Roma. 
 España sigue siendo el tema favorito de los italianos  :   
 Después de ver "Morir en Madrid", la gente no se explica cómo no ganaron la guerra los que la perdieron. 
 ABC.    21/11/1963.  Página: 51. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

ABC. JUEVES 21 DE NOVIEMBRE DE 1963. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 51.

ROMA

ESPAÑA SIGUE SIENDO EL TEMA FAVORITO DE LOS ITALIANOS

Después de ver "Morir en Madrid", la gente no se explica cómo no ganaron la guerra los que la perdieron

Boma 20. (Crónica telefónica de nuestro corresponsal.) Cuando hay huelgas en Roma suele variar su

fisonomía urbana en proporción con la importancia del paro laboral. Ello es lógico si de una manera o de

otra en todas partes ocurre asi Pero al ocurrir de diferente forma se revelan las diferencias del conflicto en

curso y las tendencias temperamentales del ámbito en que se desarrollan, lia expresión de una huelga

española de las de antes de la guerra solía ser violenta, a veces peligrosa y en ocasiones sencillamente

feroz. Que hubiera sustos o carreras, con muertos y heridos, tiros o bombas e intervenciones más o menos

arrolladuras por parte de la fuerza pública, era cosa que no sorprendía a nadie. Al día siguiente se leía

todo ello en el periódico si la censura lo permitía. Y ya se sabía que ante tales acontecimientos era

prudente adoptar algunas precauciones, como no trasnochar o ir por sitios poco concurridos.

Luego, con la costumbre, se fue haciendo cada vez menos caso de tales cautelas. Pero de ahí al aire

pacífico, burgués y transeúnte de las huelgas romanas, van mundos de diferencia. Por tanto, para analizar

su perfil podremos decir, parafraseando un decir famoso: por la manera, conocerás las huelgas. O, si se

prefiere: díme cómo huelgueas y te diré cómo trabajas y cómo no trabajas.

Ayer estaban anunciadas dos huelgas. Una era de obreros de la construcción y la otra de transportistas. La

primera era política y la segunda laboral. La política me parecía simbólica en relación con lo que dará de

sí el comunismo en su marcha actual, y la laboral venía a ser un simple problema de trabajo ante el

encarecimiento de la vida. Hoy se han celebrado ambas huelgas. Ninguna de las dos, con su aire pacífico

y tranquilo, servía con su imagen para recordar las ásperas y bélicas huelgas españolas. La de la

construcción no se ha notado más que en el aire dominguero de algunos edificios a medio construir. La de

transportes, ya ha sido otra cosa. Porque dadas las distancias de Roma, impuestas por la expansión

suburbana que le afectan como a gran ciudad, la paralización de los medios de transportes que usan las

gentes de economía, modesta, no ha dejado de ser un problema.

A partir del mediodía, dicho problema pareció aminorarse, ya que empezaron a surgir algunos medios de

emergencia para los transportes, y fueron paliándose muchos casos de urgencia. Pero a pesar de todo, no

puede decirse que haya sido una jornada cómoda para muchos. Ni siquiera para los que han ido de un

lado a otro en camiones de carga y vehículos por el estilo. Sin embargo, tampoco cabe exagerar las -

cosas, como pretende la Prensa comunista, uno de cuyos periódicos encabeza su información diciendo:

"Sin tranvías, ni autobuses, Roma se encuentra hoy en el caos." Roma presentaba un aire así como más

provinciano y apacible, con más paseantes que de costumbre, y pare usted de contar. El que muchos de

estos paseantes mostrasen un semblante cansado por llevar andando, con aire de paseo, kilómetros y

kilómetros, ya es otra cosa.

Uno también paseó lo suyo. Y no todo lo que vio le pareció excesivamente grato. En un cine céntrico dan

una película impresionante cuyo comentario llenaría páginas enteras. Se llama "Morir en Madrid", y es un

documental técnicamente espléndido sobre la guerra civil española. Sin embargo, el número de falsedades

en el texto del guión es de tal calibre y las tergiversaciones, de las imágenes de tal magnitud, que produce

asombro ver cómo se escamotea la verdad entre imágenes reales. Entre lo que se dice sin fundamento y lo

que se calla sin fundamento, aparece una guerra civil inédita.

Ya que no dispongo del espacio necesario para analizarla paso a paso, bastará con que me refiera a los

primeros párrafos de entrada, en donde se dice que la mitad de la población era analfabeta y cobraba

jornales de una a tres pesetas, cuando costaba el kilo de pan una peseta. Allá por el año 1931.

Para defender esta situación, el jefe de la oposición fascista, José Calvo Sotelo, amenazó al Gobierno de

las Cortes y murió poco después en un atentado. Con un mártir propicio da comienzo una guerra. Y lo que

el espectador objetivo no acaba de explicarse, es cómo no ganaron la guerra los que la perdieron. Claro

que espectadores objetivos hay muy pocos en Italia cuando se trata del tema español. En esta película he

visto aplaudir y silbar a Mussolini. Y lo mismo cuando aparecen las brigadas internacionales. En cambio,

las checas no son aplaudidas ni silbadas por la sencilla razón de que no aparecen. Hoy, aniversario de la

muerte de José Antonio, su imagen tampoco ha podido ser objeto de discusión, ya que a los autores no les

pareció lo suficientemente importante como para ofrecerla al espectador.

El tema español está en el candelera siempre, haya huelgas o no las haya. Recientemente me ocupaba de

los amigos de España en Italia. Al pasear hoy por sus calles, sin autobuses, entre la hora del cine y la hora

de la cena, he visto un escaparate con las canciones de la guerra. Allí están desde la "Internacional" hasta

las coplas del Batallón Telmann. Las que corresponden a "Oriamendi" o a la "Cha-parrita" brillan por su

ausencia. Pero brillan. Porque si esta actitud pretende ser antológica, histórica y cultural, tales

parcialidades serán siempre fanática oscuridad. Y en ella sus ausencias tendrán siempre fulgor.

Con huelgas o sin huelgas, a pie o en autobús, el tema de España siempre está vivo. Y así sigue la vida

italiana. El viernes entrarán en huelga los empleados de Banca. El sábado, una conferencia sobre España

y Europa, organizada por el movimiento social italiano, promete ser amenizada con homenajes y

dicterios. Todo ello forma el noticiario menor que da pausa a la actualidad, ya que ésta no se decide a

ofrecer un nuevo Gobierno. Llevamos esperándolo quince días, desde la dimisión de Leone.—José

SALAS Y GUI-RIOB.

 

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