Autor: Hernández Domínguez, Abel. 
   Amnistía sin coacción     
 
 Informaciones.    03/01/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 3. 

AMNISTÍA SIN COACCIÓN

Por Abel HERNÁNDEZ

EL último comunicado de los «grapos» y la carta autógrafa del señor Oriol pueden abrir el camino a una

rápida y favorable solución del caso. La clave puede ser la siguiente: Los secuestradores, que no dictan

ningún ultimátum, exigen como condición para liberar al presidente del Consejo de Estado que el

Gobierno acceda a poner en libertad y trasladar a Argelia a los quince presos que consignaron en su

primera lista; pero no aluden a la amnistía. Sin embargo, el señor Oriol opina (y es de suponer que al

dictado o con pleno conocimiento de causa) que la alternativa es: ((libertad de los quince que figuraban en

la primera petición o .bien amnistía general o indulto que suponga la libertad de todos los presos de

intencionalidad política». X dice une los «grapos» rectificaron el planteamiento a la vista de lo que dijo

Martín Villa.

En conclusión: los secuestradores se conformarían con la amnistía, pero no aluden a esta medida de

clemencia. Lo cual quiere decir que el Gobierno ahora puede dictar el decreto, al parecer, ya preparado,

de ampliación de la aplicación de la amnistía sin verse coaccionado por los secuestradores. No puede,

evidentemente, dejarse chantajear y colocar en Argelia a los quince de la lista, muchos de los cuales se

niegan además a ser excarcelados en estas condiciones.

El clamor pidiendo amnistía crece de día en día, sobre todo en el País Vasco. Parece que es justa y

necesaria esta medida. ´En el pasado Consejo de ministros, el tema se quedó sobre la mesa. Tras este

escrito de los secuestradores del señor Oriol, en los medios responsables del Gobierno el optimismo es

patente. Fuentes del Ministerio de Justicia nos han recordado esta mañana que, aparte la mayor

generosidad en la aplicación del decreto de amnistía, hay un indulto dictado por el Bey con motivo de su

proclamación, que sólo se aplicó a los presos comunes, y no se ve razón de que no pueda extenderse

también a los detenidos políticos. El Gobierno tiene ahora las manos libres.

 

< Volver