La amnistía, al parlamento     
 
 Arriba.    17/09/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

LA AMNISTÍA, AL PARLAMENTO

El Partido Nacionalista Vasco ha presentado un borrador de proyecto de decreto. ley que la

UCD asumió con el compromiso de presentarlo a la consideración del Gobierno. Es decir, el

PNV y la UCD se manifiestan concordantes con un mismo tratamiento del tema, largo y

complicado, de la amnistía, e incluso parecen coincidir en que sea abordado decisoriamente en

tas instancias del Gobierno.

A nosotros nos parece que después del 15 de junio las circunstancias y los modos de afrontar

determinados problemas de interés general han cambiado y deben cambiar. Un tema como la

amnistía —dirigido a la pacificación política del país y a clausurar la etapa más conflictiva del

régimen político precedente— no puede ser ya un tema unilateral del Gobierno, aun cuando

éste pudiera ser apoyado por la opinan pública y la mayoría de fas formaciones políticas. La

cuestión ha adquirido otra entidad a I a que debe atemperarse. Las medidas de amnistía

anteriores al 15 de junio tenían un designio bien concreto: posibilitar un clima de progresiva

normalización política para unas elecciones democráticas. Es decir, estaban conectadas

para viabilizar el proceso mismo de la transición política. El Gobierno aceptaba de una parte el

ataque de los que se oponían a esas medidas —costo que fue traumático, y aún pudo serlo

más grave, en ciertos momentos, con clara amenaza de reversibilidad en la dirección

democrática—y, de otra, de tos que las combatían por insuficientes. La situación ahora es

diferente, y el Gobierno no es ya el único sostén del empeño democratico ni la única institución

llamada a afrontar el problema de la amnistía. Ahora existe una constelación de fuerzas

políticas representadas en un Parlamento que funcionalmente expresa la voluntad nacional, y

nos parece que es esa voluntad democrática nacional la que debe sostener políticamente, con

todas sus consecuencias, la decisión y alcance de la amnistía. Nosotros nos pronunciamos por

una amnistía no del Gobierno, sino del Parlamento, para que este dilatado tema quede, por fin,

para siempre concluso. Una amnistía del Gobierno quedaría siempre tachada de unilateral y

dejaría en situación de no compromiso, ni político ni moral, a los que en su elaboración y

promulgación no hubieran participado. Hay decisiones y asuntos que son de todos, como

el que comentamos, y que merecen ser abordados —y después sostenidos —por todos.

Nosotros preferimos un planteamiento plenario, en el ruedo de las fuerzas políticas del país. La

amnistía de be ser objeto de ley, y de ley discutida y elaborada en el Parlamento. Y sobre todo

debe mirar a la plasmación ambiente de los verdaderos valores democráticos, debe mirar a la

auténtica esencia de una moral democrática y hacia el porvenir. Si se convierte en un pro. ceso

al pasado nos retorna a una dialéctica y a un contexto del que algunos —a la derecha y a la

izquierda— parece que no desean salir. Las eventuales consecuencias positivas las recibiría el

sistema democrático mismo y Ias de carácter negativo —que son potencialmente posibles a

nivel personal— serían encajadas por todas las instituciones del Estado —Gobierno,

Parlamento, partidos políticos, administración judicial y fuerzas de orden público— como

instituciones, poderes y funciones del conjunto democrático. No deseamos posponer el

problema. Creemos simplemente que es mejor alojarlo en su quicio, lo que no tiene por qué

suponer grandes demoras.

 

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