Potenciar las instituciones     
 
 Ya.    03/12/1972.  Páginas: 1. Párrafos: 2. 

Potenciar las instituciones

De "ABC":

"Quizás por falta de valentía a la hora de poner en práctica los principios se producen momentos de

desconcierto y es necesario volver a echar mano a los propósitos de vigorización, potenciación y

fortalecimiento. En torno a ello, en reciente ocasión, ha dicho el presidente de las Cortes, señor Rodríguez

de Valcárcel: "Esperamos todo de la norma, sin darnos cuenta de que la vigorización de las instituciones

puede depender de nosotros mismos. No nos debemos limitar a estar en las instituciones, sino a ser las

instituciones, a vivificarlas, a potenciarlas, a sacar de ellas todas las consecuencias."

Españoles hay que, conscientes de su responsabilidad en tal sentido, han tratado en todo trance de hacerlo.

No se podría decir, con todo, que existe una equivalencia entre la voluntad y el empeño que se puso en lo-

grarlo y los resultados obtenidos. No siempre son estos criterios objetivos los que determinan los

derroteros del proceso político. Ahí está, por ejemplo, el punto muerto en el que se había llegado en la

vida interna del Consejo Nacional y la terapéutica a la que se ha debido acudir para conciliar los man-

datos legales y las posibilidades prácticas. Posiblemente con ello se ha perdido un tiempo precioso que

debía haberse invertido no en afanes de fiscalización, sino en obtener una clara unanimidad para que no

se detuviera el proceso de desarrollo político. Porque la autenticidad, y el compromiso con la propia

conciencia a la hora de asumir las posibilidades totales del conjunto institucional, no circulan por una

única vía. Afectan tanto a los que representan al pueblo como a los que lo gobiernan. Aunque sus puntos

de vista, como resultado de la información de que disponen y de las posiciones que tratan de

salvaguardar, no siempre sean fácilmente conciliables. Por eso las palabras del presidente de las Cortes

tienen la virtud de recordar un alto componente moral que nunca puede ser menospreciado en el quehacer

político. Nos referimos a la disponibilidad de ánimo para pensar que si las cosas no funcionan no es por

culpa de los demás, sino a consecuencia de la omisión de nuestros propios deberes. Aplicado con carácter

general, puede representar un oportuno tema de meditación ante los problemas de cada momento."

 

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