La amnistía, punto y aparte     
 
 Ya.    15/10/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

LA AMNISTÍA, PUNTO Y APARTE

LA amnistía ha sido aprobada por el Congreso y por el Senado. Esta amnistía es toda la

amnistía posible. ¿Habrá quien piense que deba ampliarse más todavía? los excluidos de ella

están fuera por su propia voluntad, porque de antemano han declarado que saldrían de las

cárceles para volver a delinquir. Y no es serio hablar de amnistía para lo* delincuentes

comunes, aunque haya ahora quienes los llamen "sociales" para disimular su verdadera

naturaleza. Esta amnistía debe ser por eso punto y aparte. Hasta aquí, una lenidad que en gran

medida ha sido consecuencia de las exigencias de la transición; de ahora en adelante, al

imperio rotundo de la ley.

Y no venga nadie con nuevo* condicionamientos y aplazamiento. Decimos esto a la vista del

comentarlo que un colega de la tarde dedica a la proyectada ley de defensa de la democracia

contra el terrorismo, para decir que lo primero debe ser que el ciudadana deje de ver con temor

a los agentes de orden público, y con ese fin que se comience por reeducar a dichos agentes.

¿Y el terrorismo, qué?, preguntamos; porque cualquiera diría que el problema consiste en una

Policía desaforada, a la que el buen pueblo contempla con temor y no como la garantía de esa

paz, sin la cual mucho tememos que de nada servirán las flamantes conquistas democráticas.

Ante el silencio del colega, que tiene tantas palabras de reserva para los servidores del orden,

pero no tiene ni una siquiera para los asesinos, volvemos a preguntar: ¿y el terrorismo, qué?

A la luz de esta pregunta debemos juzgar la actitud de los partidos políticos que han puesto

reparos al proyecto contra el terrorismo, bien entendido que, a nuestro juicio, ni este proyecto

sería necesario si se dieran las circunstancias que mencionaremos seguidamente ni por sí solo

servirá da nada si faltan tales circunstancias! nos referimos al necesario respaldo a los órganos

policiales y judiciales, que mal pueden actuar eficazmente con la justificada aprensión de que

su sacrificio (tantas veces rubricado con sangre) va a ser anulado casi inmediatamente.

Ha sido consecuencia de la que hemos llamado alguna vez amnistía gota a gota. Si la que

acaba de -aprobar el Congreso es la amnistía de una vez, y la última; tí crea el estado de

ánimo que permita el respaldo considerable para una política de firmeza, ¡bien venida sea la

amnistía); porque entendemos que no hay sociedad alguna capaz de aguantar indefinidamente

un desgaste de! principio de autoridad como el que la nuestra viene sufriendo desda hace

meses.

Y no se nos hable, ¡por favor), de autoridad "democrática". La autoridad, como la justicia,

deben ser la autoridad y la justicia a secas Hay sustantivo* a lo* que cualquier adjetivo

descalifica. Con razón se decía eso de la democracia "orgánica". No repitan la equivocación los

que tan acertadamente la denunciaron antes. No volvamos a las andadas

 

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