¿Por cuánto tiempo podrá ser británica la colonia de Gibraltar?     
 
 ABC.    02/01/1964.  Página: 77-78. Páginas: 2. Párrafos: 25. 

ABC. JUEVES 2 DE ENERO DE 1954. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 77.

¿POR CUANTO TIEMPO PODRÁ SER BRITÁNICA LA COLONIA DE GIBRALTAR?

El "The Sunday Express", de Londres, en el número correspondiente al día 15 de este mes, dio un comen-

tario eutrapélico en torno a la cuestión de Gibraltar, que se titulaba, con fundamentado temor: "¿Por

cuánto tiempo podrá ser británica esta colonia?"

Damos un amplio resumen del comentario, añadiendo por nuestra cuenta algún escolio que aclare con

mayor precisión el problema. Que lo aclare para el articulista del "The Sunday Express", naturalmente,

pues para nosotros es meridiano hace ya mucho tiempo.

E1 articulista sitúa la "acción en la colonia. Son las cuatro de la tarde. Dos muchachos, que acaban de

salir de la escuela, pasean felizmente por la acera del sol a lo largo de la calle Real. Penetran en el

establecimiento del especiero Lipton. Sigue la descripción del ambiente, que no es del todo el de una

pequeña localidad británica, porque Gibraltar puede iniciar cualquier día la batalla por la supervivencia.

Por su supervivencia como plaza inglesa.

Inglaterra capturó Gibraltar en 1704. Desde entonces, España ha tratado de rescatar la ciudad. Hace unos

meses, la Prensa española inició un rencoroso ataque contra la posesión del Peñón por Inglaterra.

El articulista olvida que el Comité de los Veinticuatro no incluyó a Gibraltar en su agenda de trabajo

porgue España lo reivindicara, sino porque se trataba, exactamente, de un territorio colonial. Ni la Prensa,

ni los representantes españoles en las Naciones Unidas reclamaron nada en aquella coyuntura.

En toda España—sigue el articulista— hubo demostraciones de protesta contra Inglaterra. Entonces, el

Gobierno español recurrió a la Comisión de Colonialismo de las Naciones Unidas: "Libertad a esos

esclavos oprimidos y devolvedlos a su madre patria."

REACCIÓN

En Gibraltar se produjo una reacción inmediata. Dos decanos de la localidad fueron a Nueva York para

convencer a la Comisión de que su colonia deseaba únicamente que la dejasen en paz. La Comisión, al

parecer, aceptó la propuesta. Los delegados regresaron y fueron conducidos en triunfo a lo largo de un

cuarto de milla, hasta el Ayuntamiento, por los gibraltareños. Fue la más grande demostración de

alborozo que jamás se había visto en el Peñón, Se demostraba así la fantástica lealtad de 24.000 personas

a la Gran Bretaña .

Desgraciadamente, las cuestiones sentimentales no definen con la necesaria nitidez los problemas. Con tal

de que ese gran alborozo de la población británica, nunca visto, cesase un momento, el articulista, con la

ayuda del silencio, podría recordar que en virtud de la resolución número 1.514, aprobada por la Asam-

blea General, la existencia de la colonia inglesa es incompatible con los propósitos y principios de la

Carta de las Naciones Unidas. Por mucho alborozo que haya. Además, sería la primera vez, en estos

tiempos enérgicamente anticolonialistas, que no surgiese ni el más leve movimiento de nacionalismo en

un área como la gibraltareña, tan claramente incluida en nuestro territorio.

SUCIEDAD

La desaseada ciudad de La Línea monta su guardia en el extremo del arrecife que enlaza Gibraltar con la

tierra firme. Y es aquí, en un puesto rodeado de alambre espinoso, donde las autoridades españolas

concentran la guerra de nervios contra la colonia inglesa. A un extremo de las dieciocho altas puertas de

hierro, un soldado español, de cuello estirado, se apoya flexiblemente sobre su carabina americana.

A unas veinte yardas, un soldado británico, del regimiento Middlesex, impecablemente vestido, monta

guardia. Un funcionario español, de rostro demacrado, mira impasiblemente mi pasaporte. Luego estampa

sobre él un rojo sello rectangular. Un policía español estudia mi pasaporte. Me hace . pasar. Un ´ sonriente

rostro gibraltareño...

Los lectores de "The Sunday Express" habrán sonreído ante ingenuidad tan inefable. Es difícil hacer creer

que los "buenos" y los "malos" estén distribuidos tan simétricamente. En fin..., el hecho de que el

corresponsal inglés considere más "guapos" a sus compatriotas no creemos que modifique realmente la

cuestión.

SIMPLEZA

Esos sellos rojos indican uno de los métodos insensatos empleados por España para vejar a la colonia.

Los gibraltareños y otros poseedores de pasaportes ingleses están solamente autorizados a cruzar una vez

al día en cada dirección. Así, pues, el hombre de negocios que vive en La Línea y trabaja en el Peñón no

pueda ir a almorzar a su casa. En cada cruce de- frontera, los aduaneros españoles registran su coche

buscando mercancías de contrabando procedentes de Gibraltar, y víveres procedentes de España. Sólo los

españoles están autorizados a exportar víveres a Gibraltar, y esto significa que los precios en el Peñón son

más altos que en la Península. Las pasadas Navidades—las del 62—los aduaneros españoles apresaron

docenas de pavos que los gibraltareños pretendían llevar a sus casas para cenar.

El plan original de España, al imponer restricciones a La Línea, fue el de quebrantar la economía de la

colonia. Aquel plan fracasó. Hoy existe un plan de constantes molestias, entre ellas la de tener que esperar

durante tres horas los trámites precisos para trasladarse a la Costa del Sol. -

El articulista afirma que Gíbraltar es Inglaterra. A continuación califica de insensatez el hecho de qus un

país exija el pasaporte para entrar o salir de él. No le parece correcta la vigilancia sobre el contrabando y

Habla de la "economía de la colonia" sin decir en qué consiste. Tal vez los lectores del "The Sunday

Express" lo ignoren. No debiera darse por supuesto... (dicho sea a buen decir) en qué consiste la

"economía" de la colonia...

MIEDO

Los gibraltareños han despreciado el prurito español de causarles molestias. Indudablemente, la

indignación del pueblo de Gibraltar enmascara el temor. Comprenden que Inglaterra puede algún día

abandonarlos. Un oficial colonial británico me dijo: "Cada dos o tres años cambian las id2as de estrategia.

Un día, el Ministerio de Defensa puede decidir que no necesita de Gibraltar. Entonces, Inglaterra, tan

inclinada a desprendarse de sus bienes coloniales por causa de la opinión mundial, podría abandonar la

plaza."

Sea lo que fuere en el futuro, Gibraltar es hoy una fortaleza. El Ejército guarda en un túnel de 22 millas

toda clase de armamenlos pesados y aviones para el empleo de las bombas H.

Aquel soldado español de La Línea gana media peseta al día (tres cuartos de penique, aproximadamente).

Quizá no pueda uno reprocharle que sea un cuellilargo. Pero para cada gibraltareño es un constante

recordatorio de lo que sucedería a su pequeña ciudad si el Ejército británico la abandonase alguna vez.

Dios quiera que no se rompa el equilibrio entre ese soldado de La Línea y los aviones capaces de

transportar la bomba H. Evidentemente, la. Infantería española es célebre en el mundo.

No obstante, los temores que el articulista concentra angustiosamente en ese soldado parecen, a decir

verdad, un tanto excesivos. En cualquier caso, es muy justa la preocupación de nuestro colega británico:

Si el Ejército inglés se retirara, ¿qué ocurriría? ¡Que terminaría, claro está, la dominación injusta, la

"ocupación", en suma, de un territorio "invadido´´ y los "naturales", de cuello largo o cuello corto,

volverían a su tierra.

PEQUEÑOS IMPUESTOS

Los gibraltareños no quieren ser ciudadanos de "a media peseta por día". Su nivel de vida—con un

impuesto de utilidades a partir de seis peniques por libra y pequeños impuestos adquisitivos—es elevado:

quizás un promedio de tres cuartos del nivel de Inglaterra. Casi la mitad de los trabajadores de la colonia,

están empleados por los Servicios Británicos. Todos saben que si Inglaterra abandonase el Peñón

desaparecería también la prosperidad. Pero su economía no es el único motivo que une al pueblo de

Gibraltar con la Gran Bretaña. Los habitantes son una mezcla de muchas razas mediterráneas, pero ellos

se consideran en realidad como una parte de Inglaterra. Carteles escritos en lengua chapurreada pregonan

por la ciudad: "Somos ingleses. Ingleses seguiremos siendo."

Un miembro de la Junta Legislativa, Mr. Abraham Solomon Seruya, explicó: "Hemos heredado las

tradiciones inglesas de la soberanía de la ley, del gobierno democrático, del proceder leal. Nosotros

amamos y fomentamos estas tradiciones. Queremos conservarlas. Pero sabemos que solamente se

conseguirá, si el poder de la Gran Bretaña nos respalda."

EPÍLOGO PARA INGLESES.—Inglaterra es una gran nación. Diríamos que es un país admirable. El

articulista del "The Sunday Express" parece haberse esforzado escrupulosamente en probar su falta -

personal de lógica, de rigor y de sentido político, virtudes todas éstas que adornan a la Gran Bretaña. No

haremos nada por creerle. Que el caso de Gibraltar entra de lleno en el gran proceso de descolonización

iniciado por la O. N. U. es un hecho, no una opinión. Lo demás es anécdota y repor-taje alborozado. Las

tradiciones del gibraltareño Sr. Abraham Solomon Seruya podrán perfectamente ser conservadas en

Londres. Las que se conserven el día de mañana en Gibraltar... no serán—de él depende— cuenta suya.

El proceso del Peñón es irreversible.

 

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