Congreso y Senado aprueban la ley de amnistía. Excepto AP, y con la reserva del diputado abertzale. 
 Todos apoyaron la amnistía     
 
 El País.    15/10/1977.  Página: 9. Páginas: 1. Párrafos: 22. 

EL PAÍS, sábado 15 de octubre de 1977

POLÍTICA

Congreso y Senado aprueban la ley de Amnistía

Excepto AP, y con la reserva del diputado abertzale

Todos apoyaron la amnistía

L a aprobación de la ley de Amnistía revistió ayer caracteres de gran solemnidad y de fiesta mayor en el

Pleno del Congreso de Diputados. En la mayoría de las intervenciones de Jos diputados y de los

representantes de los grupos parlamentarios para explicar el voto estuvo presente una clara revisión del

régimen franquista y de la represión padecida por los pueblos de España durante cuarenta años.

Asimismo, y aunque con moderación, se aludió a las limitaciones de la amnistía, especialmente en su

aspecto militar. El único alegato contra la amnistía estuvo a cargo de Alianza Popular, mientras que

fueron diputados vascos de diversos partidos quienes pusieron mayor énfasis en su importancia y en su

carácter pacificador. La proposición de ley fue aprobada por 296 votos favorables, dos en contra,

dieciocho abstenciones y un voto nulo.

Las principales intervenciones producidas en el pleno citado fueron las siguientes:

ANTONIO CARRO Alianza Popular

«Así se llega a la Bastilla»

Aceptó y reconoció la institución de la amnistía, pero la consideró tan extraordinaria que hace siglos que

no se usa en algunas democracias de Occidente. (Esto provocó las risas en el hemiciclo.) Estimó justa la

amnistía cuando cambia el régimen político, y recordó su participación, en diciembre de 1975, en un

decreto sobre amnistía para los funcionarios civiles. Justificó también las medidas de gracia

subsiguientes, pero negó, en cambio, legitimidad a la nueva amnistía, tras las elecciones del 15 de junio.

«Parece que ahora —dijo— la preocupación fundamental es amnistiar, en lugar de gobernar, y esto no

dudo en calificarlo como la política más peligrosa y desestabilizadora de cuantas puedan seguirse.»

Citó frases del ministro de Justicia —que le escuchaba con una leve sonrisa— sobre los peligros de las

amnistías frecuentes, especialmente cuando se refieren a delitos de sangre. También exhibió el señor

Carro una cita socialista, la de Luis Jiménez Asua, sobre el uso ciego y desmedido hecho por la República

de la gracia, y que fue —según dijo— la causa del desorden y de la caída de la misma.

Por cuenta propia, añadió que con la aprobación de esta nueva y enésima amnistía «mucho me parece que

estemos deslizándonos en el plano inclinado del menosprecio de las leyes, del desgobierno y, en fin, de la

anarquía».

Con acento emocionado, el ex ministro franquista pidió «sólo una garantía», que esta amnistía sea la

última y acabe con la tolerancia. Aludió, sin nombrarla, a las movilizaciones de todo orden anunciadas

por ETA y a la constatación de que el desorden público está campando por sus respetos, llegando tal vez a

un presalvajismo.

Agotando al máximo sus argumentos, el señor Carro sentenció: «Y sabed que las cárceles se pueden

vaciar, asaltar, o tomar, como ocurrió con la Bastilla él 14 de julio de 1789. Pero recordad también

que esta fecha se ha convertido en la fiesta nacional francesa, como desencadenante de la revolución que

guillotinó a Luix XVI.»

Como argumento de que la opinión pública no desea la amnistía, el señor Carro citó la siguiente frase del

editorial conjunto que el 24 de septiembre pasado publicaron los siete directores de los periódicos más

importantes de Madrid: «Es intolerable la ineficacia de los poderes públicos en la represión del crimen

político.»

Terminó anunciando la abstención de Alianza Popular, «porque una democracia responsable no puede

estar amnistiando continuamente a sus propios destructores».

MARCELINO CAMACHO Comunista

«Reconciliación»

Se refirió a la necesidad de una reconciliación nacional entre los que nos habíamos estado «matando unos

a otros» y dijo que los comunistas «hemos enterrado nuestros muertos y nuestros rencores».

Pidió a los señores de Alianza Popular que reconsideraran su postura, y les estimuló con su creencia de

que «a partir de ahora el crimen no quedará sin castigo». Aludió a la necesidad de que sean en un futuro

próximo restituidos a sus puestos determinados trabajadores de uniforme; recordó la especial represión

padecida por la clase obrera.

DONATO FUEJO PSP, por el Grupo Mixto

«Compromiso»

Calificó la jornada de importante para todos los pueblos del Estado español. Manifestó que la amnistía es

el resultado de un compromiso entre diversos grupos, evitando la ruptura con estamentos y fuerzas

sociales que no comprendían que con la amnistía se estaba haciendo justicia, y consideró fundadas las

previsiones de desestabilización hechas por tales estamentos.

JOSÉ MARÍA TRIGINER Socialistas de Cataluña

«Positiva»

Consideró la amnistía no enteramente satisfactoria, pero destacó sus aspectos positivos, en cuanto

liquida los delitos políticos del anterior régimen.

TXIKI VENEGAS Grupo Socialista del Congreso

«Que se controle a los incontrolados»

Anunció el voto afirmativo de su grupo y, como socialista vasco, aludió a la lucha de su pueblo y a la

represión sufrida. Sobre las limitaciones en la aplicación de la amnistía para los profesionales dedicados a

la alta misión de la defensa del país, señaló que «el desarrollo de la conciencia democrática debe regir

para toda la sociedad, incluidas las Fuerzas Armadas», y pidió que esta insuficiencia se subsane por vía

administrativa.

Como complemento de la amnistía pidió que se controle a los incontrolados. Terminó pidiendo al pueblo

vasco que se incorpore a la construcción de su futuro.

XAVIER ARZALLUS PNV, minoría vasco-catalana

«Olvido para todos»

Advirtió que la presencia de su partido en las elecciones, contra la opinión de sectores del pueblo vasco,

se produjo «porque creíamos en la instauración de la democracia, que tiene como exigencia unánime la

amnistía, entendida como un olvido de todos y para todos». Señaló que en el hemiciclo se sentaban

personas con muchos años de cárcel y exilio, así como participantes en Gobiernos que motivaron esas

cárceles y esos exilios, y recordó que hechos de sangre ha habido por ambas partes.

Dijo que como complemento de la amnistía hay que cambiar las leyes y declaró que el Congreso debería

ser garante de esta transformación; de lo contrario, la amnistía quedaría en mero acto de buena voluntad.

La reacción del hemiciclo fue la de un aplauso prácticamente unánime en el que sólo dejaron de intervenir

en los escaños Alianza Popular y en el banco azul el vicepresidente primero del Gobierno, teniente

general Gutiérrez Mellado.

FRANCISCO LETAMENDIA El A, de Euskadiko Ezquerra

«Un derecho, no un perdón»

Dijo que el sector del pueblo vasco al que representa es favorable a una participación de Euskadi y a la

serenidad de los espíritus, pero partidario de una amnistía que no sea un perdón vergonzante, aplicado a

personas que siguen siendo consideradas como delincuentes comunes, sino un reconocimiento del

derecho de un pueblo para defenderse de la dictadura con todos los medios que tuvo a su alcance.

Defendió que la amnistía debe alcanzar hasta el día de su promulgación, sin fragmentación de fechas, y

recordó cómo su partido, El A, era ilegal, delictivo,- lo que llevaba a la conclusión de que el 10% del

pueblo vasco que le votó había enviado al Congreso a un delincuente. Pidió que las fuerzas del orden

dependieran de los poderes autonómicos y condenó ei «terrorismo impulsado desde el poder». Anunció

que se abstendría, y pidió comprensión para su actitud.

HIPÓLITO GÓMEZ DE LAS ROCES Independiente

«Reparos técnicos»

Anunció su abstención sobre la base de que ni como parlamentario ni como jurista podía aceptar la

eliminación del plazo de enmiendas previsto y la falta de calidad técnica de la proposición de ley,

RAFAEL ARIAS SALGADO UCD

«Amnistía necesaria»

Razonó el voto afirmativo de UCD en la participación de este grupo en la elaboración del texto legal; dijo

que a partir de hoy «pediremos que se aplique la ley con todas sus consecuencias», estimó la amnistía

como necesaria y como «presupuesto ético-político para la institucionalización de un Estado democrático

de derecho que ampare la libertad de todos, así como medio de superar las diferencias que nos

enfrentaron en el pasado».

 

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