Declara García-Moncó en el juicio Matesa. 
 Fraga Iribarne se opuso a la incautación por razones políticas  :   
 Aquella formula -añadió- pudo evitar todos los perjuicios políticos derivados del caso. 
 ABC.    22/04/1975.  Página: 33-35. Páginas: 3. Párrafos: 52. 

DECLARA GARCIA-MONCO EN EL JUICIO MATESA

FRAGA IRIBARNE SE OPUSO A LA INCAUTACIÓN DE MATESA POR RAZONES POLÍTICAS

Aquella fórmula —añadió— pudo evitar todos los perjuicios políticos derivados del caso

MADRID. (De nuestra Redacción.) «Yo tomé la iniciativa de proponer la incautación de Matesa por el Estado, en septiembre de. 1969, al ver cómo se desarrollaban los acontecimientos. Tenía la seguridad, entonces y ahora, de que se habrían evitado todos los perjuicios económicos y otros más importantes que se han derivado de esta situación,´»

Pertenecen estas palabras a la importante declaración que. a lo largo de casi dos horas, prestó, en la vista sobre el caso Matesa, en la mañana de ayer, a requerimiento del letrado defensor de don Juan Vilá Reyes, el ex ministro de Comercio don Faustino García-Moncó. Entre otras muchas cosas el declarante manifestó:

—La incautación era el único camino legal para poder seguir dando préstamos a Matesa, en la situación en que se encontraba. Mi propuesta fue aceptada en la Comisión Delegada para Asuntos Económicos. Se me encargó que preparará el correspondiente decreto, pero en la reunión celebrada posteriormente, la propuesta no llegó a prosperar.

SECRETO

Al preguntar el señor Gil Robles si alguien se había opuesto por razones políticas, cuando el señor García Moncó se disponía a contestar el presidente del Tribunal, señor Salcedo, le advirtió que las deliberaciones de los miembros del Gobierno son secretas.

Sr. GARCiA-MONCO.—En el juramento que yo presté como ministro no figuraba esa obligación.

Sr. PRESIDENTE.—Yo me limito a recordárselo.

Sr. GIL ROBLES.—¿Quién se opuso, alegando razones políticas?

Sr. GARCIA-MONCO.—El ministro de Información y Turismo.

Sr. GIL ROBLES.—¿Quién era entonces?

Sr. GARCIA-MONCO.—Don Manuel Fraga Iribarne.

IMPORTANCIA DE LA EXPORTACIÓN

El ex ministro de Comercio había Iniciado su declaración manifestando-que, como consecuencia de la política comercial iniciada por él Gobierno en 1959, se dio a la exportación el carácter de actividad fundamental y prioritaria para el desarrollo económico español. «Decidimos, yo el primero, prestarle todo el apoyo posible. Lógicamente era necesario contar con unos instrumentos adecuados y con todo aquello que exigía la labor exportadora, teniendo en cuenta lo qué en el comercio Internacional existía y lo que otros países estaban haciendo. Hasta 1959 habíamos vivido en un régimen de economía cerrada. Iniciada la apertura económica, entre 1960 y 1961, como no teníamos experiencia propia, hubo que copiar un poco lo que se hacía en el exterior. Las dos piezas fundamentales fueron el sistema crediticio y el aseguradora

Subrayó el declarante que los instrumentos habilitados no estaban suficientemente estructurados. La financiación del comercio exterior se puso en manos de un Banco oficial de crédito que nunca fue Idóneo porque le faltaban organización, medios y experiencia.

Sr. GARCIA-MONCO.—Yo siempre sostuve que todas estas funciones debían pasar al Banco Exterior de España, y el propio presidente del Banco de Crédito Industrial llegó a proponérselo así al vicepresidente del Gobierno, en 1968, porque le parecía que no era suficiente una sección del Banco de Crédito Industrial para atender ai comercio exterior, mientras existía un Banco Exterior que tenía numerosas filiales, amplia experiencia y un gran prestigio. Tampoco la compañía de seguros parecía idónea. De todo ello se habló, pero en esta actividad estábamos dando los primeros pasos, lo que no significa meses, sino años...

LA BANCA PRIVADA

Al preguntarle el señor Gil Robles si no debía haber colaborado también la Banca privada a financiar la exportación, respondió el testigo que la Banca privada prestó siempre la máxima colaboración a la política oficial. «Lo que ocurre es que si tiene posibilidad de actuar en varios sectores y no hay mandato alguno que la obligue, es lógico que atienda a los que considera más interesantes. Para la Banca privada esta actividad de la exportación no era suficientemente atractiva.»

Dijo también el señor García-Moncó que fue preocupación constante del Ministerio de Comercio hacer llegar a los organismos españoles lo que ocurría en el mundo en materia de exportación. «Porque nuestras empresas tenían que competir con empresas extranjeras mucho mejor amparadas. .La calidad del producto a exportar era cosa de nuestras empresas. Pero la financiación, los créditos y sus costes teniamos que facilitárselos a través de estos órganos, ayudarnos en aquello que no dependía de empresas, sino de la Administración. Pero todo estaba iniciándose. Estábamos ensayando una nueva política con un afán de adecuación de los sistemas. Pero ni las normas correspondían al Ministerio de "Comercio ni los organismos dependían de él. Se trataba de Influir en el seno del Gobierno, porque yo tenía, por mi Información, una especial sensibilidad para las COsas comerciales.»

Manifestó luego el señor García-Moncó, respondiendo a otras preguntas, que Matesa de Inició como empresa exportadera en 1964. Cuando el declarante llegó al Ministerio de Comercio en 1965 tuvo conocímiento de que sus exportaciones iban incrementándose en forma considerable.

LEGISLACIÓN IMPERFECTA

Al preguntar el letrado señor Gil Robles el la legislación vigente en materia de exportación era Imperfecta, respondió el señor García-Moncó que la normativa legal no era perfecta entonces, ni lo es ahora, ni lo será nunca, porque el comercio va por delante. Por eso, cuando se produce un fallo en la aplicación de las normas, cuando todo se ha puesto en marcha cara servir a una política determinada, hay que reaccionar en una forma adecuada. El Ministerio de Comercio, en este sentido, es más Comercio Que Administración.

Afirmó el señor García Moncó que los primeros rumores sobre dificultades en Matesa llegaron a su conocimiento en abril de 1969 y en julio se tuvo ya un conocimiento más cabal de que existían Irregularidades. Relató la satisfacción que le produjo visitar, en octubre de 1968, algunas fábricas de los Estados Unidos que tenían instalados telares de Matesa y escuchar los elogios que, para esta maquinaria española, tuvieron sus usuarios e incluso el alcalde de Port River, quien aseguró que gracias a los modernos telares Iwer la industria textil de aquella localidad, prácticamente hundida, estaba resurgiendo de nuevo. Se refirió a una reunión de trabajo celebrada por varios directores generales del Ministerio de Comercio y directivos de Matesa, en la que se habló de la posibilidad de lanzar una emisión de títulos de renta fija en el exterior y en el interior para facilitar la financiación, no ya de la exportación sino de los gastos locales para la realización de fábricas llave en mano; el Banco de Crédito Industrial no disponía de fondos suficientes para aplicarlos a estos fines. Todos estos temas Importaban mucho desde el punto de vista de la exportación y fueron objeto de estudio, pero no todos dependían del Ministerio dé Comercio, de modo que no se adoptaron decisiones.

ELOGIOS A MATESA

Sr. GIL ROBLES.—¿Puede decirnos qué opinión le merecía la labor de Matesa?

Sr. GARCIA-MONCO.—Creo que nadie puede negar en España que Matesa, basta entonces, merecía los elogios de todos. Su actividad comercial era importante. Matesa había llevado la imagen de te nueva España industrial por el mundo entero.

Sr. GIL ROBLES.—¿Se afirmó, oficialmente, que nadie tenía interés en hundir a Matesa?

Sr. GARCIA-MONCO.—Así fue. En la reunión celebrada con los vicepresidentes, señores Trillo y Zabala, se llegó a la conclusión de de era obligado tomar las decisiones adecuadas, con serenidad y evitando el escándalo.

Respecto a una Comisión que actuó, presidida por el señor Ortiz García, manifestó el testigo que fue creada por el Ministerio de Hacienda, al que afectaba el problema de lleno. «Me consta que existió esa Comisión, pero no viví su actuación porque no dependía de mí Fue una preocupación esencial que los activos extranjeros no desaparecieran.

Relató una entrevista que sostuvo con él, don Juan Vilá Reyes, en la que explicó que había otorgado, mediante un «vendí» en blanco, todos sus bienes, incluso de tipo personal, a cambio de lo cual esperaba que la Administración se comprometiera a devolverle La empresa, una vez que su situación se hubiera ordenado y no se debiera nada a nadie. «La petición me pareció razonable, pero no se llevó a efecto», aunque estaba en el ánimo de todos los que intervenían en el caso, encontrar una solución razonable.

A preguntas del señor Gil Robles, manifestó que se habían otorgado dos nuevos créditos a Matesa, de 200 y 250 millones de pesetas, hasta que en julio de 1969 fue decretado el embargo por 15.000 millones de pesetas.

LA DENUNCIA CONTRA MATESA

Sr. GIL ROBLES.—Como consecuencia de la denuncia del director general de Aduanas.

Sr. GARCIA-MONCO.—La denuncia lo fue solamente en el aspecto formal. Porque parecía obligado que el Ministerio de Hacienda, por lo «ue se conocía sobre k> ocurrido en Matesa. abriera expediente en el Juzgado de Delitos Monetarios, puesto que la evasión de divisas era evidente. Para ello era necesario que alguien lo comunicara. Pareció «ue el más indicado era el director general de Aduanas, «ue tenía a su cargo el movimiento de mercancías.

Sr. GIL ROBLES—Esa denuncia no llevaba la firma del director general, sino de don Fulano de Tal, que era director general.

Sr. GARCIA-MONCO.—No la he visto.

Sr. GIL ROBLES.—Los dos créditos de 200 y 250 millones no fueron ya para financiar exportaciones.

Sr. GARCIA-MONCO. — No, sino para evitar la situación difícil «ue atravesaba Matesa y su caída. Fue un paso más «u* se dio y fue entonces cuando propuse la incautación por el Estado.

Terminado el interrogatorio por parte del señor Gil Robles, el testigo respuesa preguntas del letrado defensor de la ministráción judicial de Matesa. Trató de de justificar que Matesa hubiera utiliza créditos concedidos para la exportación otros fines, tales como la creación, de instalaciones, la compra de patentes, la participación en empresas extranjeras.

FINANCIACIÓN SOLO PARA EXPORTAR Sr. GARCIA-MONCO.—La financiación que teníamos montada respondía sólo a la exportación. No existía financiación para esos otros fines, que las empresas debían cubrir con sus propios recursos. Hacía falta la autorización previa del Ministerio de Comercio, pero Matesa no la pidió, seguramente porque de haberla pedido, ante la importancia de las cifras destinadas a esos fines, habría quedado de manifieste la procedencia de esos recursos.

Insistió el ex ministro de Comercio que el decreto de incautación de Matesa no llegó a firmarse porque un ministro dije que el tema era político Y debía tener un tratamiento politico.

Preguntó luego el Ministerio Fiscal aí señor García-Moncó si, en su opinión, los problemas económicos de Matesa podían haberse evitado enterrando más millones en la empresa.

Sr. GARCIA-MONCO. — Enterrándolos no, sino aplicándolos en forma inteligente.

Sr. GIL ROBLES.—-La pregunta del Ministerio Publico lleva una intención que no parece propia de un interrogatorio.

Al preguntar el fiscal a quién correspondía salvar las deficiencias existentes en materia legislativa replicó el testigo que el tema era preocupación de todos, pero que solventar las deficiencias correspondía al Ministerio de Hacienda, al Gobierno o a las Cortes, según el rango de la norma que debiera dictarse.

Al expresar el abogado del Estado sus dudas sobre la existencia de información suficiente para proceder a la incautación de Matesa, manifestó el señor García-Moncó:

POSIBILIDADES DE SOLUCIÓN

—Teníamos información suficiente. Matesa tenía 69 empresas en el munido, un Banco adquirido en Perú, un fuerte «stock» dé telares en Estados Unidos. El Ministerio de Comercio tenía entonces en sus manos la posibilidad de solucionar esos problemas, incluso de vender esos «stocks». Teníamos que comprar crudos, cacao, carne, azúcar, y estas materias primas venían de países donde los telares de Matesa tenían mercado seguro. El momento era muy oportuno para haber soteionaido el problema mediante operaciones financieras y comerciales.

Finalizado el interrogatorio del señor García-Moncó le preguntó el presidente del Tribunal ai había tenido ocasión de conocer la situación de Matesa a través de afeún balance. A lo que respondió:

—Sí, conocí un balance cerrado al 31 de diciembre de 1968. Pero resultó que no era exacto.

El interrogatorio había comenzado a las once menos cuarto y finalizó a la una y cinco minutos, aunque fue interrumpido por veinte minutos de descanso;

Con posterioridad declararon los señores Mañueco Padierna, Celada de Andrés, Latorne Segura y Herrero Fontana, que-´puntuailizaron extremos ya tocados en declaraciones anteriores.

La sesión vespertina

La incomparecencla de cuatro testigos, que serán citados de nuevo con sanción y apercibimiento, teniendo en cuenta, además, que como señaló el fiscal, algunos es la segunda vez que faltan, y, ademas, la brevedad de las declaraciones de los asistentes, acordó notablemente la sesión vespertina defl juicio, que duró menos de tres cuartos de hora.

LOS SEGUROS DE MATESA EN CRÉDITO Y CAUCIÓN

Declararon don Rafael Paván Orejón y don Leonardo Echegary Garrido, empleado y ex director general de Crédito y Caución, respectivamente.

El primero tuvo relación con los asuntos planteados en la Compañía, relativos a Matesa; afirmó el señor Gil Robles que sabia que American Ywer tenía relaciones comerciales con Matesa, y que fueron negociados diez mil millones áe pesetas para asegurar, pero la negociación no dio fruto.

A preguntas del fiscal declaró que la negativa a afianzar fue porque Matesa no había enviado los contratos en firme: no recordó que alguna de las empresas filiales de Matesa no había empezado a funcionar.

Don Leonardo Echegaray, que fue director de la compañía aseguradora desde 1965 a marzo de 1967, explicó los canales de Información de la misma y la sorpresa y el interes que le produjo el ver, cuando trabajaba anteriormente en un consorcio exportador, que Matesa tenía un «stand» en Méjico, y posteriormente, ya trabajando en Crédito y Caución, que Matesa había Introducido telares en un mercado competitivo. Afirmó que había Informes de que los telares trabajaban a satisfacción de sus destinatarios en el extranjero, y que el ciclo asegurador Matesa-Banco de Crédito Industrial-Crédito y Caución estaba normalizado. Esto declaró al señor Gil Robles y seguidamente al fiscal, respondiendo a las preguntas concretas de éste, le manifestó no que los señores Tríus y Banquells fueran los acompañantes del visitador de Crédito y Caución por las Instalaciones de Matesa en el extranjero, sino que se indicó a la misma la conveniencia de que le acompañara alto personal de ella. No recordó sí las visitas efectuadas eran las Indicadas por este personal; negó que sufragara, los gastos Matesa, y, finalmente, admitió que al cesar en Crédito y Caución, en .1967, recibió ofertas de colaboración por parte de Matesa

MATIZ A UNA DECLARACION.

Sobre este mismo punto, muy importante, de las relaciones Matesa-Crédito y Caución, depuso brevemente don José Rublo Albarracín, que fue subdirector general de Seguros. No pudo contestar a la pregunte el señor Gil Robles relativa a si se supo que Matesa tenía filiales en el extranjero, y era normal, porque no era consejero de Crédito y Caución. El letrado le leyó una declaración suya sumarial, en la que dice eso, efectivamente; el testigo le puntualizó que a continuación había dicho algo más. Y puntualizó al fiscal, desvirtuando la contundencia de la primerá parte de su afirmación.

LOS TELARES EN AMERICA

Don Ramón Zamborero, Ingeniero textil, viajó, como empleado de Matesa, por América. Testificó el buen resultado de los telares Iwer. Afirmó que su Implantación en Perú no se hizo por el cambio de Gobierno en aquel país y que si se había elegido la selva para ello fue por razones de economía. Explicó también la expansión de los telares en Brasil —500 era una cifra ridicula— y que cesó en Matesa en

octubre de 1969 por diferencias con el administrador judicial en Barcelona, señor Samaniego.

Al fiscal le mantuvo qué esa cifra era ridicula, cuando aquél le recordó que Matesa había vendido 78 telares en cinco años; que el señor Samaniego le había instado a que continuara—el fiscal le dijo que había sido nombrado en 1973 administrador— y, finalmente, que había visto ciento setenta telares Instalados.

LOS SEÑORES TRIUS Y BANQUELLS

El defensor de estos dos procesados, señor Mosquete, preguntó al testigo don José Ramón Santaolalla, asesor de Matesa, si había en ésta otros empleados de Igual o superior categoría que sus defendidos.

Contestó afirmativamente el testigo, y también afirmó al fiscal que el señor Tríus estaba a cargo del departamento comercial y financiero de Matesa.

Con esto terminó la sesión, hasta esta mañana

 

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