Autor: Solana, Guillermo. 
   "Detalles" sobre Asturias que asombran a los propios asturianos  :   
 Desde marzo se conocía la torpe campaña tramada en el exterior. 
 ABC.    17/05/1962.  Página: 43. Páginas: 1. Párrafos: 10. 

«DETALLES» SOBRE ASTURIAS QUE ASOMBRAN A LOS PROPIOS ASTURIANOS

Desde marzo se conocía la torpe campaña tramada en el exterior

Oviedo. (Crónica de nuestro enviado especial.) Las emisoras de Praga, Pekín o Bucarest; los diarios

comunistas de uño y otro lado del telón de acero, están dando estos días detalladas descripciones de las

cuencas mineras asturianas, con Jas Que ilustran sus "informaciones" sobre la paralización del trabajo en

algunas zonas. Estos detalles han llegado a asombrar, según he comprobado, a los propios asturianos.

Revelan un cierto conocimiento de la región; sin embargo, no hay por qué asombrarse.

Desde el mes de marzo, los servicios españoles de información y seguridad tenían pleno conocimiento de

lo que venía tramándose desde el exterior, y que después habría de servir de base a las campañas

antiespañolas promovidas en el extranjero.

Los agitadores han operado sobre una realidad socioeconómica que arranca de la firma de los primeros

convenios colectivos que plantean soluciones a los problemas salariales dentro de las posibilidades de

cada empresa y han venido permitiendo la mejora importantísima de los mismos. Sus ventajas—los

resultados están a la vista en cualquier centro industrial asturiano han sido muy notables -en la rama de la

industria metalúrgica. La modernización y sustitución del utillaje fabril—propiciada por el Estado

especialmente a partir de la etapa de estabilización—ha tenido por efecto principar un aumento de la

productividad que se ha traducido en posibilidades que permitieron una elevación de salarios.

Pero en Asturias, Junto a las industrias metalúrgicas, existen las de extracción, en su mayoría

carboníferas. El hecho de que los" salarios de los obreros que trabajan en el interior de las minas hayan

sido tradicionalmente superiores a los de los trabajadores metalúrgicos, motivó la pretensión de obtener

un alza-similar en las remuneraciones que la situación económica y el estado de productividad de las

empresas no hacía posible sin alterar los precios, de venta: el aumento de éstos, por resultar básicos para

otras industrias, determinaría una reacción en cadena. En ello radicó precisamente, según me han

explicado aquí, la mayor dificultad para el logro de un acuerdo.

Grande es el .esfuerzo que vienen desarrollando las empresas carboníferas de Asturias para mejorar la

producción de carbón y de las acererías complementarias. Son muellísimos los. capitales invertidos con

es-casísima rentabilidad, lo que imposibilita a aquéllas poder atender a las demandas obreras sin alterar

los precios de venta que, en definitiva, habrían de revertir sobre todos los españoles e indirectamente

sobre los mismos mineros beneficiarios aparentes.de la medida.

En las minas asturianas no ha sido posible lograr el deseado aumento de la productividad, principalmente

por obra de las cada vez menos brillantes perspectivas que ofrecen los .filones carboníferos. Los

esfuerzos realizados, y que han sido obra de muchos hombres, se han estrellado contra una insoslayable

realidad económica que no es privativa de Asturias ni siquiera de España (otro tanto ha sucedido en

cuencas de Francia y de Bélgica).

Llevada al Gobierno la situación, y previos los estudios de los órganos técnicos

respondientes con las empresas, el mis-

Gobierno, teniendo en cuenta la dureza

"ligros del trabajo de los mineros,

"ender a aquella aspiración modi-

•^cios topes de la venta de la

hulla en la forma más viable y tolerable para la industria española.

Pero precisamente en este momento empezaron a moverse los engranajes de una amplia maniobra

dirigida desde el exterior y encaminada a destruir lo que tan laboriosa y felizmente se había logrado.

Agitadores danzados a las cuencas mineras ("no sabemos quiénes son los que nos dicen que no vayamos

al trabajo", me han asegurado _en Mieres varios mineros) realizaron una activa campaña en pro de la

paralización laboral. Los fines de la maniobra eran bien claros; por una parte, y en primer lugar, creaban

un hondo malestar arruinando el armónico resultado obtenido; por otra, y a largo plazo, harían aparecer

como fruto de la paralización del trabajo las ventajas logradas anteriormente.

Esto es precisamente lo que produce el confusionismo en las cuencas mineras. Nadie se explica que

hallándose, se puede decir, resueltos los problemas básicos continúe la alteración de la normalidad

laboral. Por eso mientras en unos lugares trabajan prácticamente casi todos los obreros, en otros son sólo

parte los que entran diariamente en las minas.

Hace varios días el corresponsal del "Herald Tribune" en Madrid se extrañaba en su crónica de que fuesen

precisamente los obreros mejor remunerados de España los que han alterado la normalidad laboral.

La extrañeza es lógica. He procurado informarme en las cuencas mineras sobre la cuantía de los salarios

y me han asegurado que los ingresos mensuales de un picador de una mina de carbón oscilan entre las

4.000 y las 8.000 pesetas. Para los que todavía duden sobre la verdadera naturaleza de estos conflictos

sociales creo que el dato les convencerá suficientemente de la cepa política de los mismos, de la malicia

de su origen y explotación.

La serenidad y mesura de. la Prensa española ha irritado hasta el desconcierto a los agitadores al no hallar

en ella el eco que deseaban sus ardides propagandísticos. Guillermo SOLANA.

 

< Volver