"El asociacionismo político, pieza esencial para organizar la libertad política en el seno del Movimiento Nacional"  :   
 Palabras del señor Silva Muñoz en la conferencia pronunciada en el Salón de Ciento. 
 ABC.    15/01/1971.  Página: 33-34. Páginas: 2. Párrafos: 15. 

15 DE ENERO DE 1971.

«EL ASOCIACIONISMO POLÍTICO, PIEZA ESENCIAL PARA ORGANIZAR LA LIBERTAD

POLÍTICA EN EL SENO DEL MOVIMIENTO NACIONAL»

Palabras del señor Silva Muñoz en la conferencia pronunciada en el Salón de Ciento

SE LE IMPUSO LA MEDALLA DE ORO DE LA ESCUELA DE ALTA DIRECCIÓN Y

ADMINISTRACIÓN DE BARCELONA

Barcelona 14. (De nuestra Redacción, por télex.) A las siete y media de la tarde, en el Salón de Ciento del

Ayuntamiento de la Ciudad Condal, se celebró un solemne acto organizado por la Escuela de Alta

Dirección y Administración de Barcelona, con motivo de la imposición de la medalla de oro de la misma

al ex ministro don Federico Silva Muñoz. Presidió el capitán general de Cataluña, teniente general don

Alfonso Pérez Viñeta, a quien acompañaban don Nicolás Heredia Coronado, en representación del

gobernador civil; teniente de alcalde don Félix Gallardo, por el alcalde, y el señor Ribas Seva, por la

Diputación, y otras autoridades y personalidades.

Pronunció unas palabras de salutación y bienvenida a los presentes el presidente del Consejo rector, señor

Alsina Gallart.

Se efectuó luego la entrega de títulos a diplomados de Ciencias Empresariales del curso 1969-70.

HABLA EL SEÑOR SILVA MUÑOZ

Seguidamente el señor Silva Muñoz pronunció la lección magistral dirigida a los alumnos y ex alumnos

de la Escuela, desarrollando el tema «Organización de la libertad».

«Ante el fenómeno evidente e irreversible de nuestra sociedad hacia una expansión ilimitada de la libertad

personal no hay más que un camino: el de organizarla», comenzó diciendo el señor Silva Muñoz al entrar

en el tema central de su disertación. «Autoridad la ha habido siempre—añadió—, limitaciones de la

libertad existieron en todo caso, y al control de su ejercicio habrá de ser en algunos casos drásticamente

ejercido; casi afirmaría que en la misma medida en que la organización de la líbertad sea una realidad,

hablar de pesar con toda su fuerza la autoridad y sus recursos, cuyo ejercicio es un sagrado deber del

mando. Lo que no se puede pensar es tener en nuestro tiempo sofocadas las libertades personales.»

Refiriéndose a la libertad personal y la organización de la familia, afirmó más adelante: «No creo que en

el derecho patrimonial familiar pueda seguirse manteniendo la tesis de la limitación de capacidad de la

mujer casada mediante un complicado sistema de licencias maritales o judiciales supletorias.» «El

ejercicio de la libertad personal—agregó—exige como primer punto de partida que sin discriminación

todos los hombres y mujeres la puedan tener.»

LIBERTAD PERSONAL Y ACCIÓN POLÍTICA

«La política general del Estado exige, para organizar la libertad personal—manifestó el conferenciante—,

la continuidad de sus instituciones, el alejamiento de los traumas. El Estado ha de tener un sentido

integrador, porque sólo en el seno de una adecuada combinación de poderes y de voluntades puede

conseguirse el normal desarrollo de las libertades personales. El Estado ha de combinar sabiamente su

sentido ordenador y su talante liberal»

También reconoció el orador que la acción de la política económica es un condicionante fundamental de

la libertad personal, y agregó que la organización de la libertad económica por obra del Estado constituye

una pieza esencial en el conjunto de la organización de la libertad personal.

«Hechas estas consideraciones de carácter general—dijo más adelante—, bien merece que proyectemos

nuestra mirada sobre la propia España.» Para evitar que sus palabras se dirigiesen hacia las aguas agitadas

por la pasión o por el recuerdo, el señor Silva Muñoz adujo ejemplos remotos, y se refirió a dos de los

momentos cruciales en que en el siglo XIX los españoles trataron de organizar su libertad: 1812 y 1876.

OBJETIVOS POLÍTICOS EN LA ESPAÑA ACTUAL

«Estas experiencias, como quizá otras más recientes, no deben olvidarse a la hora de pensar en la

organización de la libertad para los españoles de estos lastros finales del siglo XX. A ella vamos

impelidos por la fuerza cósmica que son los vientos de la Historia; pero a ella debemos ir no forzudos y

con mal talante, sino seguros de nosotros mismos, porque en nuestras manos están los instrumentos

adecuados para organizaría; porque, superado el atraso de otras épocas, insertar a nuestro país en esas

corrientes constituye una empresa difícil, sí, pero llena de esperanza, y porque también hay ideales en esta

hora: los que representó el 18 de Julio, ideales vivos y dinámicos, que buscan soluciones constructivas,

abiertas y atractivas; que no se fosilizan y que no se les puede dejar morir en manos de la indiferencia o

frialdad, la ligereza o la frivolidad política.»

Expresó también el conferenciante que es ésta la gran hora de proseguir el desarrollo de la ley Orgánica

del Estado, «con prudencia, sí, pero con decisión y sinceridad. Y en uno de los primeros lugares, el

asociacionismo político, pieza esencial para organizar la libertad política en el seno del Movimiento Na-

cional. Un asociacionismo que sirva para unir a los españoles en una conciencia común de

responsabilidad en la cosa pública; un asociacionismo que no enfrente a los españoles en las banderías

que hemos censurado en el siglo XIX; pero también un asociacionismo que dé transparencia a la vida

pública y que sea el instrumento adecuado para descubrir las nuevas personalidades y las nobles

vocaciones políticas, y un asociacionismo, en fin, en el que participen todos los españoles, pero en el que

no se filtren subversiones ni traiciones».

«Para ello tenemos el sistema político de nuestras Leyes Fundamentales y el Movimiento Nacional, cuya

misión en este aspecto es la de impedir que las asociaciones, por una acción centrífuga, degeneren en

facciones y, de otra parte, evitar que esa comunidad política de los españoles pueda parecerse, ni siquiera

ser confundida, con cualquier partido único de los totalitarismos que todavía circulan por el mundos»

«Oficio regulador del Movimiento Nacional, papel arbitral del Consejo Nacional y transparencia política

para reafirmar a los encanecidos en el servicio a la patria e incorporar a las nuevas vocaciones. Que de

ahora en adelante nadie se pueda sentir con justicia marginado del sistema», concluyó el señor Silva

Muñoz.

Terminada la disertación, que fue acogida con una gran ovación, se procedió a la imposición de la

medalla de oro de E. A. D. A. al señor Silva Muñoz, haciéndolo el capitán general de Cataluña en medio

de los aplausos de los presentes, que llenaban por completo el histórico Salón de Ciento.

El señor Silva Muñoz ofreció a las nueve de la noche, en el Círculo del Liceo, un cóctel a los medios de

información barceloneses. Más tarde, en el palacete Albéniz, el alcalde de la ciudad ofreció una cena en

honor de don Federico Silva Muñoz, actos a los que asistieron las primeras autoridades.

 

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