Autor: Romero Roldán, Emilio. 
   No habrá asociaciones ni Jefatura del Gobierno     
 
 Ya.     Páginas: 1. Párrafos: 8. 

No habrá asociaciones ni Jefatura de Gobierno

Don Emilio Romero escribe en "El Noticiero Universal", de Barcelona:

"Tengo que decir a mis compañeros los comentaristas políticos, y a los lectores que siguen la evolución

política española, que por el momento no va a haber asociacionismo político. El asociacionismo se va

como una forma de presentación de los partidos. Las asociaciones políticas no son exactamente como los

partidos, y se diferencian de ellos en bastantes cosas; pero se estima que coinciden en una, que se estima

como fundamento para que el nuevo Régimen aparecido tras la guerra suprimiera en nuestro país los

partidos políticos, y es la división o fragmentación de los españoles en bloques ideológicos o políticos.

Esta es la. base de la democracia liberal parlamentaria.

Mis compañeros los comentaristas políticos pueden seguir hablando todo e1 tiempo que quieran de este

tema, que ha sido el de su predilección; pero quede constancia que, en las circunstancias actuales, no va a

haber asociaciones. ¿Para qué engañarnos?

¿Y en qué fundamento este criterio tajante?—se me dirá—. De una parte, nadie obliga al informador o al

comentarista a revelar sus fuentes, y de otra. se me tiene que reconocer que mi circulación por la vida

política española no es de pasillo, o de café, o de tertulia, o de invención, y vamos tirando. Muchos de los

elementos de juicio están a la vista. Pero hay otros que no debo decir.

Desarrollo político y asociaciones son la misma cosa para los periódicos y para algunos políticos; pero no

es exactamente lo mismo para los sectores más influyentes y relevantes del Régimen. El desarrollo

político para estos sectores, a partir de la Ley Orgánica del Estado de 1957, ha tenido lugar con las

aportaciones de la Ley Orgánica del Movimiento y de su Consejo Nacional; la ley de Educación, la ley

Sindical y ahora espera la ley de Régimen Local. Todavía queda algo mas. Las asociaciones de acción

política, como proyecto, se ha borrado de la agenda del desarrollo. En Julio de 1969, con el Gobierno

anterior a este, estuvo a punto de salir; el régimen jurídico de las asociaciones estuvo en el "Boletín

Oficial del Estado", pero no se publicó. Más adelanta, el nuevo Gobierno envió un anteproyecto al

Consejo Nacional. Lo vieron los consejeros nacionales y trabajó una ponencia sobre él. A partir de

entonces comenzó a levantarse la actitud descalificadora del asociacionismo como un hecho que era

discutible en un plano constitucional, al tiempo que se afianzaba la tesis de que era una forma

enmascarada y atenuada de la partitocracia.

"Diego Ramárez", al que ya me ha referido en este periódico, y del que estoy buscando lo que fuera en su

carne mortal en anuarios de cuerpos y profesiones (porque tengo la sospecha de que existió), salió al

palenque y arremetió contra toda proclividad al asociacionismo, a la manera de los guerreros medievales

en los desafíos, y que fueron magistralmente fotografiados en la película "La corona de hierro". El

periódico YA aguantó firmemente sobre la silla, y replicó de esta manera: "¿No hemos de entender que

detrás de esa campaña contra los fantasmales partidarios de la "partitocracia" está la reacción ante unas

leyes cuya modificación no se atreven a proponer los que piensan así, en vista de lo cual se dedican a

desprestigiar a quienes las invocan para demorar indefinidamente su cumplimiento?"

"Si la acción política asocia-da se encuentra de entrada con una organización poderosa, como es la de los

Sindicatos, y no tiene asiento en las Cortes, porque lo impide una ley fundamental, la constitutiva de este

organismo, y si sus resultados políticos referidos a la elección de las personas y al tratamiento de los

asuntos se van a circunscribir a la Cámara política, que tiene obligaciones impuestas a la manera de un

tribunal de garantías constitucionales, no se advierte ningún peligro de desarme político del Régimen, de

desunión de los españoles y de enfrentamientos políticos que nos devolviera a los tristes episodios del

pasado.

Y como exigencia referida al sentido común, las asociaciones no podrían ser nunca más de tres, porque en

política es donde únicamente parece aconsejable el latifundio. Así es como se gobiernan los ingleses, y

los alemanes, y sus sistemas políticos son fértiles de continuidad y de realizaciones."

"En la lógica preocupación por la edad del Jefe del Estado, y de acuerdo con lo establecido por la Ley

Orgánica, más de una vez se ha pensado en el establecimiento de una Presidencia del Gobierno. No hay

nada de eso por ahora. A lo sumo, podría suceder que se otorgaran al vicepresidente una serie de

competencias y atribuciones mediante una disposición parecida a la que el año pasado se dictara referida

a la Jefatura del Estado en la persona del Príncipe sucesor, don Juan Carlos de Borbón. No creo que se

vaya más adelante. El Régimen es todavía una monarquía presidencialista, y el Jefe del Estado tiene las

dos potestades, como el Presidente de los Estados Unidos."

 

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