisco Aldanondo, único etarra preso actualmente en Martutene (San Sebastián), ingirió la semana

pasada dos cucharas en solidaridad con la COPEL y los presos sociales.

BASAURI, HOY

¿Cuáles son hoy las condiciones de vida en la prisión de Basauri? Nuestros entrevistados se muestran

favorables al trato de los funcionarios, incluso defienden a la dirección. Las condiciones generales de vida

han experimentado una paulatina mejoría en los últimos años.

¿Es esta la situación interior?

Justo en estos momentos hay una gran vigilancia policial, según creemos, por órdenes de Madrid, que

crean una tensión continua. La Policía hace, durante las veinticuatro horas del día, exhibición del

armamento antidisturbios. Tememos que pueda desembocar en motines o disturbios, porque no se puede

resistir asi un día tras otro.

¿En el hospital de Basurto?

La situación es aún peor. Los presos permanecen esposados a las camas, y sólo se les suelta para ir al

servicio. Queremos denunciar la agresión sufrida por un menor de edad, un chico de diecisiete años, al

que le llaman «Chicharro». Allí es todavía peor.

Para finalizar, ¿para qué sirven las auto lesiones?

Para lo único que nos puede servir es para tener mala suerte y morir, y para llamar la atención. Los

lectores de PUEBLO tendrán, cuando esto se publique, una idea de lo que son las auto lesiones. No sé si

causarán una buena o mala impresión. Únicamente lo hacemos porque estamos hartos de suplicar nuestra

oportunidad de reconciliación. Nos sentimos olvidados por la sociedad y no tenemos otro camino para

llamar la atención.

Santiago SILVA!

2 de diciembre de 1977

 

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