La revista belga "Europe Magazine" comenta la traición de Munich     
 
 Madrid.    29/06/1962.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

L A REVISTA BELGA "EUROPE MAGAZINE" COMENTA LA TRAICIÓN DE MUNICH

BRUSELAS. 29.— La revista >Europe Magazine» publica en su número de ayer un interesante reportaje

firmado por Zoltan Keller, seudónimo del conocido periodista Henri Vellut, que próximamente,

emprenderá viaje a España. Bajo una entradilla en que la revista justifica volver a ocuparse del tema,

porque se traía de «un ejemplo típico de las campañas de intoxicación que se lanzan crónicamente contra

el régimen que no se preocupa de complacer a ciertos ideólogos occidentales», el artículo reza: «Bélgica

está tanto más interesada en este asunto, porque uno dé sus nacionales, el señor Roberí van Schendel,

secretario general del Movimiento Europeo, ha jugado un papel muy activo en toda esta comedia.

Ha sido él, en efecto, quien ha dirigido una invitación individual a. los representantes de diversos grupos.

Había apartado de oficio a los partidarios de un régimen que, se quiera o no, ejerce desde 1939 su

autoridad sobre el país. Esta selección constituía ya, por ella, misma, una injerencia inexcusable del

Movimiento Europeo en los asuntos internos españoles. Pero el señor "Van Schendel no se ha contentado

con esto. En Munich, donde debían tener sus reuniones los días 7 y 8 de junio; los españoles del interior y

los de emigración llegaron dos días antes, con el fin de preparar una acción común para someterla a la

aprobación del Congreso. Mientras que Salvador d« Mada-riaga, antiguo representante de la España

republicana en la difunta Sociedad de Naciones, jugaba a virtuoso muñidor, los exilados tenían en cabeza

a los señores Landaburu e Irujo, del «Gobierno» autónomo vasco en el exilio; Llopís, del partido

socialista obrero español; Valera y Flores, de la Acción Republicana Democrática. El señor Gil Robles

era, indudablemente, el jefe de los españoles llegados de la Península.»

Dice después: «Nuestro inquieto compatriota tomó una parte fundamental en sus debates. «Le Monde» de

los días 10 y 11 de junio, relatando estas negociaciones, explicaba la intervención del señor Robert van

Sehendel y los detalles de la solución imaginada por el secretario general del Movimiento Europeo.» Y

•añade: «Los ciento dieciocho delegados españoles terminaron por ponerse de acuerdo sobre un proyecto

de resolución que reproducimos.» El artículo continúa comentando lo sucedido en Munich,

y aclara que la reciente nota del Movimiento Europeo, haciendo saber que la moción española no fue

sometida a voto, se debe al detestable efecto producido por el asunto en España.

Cita después las declaraciones europeistas del Caudillo en Valencia, y las contrasta con la actitud del

grupo de Munich, que, «como certifica su resolución, se las han ingeniado para acumular- dificultades, a

fin de impedir la entrada de España en la Europa de los Seis» «He aquí lo que parece ya a. los ojos de los

españoles como una verdadera traición a su país.» El articulista resume la actitud de los reunidos en

Munich en esta frase: «Perezca España antes de ser salvada por Franco», y sigue diciendo: «Pero la

indignación subió al colmo en Madrid cuando se supo que este golpe bajo había sido dado con la

colaboración de extranjeros. Los españoles son orgullosos, ya se sabe. Así, la maniobra qué consistía en

que la opinión mundial sospechase que el Congreso de Munich había aprobado la resolución, se volvió

contra éstos en su país.»

Comenta luego el articulista cómo el señor Robert van Schendel, ante ´el resultado de los hechos

totalmente contrario a lo previsto, «se decidió a rectificar su tiro».

El autor continúa su trabajo con citas del libro de Hugh Tho-mas y del reciente-editorial, en Jas que

dibuja las figuras de los señores Gil Robles y Madariaga. Y sigue: «Lo que les ha fallada a nuestros

demócratas hipócritas es que en lugar de mandarlos a Canarias o de dejar en el extranjero a los que han

traicionado la caüsa de su país "en Munich, los hubiera metido en la cárcel o colgado del poste de

ejecución. Ustedes saben lo que les enerva a nuestros buenos demócratas que el régimen español no´ haya

ahogado en sangre las • huelgas ni exterminado a los individuos1 que "han manifestado-tan

espectacularmente su oposición. (Efe.)

 

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