Réplica a la campaña de mentiras en torno a la vida española     
 
 ABC.    26/06/1962.  Página: 51. Páginas: 1. Párrafos: 15. 

REPLICA A LA CAMPAÑA DE MENTIRAS EN TORNO A LA VIDA ESPAÑOLA

Bogotá 25. El periódico "La República", de Bogotá, que aparece con el subtítulo de "El Diario de los

Hombres de Trabajo" ha publicado el artículo de Luis de la Puente, "Campaña de mentiras en torno a la

vida española". Se trata de unas aclaraciones a otro artículo de Fernando Várela, al que califica de

"sedicente" ministro de Estado del Gobierno de la República española en el exilio", "con un fervor

(masónico por cierto) que ya quisieran para sí muchos católicos, "progresistas". En él ha hecho Várela

afirmaciones calumniosas sobre Espaya, y, como dice Luis de la Fuente, el político marxista español

"obliga a sus pacientes lectores a creer en lo que ni él mismo cree". ´

Reproducimos, por su interés, los principales párrafos del citado artículo:

"Sin embargo, aun a riesgo de pasar por ingenuos, que es el calificativo más suave de los aplicados por

este Júpiter To-nante de la política a los que celebran "las pretendidas realizaciones de la tiranía

española", vamos a contradecir a don Fernando Várela o, por lo menos, a plantearle algunas preguntas

indiscretas que nos ha sugerido su reciente artículo."

"Durante la guerra civil 1936-39, a cada acaso del llamado Ejército Nacional—arguye don Fernando—

sucedía un nuevo envío de armamentos y soldados extranjeros a Franco." ¿Quiere don Fernando

enumerarnos los fracasos del llamado Ejército Nacional? Porque nosotros podríamos citarle varios del

llamado Ejército Republicano, en los que no tuvieron arte ni parte tropas extranjeras. Así, por ejemplo, y

para comenzar por el principio, le recordaremos cómo cuarenta "roquetes" navarros entraron

victoriosamente en San Sebastián, a los dos meses escasos, de iniciada la contienda, poniendo en fuga a

miles de milicianos, entre los cuales había ya voluntarios belgas y franceses."

"Sobre este punto, que constituye un manido lugar común de la propaganda marxista, convendría

refrescar la frágil memoria de don Fernando con el autorizado y concluyente juicio del doctor Gregorio

Marañón. Decía así el ilustre liberal español en su famoso ensayo ole "Liberalismo y Comunismo":

"Lo importante no es. pues, la momentánea ayuda de hombres y material, asunto que unos políticos

inteligentes pueden arreglar desde fuera en cuanto se pongan de acuerdo; lo importante es la captación del

espíritu. Aunque en el lado rojo no hubiera un solo soldado ni un solo fusil moscovita, sería igual: la

España roja es espiritualmente comunista rusa. En el lado nacional, aunque hubiera millones de italianos

y alemanes, el espíritu de la gente es, con sus virtudes y con sus defectos, infinitamente español, más

español que nunca. Y es inútil atacar con sofismas esta absoluta v terminante verdad, de la que depende

desde antes del principio de la lucha la fuerza de uno de los bandos y la debilidad del otro. Si el lema de

"Arriba España", que hoy gritan con emoción muchos, muchos que no son ni serán fascistas, lo hubieran

adoptado los del bando de enfrente, el tanto por ciento de sus probabilidades de triunfar hubiera sido, por

este simple hecho, infinitamente mayor."

"Pero, en fin, como el tema bélico no constituye su especialidad, don Fernando salta rápidamente al

económico, en el cual manifiesta parecida ignorancia. Aquí el articulista niega las favorables

consecuencias sociales de la productividad industrial española, y asegura que los novecientos cincuenta

millones de dólares—son ya mil cien, don Fernando—atesorados en España, proceden únicamente del

turismo y de la explotación y exportación organizadas por el Estado de la mano de obra esclava.

dos fuentes de divisas que sólo alumbran en los hontanares de la miseria."

"Sea lo que fuere—y no es lo que dice don Fernando—, ahí están los mil millones de dólares como un

elocuente testimonio de sana, eficaz y honesta administración. En cambio, ¿dónde están los que usted y

sus compinches se llevaron a Rusia y Méjico, o les que todavía producen jugosos réditos en ciertas

cuentas particulares?"

"Por lo demás, ya que don Fernando tuvo la ocasión de conversar en Munich, con el señor Prados Arrarte,

experto economista y uno de los "líderes", según se dice, de la oposición española, debió aprovechar el

encuentro para contar con una opinión técnica y autorizada sobre la expansión de la economía española."

Se refiere a continuación a un amplio informe sobre el desarrollo económico español, publicado en la

revista "Visión", en 9 de mareo último, al que pertenecen los siguientes párrafos:

"La realidad actual de la economía española es indudablemente alentadora. Las cifras del superávit en la

balanza de pagos de 1961, que asciende a más de 16.000 millones de pesetas, la estabilización de la

moneda y de la producción, y el aumento de las reservas de divisas, son hechos innegables. Tanto, que el

producto nacional debe crecer al 6 por 100 anual en el próximo quinquenio, si se realiza una política

económica adecuada."

Al final de su artículo, Luis de la Fuente, refiriéndose a la producción industrial y emigración española,

escribe:

"Hoy España está produciendo anualmente: acero, toneladas, 2.330.000: automóviles turismo, 50.700;

camiones, 25.500; tractores, 12.000; motocicletas, 99.700; cemento, 6.108.000; energía eléctrica

(millones de kv/h.), 21.000."

"Quizá baste señalar—indicaba por su cuenta "Visión"—que, tomando como base cien en 1953-54, el

índice de la producción industrial española llegó a 188,9 en 1961. Es decir, casi el doble en siete años."

"Don Fernando atribuye la emigración de obreros españoles a varios países de Europa al régimen político

y sindical español, e insiste sobre la miseria y el atraso de España. De Italia, no obstante, van muchos más

miles de trabajadores que de España a los mismos sitios. Nada menos que en proporción de 3 a 1.

"Como tampoco lo es España, aunque otra cosa quisiera don Fernando, cuyo resentimiento es sólo

comparable a su mendacidad, felonía y antipatriotismo. A quien nos llama injustificadamente papanatas,

mentecatos y estúpidos, no podemos sino replicarle con dureza. Y con razón."—Efe.

 

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