Solución salomónica     
 
 Diario 16.    21/05/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

Solución salomónica

El secuestro de Javier Ybarra Begé, de difícil explicación ante la opinión pública, aunque la víctima

representa en el País Vasco a la derecha franquista, oligárquica, no ha logrado en las primeras horas los

efectos que podrían esperar sus desconocidos autores. No ha conseguido detener en seco la ampliación de

la amnistía, pero tampoco ha servido para forzar al poder a conceder la gracia que pusiera a la calle a

todos los presos políticos.

En una pretendida solución salomónica que, posiblemente, esta vez sería solución como no lo ha sido la

amnistía con cuentagotas, el Gobierno de Adolfo Suárez ha decidido que sean ios propios presos políticos

quienes soliciten su indulto, o, si lo prefieren, su salida del país. El poder ya no concede mas

excarcelaciones y ha buscado una fórmula de compromiso detrás de la cual se adivinan fuertes tensiones

en el seno del Consejo de Ministros.

Lo abstracto de esta fórmula sólo recibió una concreción; cinco presos políticos, incursos en los llamados

delitos de sangre, podrán abandonar España en cuanto se encuentre una nación que los reciba, ya que el

Gobierno ha respondido satisfactoriamente a su petición de extrañamiento.

Esta ambigua respuesta ha sido forzada probablemente por el "absurdo" secuestro del señor Ybarra. Horas

antes del mismo pocos dudaban de que el Consejo de Ministros tenía el proyecto de dictar una veintena

de indultos entre los presos vascos. De nuevo el poder se agarra a las medias tintas y trata de poner

parches a una amnistía total que debió solventar de una vez por todas, hace tiempo.

El margen de maniobra de Suárez es muy estrecho y se cerró más con el asesinato, el miércoles en San

Sebastián, de un policía armado. Su Gobierno necesitó ayer casi catorce horas, nueve de Consejo de

Ministros más otras cinco de reflexión y de nerviosa espera de los españoles ante las pantallas de

televisión, para reaccionar ante la situación en una extensa declaración, en la que informó de que existe

intento de destabilización política para impedir la reconciliación nacional y la celebración de elecciones.

La declaración se mostró favorable, en abstracto, a la amnistía y a la institucionalización de las regiones,

que será ya obra —explicó el Gobierno— de las futuras Cortes democráticas. El análisis de la violencia

que ha azotado en los últimos días al País Vasco pecó de simplista y no aludió para nada a la violencia de

los "incontrolados" en la desproporción que en algunos casos ha existido en la respuesta de las Fuerzas

del Orden Público a las manifestaciones pro amnistía.

 

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