El juicio de Matesa. 
 Las declaraciones de los señores Espinosa San Martín y Navarro Rubio polarizaron la atención de la sesión vespertina     
 
 ABC.    19/04/1975.  Página: 35-37. Páginas: 3. Párrafos: 38. 

EL JUICIO DE MATESA

LAS DECLARACIONES DE LOS SEÑORES ESPINOSA SAN MARTIN Y NAVARRO

RUBIO POLARIZARON LA ATENCIÓN DE LA SESIÓN VESPERTINA

MADRID. (De nuestra Redacción.) Al reanudarse, en la mañana de ayer, la vista sobre el caso Matesa dio comienzo el desfile de los testigos citados por los abogados defensores. Compareció, en primer lugar, don Ramón Rivas Muntan, ingeniero industrial textil, que, a preguntas del letrado defensor de don Juan Vila Reyes, don Jose María Gil Robles, manifestó, entre otras muchas cosas, que trabajó para Matesa hasta noviembre de 1969, en que se despidió al no ver claros los horizontes de la empresa. Afirmó que el telar «Iwer», en especialidades como el terciopelo, es el mejor del mundo. La red comercial creada por Matesa dentro y fuera de España era indispensable. La labor de investigación desarrollada por Matesa logró avances técnicos que suponen miles, millones de pesetas. Las instalaciones de Matesa eran un modelo a nivel mundial.

Señor Gil Robles.—¿Cree usted que toda esa investigación y ese esfuerzo pueden ser considerados un camelo?

Señor Rivas Muntan.—ES una pena...

Señor presidente del Tribunal.—¿Ha oído usted que alguien haya hablado aquí de camelo?

Señor Rivas—Lo he leído en la Prensa Y me produjo una enorme pena, por no decir rabia profesional.

Continuó el señor Rivas manifestando que no conocía la cifra de posibles «stocks», pero añadió que cuando se produjo el escandalo Matesa llovieron las anulaciones de pedidos de todas partes. Sobre las cláusulas adicionales de los contratos manifestó que las ha conocido en todas las empresas. El escandalo Matesa tuvo repercusiones gravísimas —dijo— no sólo para 1a empresa, sino también para el pais.

El representante del ministerio público hizo ver ai testigo que está muy bien dedicar miles de millones a la investigación cuando se respeta la Ley y se hace con el propio dinero. El señor Gil Robles protestó de esta, pregunta, que fue admitida por la presidencia.

TELARES ESPAÑOLES EN MAS DE 40 PAÍSES

Don Luis Casademunt Mateu, técnico textil que trabajó también en Matesa como técnico textil, afirmó que hoy están Instalados telares «Iwer» fabricados por Matesa en más de 40 países de todo el mundo.

Funcionan más de 1.100 telares, muchos vendidos después de la crisis. Se recogen ahora los frutos de una profunda y .costosa investigación. El producto está en un momento de interés creciente, pero Matesa tiene dificultades porque nadie tiene interés en ayudarla. Afirmó que para Instalar un telar se necesita una semana. Don José Sanz Bella, licenciado en Derecho y profesor mercantil que también trabajó para Matesa, subrayó que el escandalo del año 69 fue catastrófico para Matesa.

Don Pedro Ullastres Benito fue contratado por Matesa para promocionar y vender el telar «Iwer en España. Dijo que actualmente hay instalados en nuestro país 1.175 telares de esta marca en unas noventa empresas. Todos los que compraron telares en el período 1966-1969 han repetido sus encargos. En 1970 vendió telares por 55 millones de pesetas. A preguntas del fiscal dijo que en dos o tres años, hasta 1969, sólo vendió unos 30 telares.

Don José María Pares Selles, abogado en ejercicio en Barcelona, manifestó a preguntas del letrado señor Ruiz de Velasco, defensor del procesado señor Pellicer, que mantiene relaciones profesionales con éste desde hace quince años y que efectúa los pagos de sus gestiones y trabajos mediante Iguala mensual.

PELIGRA MATESA

Don Antonio Camarasa Montes, doctor Ingeniero industrial, puso de relieve la importancia y las características del telar «Iwer» y el fuerte impacto que causó su presentación en las Ferias Internacionales, especialmente en Atlantic City. Destacó también los grandes esfuerzos de investigación realizados por Matesa para perfeccionar las patentes iniciales y colocar el telar «Iwer» en la vanguardia. Expresó sus temores sobre el riesgo de que Matesa s derrumbre. Si dejan de fabricarse repues tos los telares hoy instalados no podría seguir funcionando. Entre las mejores lo gradas por la investigación de Matesa en la que él colaboró, destacó especial mete dos patentes que figuran registra das a su nombre.

En la última parte de la sesión matinal don José María Gil Robles renunció a tres de los testigos que habían sido citados a petición suya.

Espinosa San Martín se ampare repetidas veces en el secreto de las deliberaciones del Gobierno

Tensa y expectante sesión la de la tarde. Estaban citados dos ex ministros y el ex gobernador del Banco de España. La expectación no defraudó.

DON JOSÉ LUIS VILLAR PALASI

El ex ministro de Educación y Ciencia, don José Luis Villar Palasí. declaró brevemente al señor Gil Robles, al señor Ruiz de Velasco y al fiscal, por este orden.

Ratificándose íntegramente en sus declaraciones sumariales, manifestó que comenzó relaciones profesionales con el señor Vilá Reyes en 1968; intervino en´una consulta de abogados como catedrático de Derecho Administrativo y no intervino en. ningún dictamen que le hiciera pensar en irregularidades de Matesa. Al ser nombrado ministro cerró su despacho. No fue empleado de Matesa y cobró sus minutas del abogado señor Balaguer.

DON JOSÉ ESPINOSA SAN MARTIN

Tras la brevedad del señor Villar, la longitud´ que el señor Gil Robles habría querido más exhaustiva, de la declaración del ex ministro de Hacienda señor Espinosa San Martín. A las sucesivas preguntas del letrado contestó en síntesis:

—No celebré una conferencia de Prensa sobre Matesa, sino que, por encargo del Gobierno, hice unas manifestaciones a las agencias. Ante la situación confiaba el Gobierno que habría en el exterior activos que en parte se podrían recuperar, pero sin garantizar su prontitud ni exactitud, pues había en la empresa unas dificultades que yo, como ministro de Hacienda, no tenía por qué comprobar; no obstante, existían informes de anomalías, y luego, en efecto, se ha visto que los telares que se creían tenían un valor real no se han podido vender.

POLÍTICA DE EXPORTACIÓN

El Gobierno, en efecto, siempre procuró fomentar la exportación, pero la exportación real y para ello ha usado la desgravación fiscal los créditos y los- seguros, mecanismos perfectibles que han funcionado bien con otras empresas. Y no creo que el cambio de la legislación entonces vigentes cambie la calificación actual de las actividades de Matesa: la salida clandestina de capitales: sigue siendo ilícita.

LA REALIDAD EXPORTADORA DE MATESA

Creo —siguió manifestando el señor Espinosa— que una parte de las exportaciones de Matesa es real, pero otra no. Salieron efectivamente los telares de España, pues lo comprobó la Aduana al registrar los cajones para ver si llevaban o no telares, y por la Prensa sé que se repatriaron por la administración judicial los almacenados sin vender, porque suponían un gasto adicional. Distingo entre salir del país y ser exportados; los telares salieron pero no fueron exportados porque no se vendieron a nadie. Y no sé que haya telares de Matesa funcionando en el extranjero.

ASOMBRO ANTE LA EVASIÓN DE CAPITALES

Un ministro de Hacienda tiene noticia de que haya una evasión de capitales, pero no de que una empresa profesionalice la evasión. Y me asombró, no me preocupo, que Vilá Reyes, del que tenía una imagen de gran empresario exportador, evadiera poco más de cien millones de pesetas después de haber obtenido créditos superiores a los seiscientos millones para pagos en el exterior

—¿Ese asombro no fue bastante para Investigar?

—El ministro de Hacienda no tenía competencia sobre la política de moneda extranjera.

—No recibí un informe del director de Aduanas —declaró en otro momento—, sino una nota, y no es cierto que estuviera cuatro meses en el cajón de mi mesa. Dudo que el señor Castro lo haya dicho, pero si usted lo afirma, tendré que callar. Yo le dije que continuara su labor y continuó. Entonces Vilá Reyes me expuso de nuevo sus problemas y le repuse que no se preocupara, pues iban a visitarse las factorías de Pamplona y Barcelona.

—No sé que el señor Castro intentara un arreglo a base de que Matesa pagara 80 millones al año y no pidiera más desgravaciones fiscales; ni me parece correcto.

SECRETOS MINISTERIALES

—¿Se presentaba al Gobierno a Matesa como una empresa normal?

—Las deliberaciones del Consejo de Ministros son secretas —cortó el presidente.

—Lo admito, pero entonces el testígo ha faltado al secreto al declararlo en el sumario —replicó el letrado.

—Lo hizo a efectos de constancia sumarial, pero no aqui.

Luego, el señor Espinosa se amparó, sin previa intervencion presidencial, en. el mismo secreto, cuando se le preguntó sobre una opinion favorable relativa a Matesa, imitida en la Comisión Delegada de Asuntos Económicos.

Admitió más tarde el señor Espinosa que el informe del Banco de Crédito Industrial le tranquilizó, pero en cierto modo, y que tiene noticias de que Crédito y Caución no ha pagado el seguro contratado con pólizas.

En ningún momento la Administración se hizo accionista de Matesa. sino que se determinó que los señores Trillo y Zavala fueran administradores, puesto que estaban dentro de Matesa.

INCIDENTE ENTRE EL DEFENSOR, TRIBUNAL Y PUBLICO

El señor Gil Robles aludió a un Informe del testigo, cuyo contenido fue revelando, según el cual, emitido el 19 de julio dé 1969, la situación de Matesa era gravísima y podía llevar a una suspensión de pagos; debía al Estado 9.828.304 pesetas: su paralización podía ocasionar paro obrero, y, además, Matesa podía dar divisas.

Al no recordar el testigo a qué Informe se refería, el letrado le brindó, en tono enérgico, una fotocopia del mismo para que reconociera su firma v se uniera a las actuaciones. Todo fue rechazado por el Tribunal, con audiencia expresa del fiscal, como prueba extemporánea, y con intervención, asimismo, del magistrado ponente, a la que aludió en términos de cierta ironía el señor Gil Robles. Pidió que se reclamara certificación del Informe como documento destinado al Consejo de Ministros, a lo que no se opuso el presidente, porque puntualizó el letrado «este Informe que el testigo no recuerda dice lo contrario de lo que venía diciendo».

Estas palabras provocaron una prolongada salva de aplausos del público, seguida de una gran tensión en la sala, con la severa amonestación del presidente de desalojar el local por falta de respeto al Tribunal y al orden público.

El señor Espinosa recordó que el informe, sin poder precisar la fecha, se atenía a otro informe, que dio cuenta a otros ministros y que no cuajó en propuesta formal. Expresó su extrañeza por la aparición de una fotocopia de un documento secreto.

Este Incidente provocó reiteradas protestas del letrado, que contestaron en acta a efectos de la casación.

DON MARIANO NAVARRO RUBIO

Con voz segura y silabeando sus afirmaciones, el señor Navarro Rubio depuso seguidamente: Conoció al señor Vilá en Barcelona y no le habló de sus problemas. La primera vez que se planteó el caso Matesa ante él fue en noviembre de 1967: su financiación por la Banca privada, con la que no se llegó a un acuerdo, según es normal en ella tratándose de la exportación, pero sus informes relativos a Matesa fueron favorables. La negativa de la Banca privada acarrea un peso gravísimo sobre el Banco de Crédito Industrial, el cual descansa en la red de Información de Crédito y Caución para conocer la solvencia de sus clientes. Si esta compañía hubiera pagado el seguro, que, ciñéndose a aquella época, no comprende por qué no lo hizo, el deterioro del Banco de Crédito Industrial habría sido Insignificante, y lo que ha padecido el erario público no ha sido por culpa del señor Vilá, sino por no pagar la compañía aseguradora. Confirmó al señor Gil Robles que los señores García Moncó y Espinosa propusieron la incautación de Matesa, ante lo que el Instituto de Crédito a Largo y Medio Plazo Informaron al Gobierno en sentido contrario por lo incierto de algunos datos. No se tomó decisión, propia del Consejo de Ministros, y confirmó, asimismo, que el de Comercio había dicho que no se hizo por razones políticas.

DON JOSÉ GONZALES ROBATO

Don José González Robato, director del Banco de Crédito, declaró en último lugar, exponiendo el proceso de concesión de los créditos y diciendo que los rumores sobre Matesa no Influyeron en ellos, porque no se les daba crédito y confiaban en Crédito y Caución.

 

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