Autor: Ruiz Gallardón, José María. 
   Termina el interrogatorio de los procesados y comienza la prueba testifical     
 
 ABC.    11/04/1975.  Página: 36-37. Páginas: 2. Párrafos: 15. 

AUDIENCIA PUBLICA

TERMINA EL INTERROGATORIO DE LOS PROCESADOS Y COMIENZA LA PRUEBA TESTIFICAL

Si hay algo Que me resulta especialmente doloroso es herir sin intención. Si algo considero molesto es

que no pueda restañarla. Pero puedo asegurar que nada me es más ingrato que un olvido involuntario cuando se trata de personas que, como maestros, merecen toda ni consideración. Por la urgencia de mi trabajo periodístico., por la meticulosidad en la toma de datos y cifras, a veces ocurre que, sin querer, surge el olvido. Pido perdón por no haber citado en mi anterior crónica a] ilustre penalista don Antonio Ferrer Sama, defensor de bien acreditada fama en el foro español,

Ti salvado lo que la buena crianza hace obligado, digamos que «n la mañana de ayer terminaron los interrogatorios de loe procesados. Declaró el señor Leyra en primer lugar, jefe del Servicio d« Exportación del Banco desde 1963, y a quien se acusa de cohecho, Delito que niega haber cometido f sobre el que dio una, siempre según mi criterio pausiMe explicación. Su defensor, el decano Faustino Vicente y Celia, es hombre de finísimo paladar jurídico. Pregunta lo indispensable, pero siempre para aclarar el matiz, que luego pttede resultar importante.

Claro está que en el proceso Matesa el tema de los presuntos cohechos es de carácter menor. Así parecen entenderlo las distintas defensas de los restantes procesados y el propio abogado del Estado cuantía parecen mostrar mayor interés por el proceso de tramitacion, concesion, disposición y seguro de toa fondos que se destinaron A Matesa.

Y ese es el punto en que tengo la obligación de expresarme con teda sinceridad— aún. no se lia hecho totalmente la luz. Veremos luego que tampoco es fácil dada la especialisima manera, de llevarse la contabilidad de Matesa y la valoracion de sus activos.

Al letrado señor Pellicer le defiende —¡y con que precisa contundencia— uno de nuestros mejores abogados: Felipe Ruiz de Velasco. José María Pellicer es un hombre que se ha hecho a si mismo; desde que ingresó hace muchisimos años en el Banco, ha ido escalando distintas puestos hasta llegar a ser secretario general del mismo, sin voto y sin mas voz en su Comite Ejecutíro que la del asesoramiento del piden. Es un. profesional del Derecho, abogado en ejercicio, con despacho abierto y que colabora con otras letrados de Barcelona. Pero, a lo que deduzco, de sn actuación en el seno del Banco de Crédito Industrial nada hay que se le pueda reprochar. ¿Qaé hubo rumore* sobre irresponsabilidades en Matesa?

Cierto; pero el propio señor Pellicer ae encarga de demostrar que los -propios miembros del Comité Ejecutivo, concretamente don Ángel Gutiérrez, abogado del Estado, loe pusieron de manifiesto e instaron las oportunas investigaciones, que, desgraciadamente, no dkrom fruto.

Hay no punto qoe si llene importancia, y del que habló el señor Pellicer: el deseo de Matesa de acndir a la Banca privada y «1 rechazo de ésta. Hay algún otro aspecto «ue sin duda quedará aclarado por la prueba documental, porque sobre él insistió el señor Gil Robles, aun cuando fuera interrumpido por el señar presidente, con la correspondiente protesta del letrado: la tranquilidad, vamos a llamarla así, qne ya en 1967 determinadas autoridades dieron sobre la creciente concesión de créditos a Matesa. También habrá que hablar de todo ello. Pero lo cierto es que el señor Pellicer quedó con su declaración a gran altura. Incluso, coa gotas de humor, como cuando aludió a su relación con don Juan Vilá Reyes como presidente este del Real Club Deportivo Español de Barcelona y el como secretario técnico del Club Atlético de Madrid sobre «I traspaso del conocido jugador de fútbol García. (A veces, aun en. los procesos máa importantes > porque la vida es así, se llega a tener que tratar de estos detalles.)

Excelente también el resultado del interrogatorio del señor Vindel, defendido por el letrado señor Torres.

Difícilmente puede hablarse —«reo rodé un cohecho, penalmente sancionable si resulta que de alguna manera estaba autoridado para trabajar como extras por el propio directas del Banco. Con ello termino la sesion de la mañana. No sin que se advirtiera ana cierta tension en la Sala, donde no parecen seguirse al pie de la letra las calificaciones que en su ala hicieran algunas de las partes de intervencion obligada.

Quizá no falten explicaciones y quiza todo se aclare en los informes orales y en su dia.

La sesión de la tarde empezó coa (inte borrascoso. Faltaban muchos, decuastados testigos. ¿Acaso creyeron que no habrian de comparecer tan pronto? Es lo mas probable. Pero lo cierto es que el presidente, en uso de su derecho y en cumplimiento de su obligacion —y hay que decir, una vez mas, que lo hace a las mil maravillas, excelentemente asistido por los dos restante magistrados—, ordenó la comparecencia para hoy mismos de los testigos ausentas, debidamente citados paca ayer, que en otro caso seran conducidos por la fuerza publica. Y se tes impuso fe correspondiente sanción pecuniaria por su incomparecencia.

De los testimonios oidos quiero destacar dos: el del señor don Antonio Guadan Lascorz en primer termino. Tecnica de Aduanas, puso sobre aviso las, segun el irregularidades observadas en las exportaciones de Matesa a Portugal recuerdo al lector que las empresas exportadoras tienen derecho a percibir determinadas cantidades por desgravacion fiscal sobre mercancías esportadas Peso ¿y si realmente ao se expolian esto es si no llegan a ser pasadas por el importador extranjero? Tema éste que queda pendiente, aunque una vez más el tesón del fiscal dejó apuntalada su tesis acusatoria y la habilidad del señor Gil Robles inicia su cuarteo defensivo. Habrá mucho que comentar acecea de tos í en tenares, de millones de estas partidas de desgravación fiscal —debidas algunas hoy todavia a Matesa, cobradas indebidamente otras por ella, segun las diversas versiones— en días sucesivos

Pero el testimonio más interesante fue para mi el de don Julian Perez García, Actuario de seguras. Asesor fínanciero del Banco y que en dos importantes ocasiones emitio dictamen sobre Matesa. Aunque no pudo asegurar —-respondiendo a preguntas del ministerio— que se le exhibiera nunca el libro mayor de la empresa. El señor Gil Robles le pregunto si le había facilitado Matesa toda la documentacion, a lo que el testigo respondio afirmativamente).

Pues bien, esos dos dictamenes, uno hecho en 1966 desde el origen de la empresa— y el otro de mayo de 1969, van a tener que ser examinados con lupa. Porque resulta que en el segundo de ellos, segun el señor Gil Robles, se dice que en caso de realizarse los activos de Matesa prudentemente la situacion seria aceptables.

Ante esta afirmacion del letrado, el testigo consulto sus notas, para añadir que tambien en el propio informe y a renglon seguido se hacia constar que todo ello dependeria de que reslutaran ciertos los valores de las distintas partidas, pues en otro caso la situacion de seria muy alarmante.

¿Qué ocurre? Estaban bien o mal valorados los activos de la emrpresa No parece en principio creible un tan bajo valor contable de las patentes en posesion de Matesa, que constituyen mas de la mitad de su activo, si la cifra alcanza poco mas de unas decenas de millones de pesetas. Pero acaso el resto de las partidas del activo no estaran sobrevaloradas?

Tremendos problemas para el juzgador. Pero tremenos, atroces tambien y sobre todo para esos hombres que siguen desde el banquillo, tensos, crismados el desarrollo de los debates Problemas graves siempre para sus familias, para sus letrados, para el fiscal, para el numeroso publico..., hasta para el ahogado del Estado. —José María

RUIZ GALLARDON.

 

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