Autor: Ruiz Gallardón, José María. 
   Matesa: comentarios a la sentencia (y III)  :   
 Concluimos el análisis jurídico de la sentencia dictada en el proceso Matesa, iniciado en nuestro número del miércoles. 
 ABC.    16/05/1975.  Página: 13-14. Páginas: 2. Párrafos: 23. 

ABC. VIERNES 16 DE MAYO DE 1973. PAG. 13.

AUDIENCIA PUBLICA

MATESA: COMENTARIOS A LA SENTENCIA (y III)

Concluimos e! análisis jurídico de la sentencia dictada en el proceso Matesa, iniciado en nuestro número del miércoles.

6. Número de telares fabricados, exportados y realmente vendidos por Matesa

Uno de los puntos sabré los que más se ha discutido a lo largo de todo el proceso —y no sólo en el juicio oral— es e1 del numero de telares que realmente fabrico Matesa, los que salieron de España y los que

realmente fueron vendidos a compradores extranjeros.

El resultado de hechos probados, a U vista de los datos que considera acreditados con suficiente base, dice «que el Banco de Crédito Industrial entre los años 1964 ha financiado a Matesa 1» fabricación montaje, en su factoría de Pamplona, de 20.381 telares Iwer, con destino a la exportación, de los que sólo se demuestra el montaje de 13.450 telares, de donde resulta que se han dejado de construir 6.931 máquinas. De aquellos 13.450 telares fabricados, sólo han salido de España 10.636, de lo que se desprende que en territorio español, sin comprador conocido, quedaron 2.814 telares, de los que, fueron localizados, efectivamente, 1.826 en Barcelona, depositados en las naves, de la empresa Maquinaria Terrestre y Marítima, y los testantes 511, en los almacenes de la zona franca del puerto barcelonés, y en Pamplona fueron asimismo localizados 477 telares.

Pero de los 10.636 telares que salieron de España hacia distintos puntos del extranjero, sólo una pequeña parte de ellos han sido realmente exportados e instalados en industrias textiles, ya que la mayoría se han situado en diferentes países en depósitos o «stock», en cuanto carecían de compradores verdaderos. Y así, en este estado de «stock» invendido, han sido localizados 8,315 telares.

7. ¿A dónde ha ido a parar el dinero?

La sentencia también se ocupa de este aspecto. Afirma que «los procesados dedicaron a usos propios una parte, cuya cuantía no es posible concretar», y destinaron sumas a las siguientes atenciones:

1.º A inversiones en España en la adquisición de empresas de variada naturaleza y de participación en las mismas, en Inversiones y gastos de la propia Matesa en sus factorías y departamentos de investigación y en el pago de intereses al Banco de Crédito Industrial por los préstamos concedidos, partida que alcanza la cifra de 625.997.553,40 pesetas.

2.º En la financiación y sostenimiento de las delegaciones Iwer en el extranjero, operación realizada a través de la sociedad Holding Brelik, S. A. Al final de 1968 los gastos de inversión y sostenimiento de estas delegraciones importaba la cantidad de 500 millones de pesetas.

3.° En la fundación y adquisición total o parcial y ayuda financiera de empresas textiles en el extranjero, a través de las sociedades Holding Parthotex y Etablissetnents Holdex, que en 1968 importaban aproximadamente 1.500 millones de pesetas.

4.a En préstamos a empresas no vinculadas a Matesa que se encontraban en dificultades económicas, a cambio de la suscripción de contratos de venta no reales, Importando aproximadamente lo invertido por este concepto 1.500 millones de pesetas.

5.° En gastos de asistencia a las Ferias Textiles Internacionales de Atlantic City, Greenville y Basilea, y gastos de almacenaje y depósitos de «stock».

6.° En las denominadas órdenes de «auto transferencia», creadas por el Departamento Financiero, cuando tenían necesidad de demostrar la recepción de divisas procedentes de contratos que realmente no existían; para que estas operaciones tuvieses rogar, Matesa debía situar moneda española en el extranjero, la transformaba en divisas, la enviaba a España y justificaba de esta forma el cumplimiento de contratos financiados por el Banco de Crédito Industrial no concluidos con comprador determinado; en otras ocasiones, las «autotransferencias» tenían por base el pago de letras de cambio que giraba, Matesa, a cargo de personas o sociedades extranjeras, pero que ella misma se encargaba de abonar a su vencimiento. El total de divisas cedidas por Matesa al Instituto Español de Moneda Extranjera desde primeros de enero de 1965 hasta el 31 de julio de 1969 ascienden a 3.629.550.054,52 pesetas, si bien de ellas corresponden a antepagos pesetas 3.014.255.808,41.

7. La responsabilidad civil.

El sexto de los considerandos de la sentencia de Matesa, resuelve el problema fundamentalmente planteado por la defensa de la Administración Judicial de esta entidad respecto de la responsabilidad civil.

En este orden de ideas establece que la responsabilidad civil, coma inherente de la penal, a que se refiere el artículo 19 del Código Penal, habrá de hacerse efectiva en el caso de pluralidad de delincuentes, primero en los bienes del autor directo, y después, y en caso de insolvencia, en el de los cómplices, éstos con carácter subsidiario respecto del anterior y solidariamente" entre sí por sus cuotas en la forma dispuesta en los artículos 106 y 107 del Código Penal.

Pero todo ello, sin perjuicio de la responsabilidad que, por carencia de bienes de los anteriores, se debe exigir a la entidad Matesa en coacepto de responsable civil como persona jurídica; sin embargo, en relación con la responsabilidad civil directa o de forma subsidiaria que el Ministerio Fiscal, o por sti adhesión el señor abogado del Estado, se exige a la sociedad Matesa en sns escritos de calificación definitiva es preciso señalar que el artículo 108 del Código Penal, regulador de 1A responsabilidad directa de aquella empresa que, sin ser responsable criminalmente del delito, hubiese participado por titulo lucrativo de sus efectos, a la que le impone la obligación de resarcimiento basto la cuantía de su participación, sólo la sujeta a esta responsabilidad solidaria, cuando la participación en los- efectos del delito se disfrute a título de beneficio o ganancia, con exclusión de cualquier otro concepto o de cualquier otro sentido, en los eme cabe incluir 625.997.753,40 pesetas que en concepto de intereses se abonaron por Matesa al Banco y, asimismo, el pago de 3.629.550.054,42 pesetas que reintegraron parcialmente de las cantidades que importaban los préstamos.

Por tanto, no existe el concepto de gratuidad en la participación que exige aquel artículo 108 del Código Penal. Y, ante este supuesto, la sentencia acude al resarcimiento de los perjuicios sufridos por el Banco y el Tesoro público en función de la resoonsabilidad civil subsidiaria que el artículo 22 del Código impone a las empresas dedicadas a cualquier genero de industria, por los delitos que en el desempeño de sus funciones cometieren sus representantes o gestores, aunque la actividad realizada no redunde en beneficio de la entidad. Esta responsabilidad, dice, es exisible a Matesa si se atiende a que desde el 2 de abril de 1973 está personada en el procedimiento, solicitando se la tuviese por comparecida y parte en su calidad de responsable civil subsidiaria.

Por eso, en el fallo se condena como responsable civil subsidaria a Matesa a la misma cantidad que en concento, de indemnización se condena, a don Juan Vilá Reyes, esto es, 8.993.442.982 pesetas al Banco de Crédito Industrial, y 590.400.829 pesetas al Tesoro público.

8. Final, ta hora, de los recursos

Contra la sentencia dictada por la Sección Séptima de la Audiencia Provincial de Madrid cabe en primer término recurso de casación. Este recurso de casación, ya anunciado por los letrados defensores, nuede abarcar una doble forma: por Infracción de ley v por quebrantamiento de forma.

Por infracción de ley, en un doble supuesto:

1." Cuando, dados los hechos que se declaren probados, se hubiere infringida un precepto penal de carácter sustantivo u otra norma jurídica del mismo carácter que deba ser observada en la aplicación de la Ley Penal.

2° Cuando en la apreciación de las pruebas haya habido error de hecho, si ésta resulta de documentos auténticos aue demuestran la equivocación evidente del juzgador y no estuviesen desvirtuados por otras pruebas.

La gran dificultad con que se encuentran los letrados, desde siempre, es la determinación de qué documentos tienen carácter de auténticos a efectos de casación y cuáles no.

El recurso de casación por quebrantamiento de forma, contemplado en los artículos 850 y 851 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, abarca hasta diez supuestos de entre los que los más importantes son, la denegación de alguna diligencia de prueba pertinente; el que el presidente del Tribunal se hubiera negado a que un testigo conteste a alguna pregunta o preguntas que se le dirijan siendo pertinente y de manifiesta influencia en la causa; la desestimación de cualquier pregunta por capciosa, sugestiva o impertinente, no siéndolo en realidad, siempre que tuviese verdadera importancia para el resultado del juicio; cuando en la sentencia no se exprese, clara y terminantemente, cuáles son los hechos que se consideren probados o resulten manifiesta contradicción entre ellos, o se consignen como hechos probados conceptos que, por su carácter jurídico, impliquen la predeterminación del fallo; cuando no se resuelva en ella sobre todos los puntos que hayan sido objeto de la acusación y defensa, etc.

El Tribunal Supremo, pues, tendrá, sin duda, la última palabra en este ya famoso asunto.

Pero no quisiera terminar esta serie de crónicas sin aludir a otro tipo de recurso, ya traído a la memoria en el acto del juicio oral por alguna de las defensas: el recurso de revisión, que contemplan los artículos 954 y siguientes de la Ley de Enjuiciamiento Criminal. Este recurso de revisión se da contra sentencias firmes .—esto es, incluso contra sentencias ya pasadas por el tamiz de la casación— y abarca diversos supuestos, entre los que destaco el contenido en el número cuarto de aquel precepto, según el cual, habrá lugar al recurso de revisión «cuando después de la sentencia sobrevenga el conocimiento de nuevos hechos o de nuevos elementos de prueba, de tal naturaleza que evidencien la inocencia del condenado».

Termino, definitivamente esta serie de crónicas pidiendo excusas, una vez más, a todo aquel a quien en las mismas, siempre involuntariamente, pudiere haber molestado de una o de otra forma. Mi único propósito al asistir al juicio oral, y al explicar antes y ahora a los lestores lo sustancial del juicio y de la sentencia recaída, ha sido contribuir a un mejor conocimiento no sólo de este asunto, también qué son y cómo funcionan los Tribunales Penales en la Organización Judicial española—José María RUIZ

GALLARDON.

 

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