Ayer, en Yelmo Club. 
 Los caballeros de la mesa redonda hablan sobre asociacionismo     
 
 Informaciones.    13/02/1971.  Página: 12. Páginas: 1. Párrafos: 41. 

AYER, EN YELMO CLUB

LOS CABALLEROS DE LA MESA REDONDA HABLAN SOBRE ASOCIACIONISMO

MADRID, 13. (INFORMACIONES.)

Una mesa redonda sobre el tema «desarrollo de leyes constitucionales e integración política» se celebró

anoche en el Yelmo Club ante un numeroso público invitado. Actuaron como ponentes los señores Calvo

Sotelo (don Leopoldo), Fanjul, García Valdecasas (don Alfonso), Fernández Carvajal, Ruiz Gallardón

(don Rafael) y Suárez González (don Fernando).

El presidente de la Asociación para el Estudio de los Problemas Actuales, don Leopoldo Stampa, hizo la

presentación de los oradores, en su calidad de organizador de la reunión.

Las intervenciones fueron, aproximadamente, de este tenor:

1 Primero, reformar el lenguaje político

DON RODRIGO FERNANDEZ CARVAJAL

(catedrático de la Universidad de Murcia y autor del libro «La Constitución española»)

«Ante todo es preciso reformar el lenguaje político en España. El lenguaje político crea realidad política y

cuando es inexacto esa realidad se resiente. No tenemos en España un logos político común, que sería una

primera premisa a partir de la cual se podría dialogar. Nos falta simbiosis entre el Derecho constitucional

y la teoría política. Por otra parte, se hacen necesarios para ese diálogo o la aceptación ciertos

presupuestos y la remoción de determinados obstáculos. El primer obstáculo es la peculiar psicología de

nuestros políticos, que en general se pasan de listos por falta de ingenuidad teórica, con lo que se

autolimitan para trabajar sobre realidades nombradas, bautizadas.

El segundo obstáculo es la centrifugación de los poderes políticos, como consecuencia de la evolución del

sistema.

La representación orgánica tiene un contenido perfectamente respetable y debe ser dual. Con los cauces

de la familia, el Municipio y el Sindicato, coexiste, también como cauce, el Movimiento.

En punto a electividad cabe que los grados electorales vayan descendiendo. Los procuradores sindicales,

por ejemplo, podrían llegar a ser elegidos directamente por los sindicados.

Existen dos peligros de cara a la instrumentación futura de la vida política: la proliferación y la reducción

de entidades. Este sería el riesgo de un Movimiento no articulado en asociaciones.

Ahora bien, la ley Orgánica del Estado contempla la concurrencia de criterios y el contraste de pareceres.

Estas expresiones —criterios y pareceres— significan ideología drenada, descargada de virulencia. A

estos pareceres en contraste hay que darles forma institucional. Las asociaciones son los instrumentos de

la función ideológica.

Hay una serie de notas diferenciales entre asociación y partido. El partido es un instrumento de

representación inorgánica exclusivista. El partido se mueve en un vacío de normas jurídicas. Las

asociaciones, en cambio, deben nacer sometidas a unas normas estrictas y sujetas a Instancias arbitrales.

El partido tiene una función electoral. La asociación no debe tenerla. Si se le concede capacidad de

organización electoral, automática mente tendremos un partido. Su proyección electoral debe reducirse a

la presentación de candidatos. Al Movimiento debe corresponderle la tarea de montar las campañas.

Correlativamente, e1 Movimiento debe garantizar la igualdad de oportunidades, empresa muy difícil, pero

que hay que acometer. Por otra parte, es preciso progresar en la autentificación de las representaciones

establecidas.»

2 Un campo místico como salvación

DON ALFONSO GARCÍA VALDECASAS

(catedrático de Derecho Civil de la Universidad de Madrid, cofundador de Falange, ex miembro del

Consejo Privado de don Juan de Borbón)

«Yo viví una realidad que los demás ponentes conocen como cosa aprendida. El lenguaje político es,

desde luego, el supuesto de una efectiva política. El hombre se constituye por el lenguaje. El hombre es

animal político y necesita del verbo político, un verbo que urge a la realización de obras. El pensamiento

político es, por definición, pensamiento operativo.

Nuestro actual lenguaje político se fraguó en momentos dramáticos de nuestra historia y sus autores o

acuñadores fueron jóvenes sin madurez política. Ahora se hace necesario un esfuerzo mental para pensar

nuevas categorías que nos permitan afrontar los tremendos problemas que nos rodean y los que en el

futuro se van a presentar.

Después de años de conducción enérgica y de acatamiento prácticamente unánime de la suprema

categoría que Franco representa, es preciso afrontar los problemas que plantea un vértigo de

transformación. Todo lo existente debe quedar abierto a las tendencias sociales de la realidad presente. El

tema se hace apremiante. ¿Cómo se organiza la participación en la gestión política?

Frente al partido, la asociación puede representar algo actual. Europa no sabe otra forma de organización

política que la que cuenta con el asenso de los componentes de la sociedad. ¿Cómo satisfacer en España

esta exigencia? Aquí empieza el problema. No hay formas políticas que no estén condicionadas por las

circunstancias reinante»

La ideal del partido único no fue nunca una idea española. El Movimiento es cosa muy distinta del partido

único. El Movimiento es una confluencia unánime que permite una serie discrepancias, las cuales, a su

vez, no perjudican la identificación con lo esencial.

La asociación tiene una variedad de estructuras y fines. Lo importante es que esta construcción sea

legalmente posible y que las asociaciones conciban sus fines conjuntamente con otras; que no se conciban

unas a otras como hostiles. Todos formamos un gran cuerpo místico, del que puede venir la salvación de

todas las entidades menores y de todos sus componentes.»

3 El asociacionismo no es el único problema

DON RAFAEL RUIZ GALLARDÓN

(delegado nacional de Acción Política y Participación)

— No es oportuno, por mi cargo, que yo me manifieste sobre una cuestión que está sobre el tapete. Mi

superior jerarquía es la que tiene que decir algo sobre esto con cierta publicidad.

Los momentos en que nació la España actual no daban tregua. Pero hoy sigue siendo válido todo lo que

intuyeron. sintieron y pensaron los hombres que hicieron posible que estemos aquí reunidos hablando de

estos temas. El asociacionismo político no es el único problema que se plantea en el terreno de" la

participación No comparto la tesis de Fernández Carvajal sobre el Movimiento como cuarto cauce de

participación. El Movimiento no corre paralelo a los cauces orgánicos, sino que inspira lo que la familia,

el Municipio y el Sindicato son en la estructura general. El Movimiento es un marco en el que se en-

globan las realidades políticas del país.

4 Escepticismo sobre el asociacionismo

DON FERNANDO SUÁREZ GONZÁLEZ

(procurador familiar por León y catedrático de la Universidad de Oviedo)

—Siento un gran escepticismo sobre el futuro asociacionismo político. Pienso que sería mejor no ponerlo

en marcha y que siga siendo una posibilidad antes que montarlo con taras que hagan de él no una

posibilidad, sino una frustración.

Los elementos que me permiten intuir ese futuro con reservas y prevenciones son la mera contemplación

de la forma en que se han desarrollado las Cortes. El funcionamiento de las Cortes no es satisfactorio. La

función de legislar está mediatizada, es poco transparente. La verdadera democracia orgánica no se ha

ensayado todavía.

Por eso desearía que antes o a la vez que aparezcan las asociaciones se proceda a una autentificación de

los actuales cauces de participación. Hasta ahora, la mayor preocupación de nuestros Gobiernos parece

haber ido la neutralización de las discrepancias Estas discrepancias serán presumiblemente mayores con

el asociacionismo político.

Es vital monta, un juego limpio, con renuncia de privilegios propios, que construir una nueva apariencia.

Téngase en cuenta que la Jefatura del Movimiento está atribuida al Jefe del Gobierno, con lo que la parte,

de cara al futuro, se atribuye la regulación del todo. Por consiguiente, sin un juego limpio, el Gobierno

auspiciaría a los candidatos de su propia línea.

Entiéndase que soy totalmente partidario del asociacionismo político. Mi actitud ha de ser interpretada

como una simple reserva.

5 Nuestro tiempo no da cuartel

DON LEOPOLDO CALVO SOTELO

Lo que Fernando Suárez propone es cosa grave. Nuestro tiempo no da cuartel. El problema tiene que ser

contemplado desde las previsiones sucesorias. Se trata de organizar la continuidad en un Estado nuevo.

Los cauces de la familia, el Municipio y los Sindicatos son insuficientes. Las asociaciones se convierten

en algo absolutamente necesario para cumplir el mandato constitucional del contraste de pareceres.

Hoy carece de sentido la impaciencia de la oposición y la excesiva prudencia de quienes desobedecen la

Constitución por temor a que las asociaciones se conviertan en partidos Las asociaciones son precisas

para ganar una democracia sin perjuicio de perfeccionamientos futuros. Espero que esas asociaciones

sean realidad pronto.

Hace falta hacer ahora un acto de fe sin esperar a mañana. Estoy con Pascal: hay que hacer como si

creyéramos, pues es muy posible que así terminemos creyendo.

No se diga que antes hay que autentificar. Una excesiva autenticidad podría hacer que todo funcionase

peor.

6 «Las asociaciones son indispensables para el día en que falte Franco»

DON MANUEL FANJUL

(procurador familiar po Madrid)

—No se puede lugar la evolución política del sistema. La ley Orgánica del Estado era, por ejemplo, im-

pensable en 1945. Rara es la vez en que un Poder autocrático como el que nació en el aeródromo de

Salamanca es capaz de irse descartando de facultades personales.

Sin embargo, en política se han hecho aperturas de frente sin apurar su ocupación. Todo se ha ido

hilvanando con alfileres. Se han creado los recipientes, pero no se han llenado con la participación.........

en la ley Orgánica del Estado.

Los cauces creados están necesitados de consolidación con los usos sociales, con la participación. Es

urgente perder el miedo. Nuestro sistema es enormemente fuerte. En este engranaje estamos todos

implicados, queramos o no queramos. Ese miedo alcanza ahora a las asociaciones políticas.

Pese a las manifestaciones de personalidades tan significadas como el señor Ortí Bordas, pasa el tiempo y

no tenemos asociaciones. Pero las asociaciones están absolutamente exigidas por la práctica política, son

indispensables para potenciar las homogeneidades de grupos y personas, son imprescindibles para la

educación política del pueblo español.

Discrepo de Rodrigo Fernández Carvajal y de Rafael Ruiz Gallardón respecto a la función electoral de las

asociaciones, pues si no hacen en el futuro campaña electoral caeremos en la soberanía de los grupos de

presión que sustituirán a las asociaciones, o dejaremos todo abandonado en el plano inclinado del apoyo

oficial.

Por otra parte, es indispensable que el rodaje de las asociaciones haya completado para el día en que se

cumplan las previsiones sucesorias. Ya en el pasado diciembre se agitaron unas fuerzas políticas dispares.

Vivimos en aquellos días un clima de auténtica patología pública. Vinieron las manifestaciones. Y el

equilibrio se produjo cuando Franco apareció en el balcón de le plaza de Oriente.

Pero yo pregunto: ¿Vamos a contar siempre con ese poder de equilibrio carismático? Si llega el día en

que cumplidas las previsiones sucesorias, no tenemos balcón de la plaza de Oriente y sí tan sólo un

público que grita desorientado, nos habremos cargado el futuro del país.

Terminadas las intervenciones de los oradores se abrió un coloquio. Uno de los asistentes al acto preguntó

al señor Suárez por qué las Cortes no funcionan de modo transparente.

El procurador respondió:"Porque la mayor parte de las decisiones de las Comisiones realmente se adoptan

fuera de ellas, a nivel de pasillos o despachos."

13 de febrero de 1971

INFORMACIONES

 

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