Instantánea. 
 El GRAPO y la amnistía     
 
 El Alcázar.    12/01/1977.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

EL GRAPO Y LA AMNISTÍA

El señor Satrústegui, distinguido dirigente de la "oposición", quien a pesar de ser liberal y demócrata no

ha tenido inconveniente en dejarse retratar junto al asesino de Paracuellos de Jarama, se manifiesta

partidario de una amnistía total para todos los crímenes de intencionalidad política, incluidos los que

hayan producido derramamiento de sangre, y sostiene que acciones como las del GRAPO, secuestrando al

presidente del Consejo de Estado o ametrallando a unos obreros, por no someterse a sus consignas, no

debe ser obstáculo para la concesión de la amnistía que propugna.

Pero el señor Satrústegui no añade a su pretensión algo que resulta evidente: que si se concede la

amnistía, acciones como las del GRAPO, que no deben impedirla, se benefician automáticamente de ella.

Nos encontraríamos así con que no sólo los asesinos del almirante Carrero Blanco, los genocidas de la

calle de Correo (¿una matanza de intencionalidad política, señor Satrústegui?), los asesinos del inspector

Manzanas, del cabo Posadas, del guarda Lesmes, del industrial Barazadi, del alcalde de Galdácano, del

presidente de la Diputación de Guipúzcoa, del taxista Expósito o del teniente Pose quedarían en libertad,

exentos de cualquier culpa, sino que de la nueva amnistía se beneficiarían, al mismo tiempo los

secuestradores de Oriol, los ametralladores de obreros y cualquier individuo que se de prisa a matar, "por

motivos políticos", antes de que se firme el decreto. Si ese es el objeto que la oposición quiere conseguir

del Gobierno, una consigna correrá como la pólvora de un rincón a otro de nuestra sufrida Patria:

"Españoles, se ha abierto la veda del enemigo político. A matar con rapidez y eficacia.

La amnistía nos espera generosa, tras el último tiro en la nuca".

Mientras tanto, los líderes de la oposición llamada democrática sonreirán felices. Dentro de una cámara

acorazada, suponemos.

 

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