Autor: P. I. . 
   Carmen Virgili, primera decano de la Universidad Complutense     
 
 Ya.    15/02/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 18. 

CARMEN VIRGILI, PRIMERA DECANO DE LA UNIVERSIDAD COMPLUTENSE

"Hoy que buscar uno estructura más democrática y de participación para la Universidad" "Me siento como representante de una Junta eficaz, representativa y democrática" • "Mi nombramiento no es ninguna conquista" • "Hace falta una promoción de la mujer a todos

los niveles"

Doña Carmen Virgili Robón es, desde hace quince días, la primera decano de la Universidad Complutense de Madrid. Nos recibe en su despacho del decanato de la Facultad de Ciencias Geológicas. Acaba de finalizar su clase de estratigrafía.

—Pero si esto no es noticia—nos repite una y otra vez—. No sé qué Interés puede tener mi nombramiento.

Pero la verdad es que sí lo tiene, mucho más desde el momento en que ella se ha convertido en pionera de una labor hasta ahora destinada únicamente al sexo masculino.

LA UNIVERSIDAD: UNA MISIÓN DE TODOS

—Los profesores y alumnos—nos dijo—no plantearon en ningún momento, al elegirme para el cargo, el hecho de que fuera mujer. Ellos han escogido a un compañero que pueda llevar adelante el proyecto de futuro que deseamos para la Universidad. Nada más.

—¿Cuál es ese proyecto?

—Buscar una estructura más democrática y de participación para la Universidad. Y esto es misión que incumbe a todos los que componemos la Facultad, no a una persona individual. Ella tiene elementos, como la Junta, que tienen que buscar la forma de salir adelante.

—Y usted...; ¿cómo se siente en el decanato?

—Me siento como un ejecutivo, un representante de una Junta eficaz, representativa y democrática.

—¿Cuáles son las directrices que se ha fijado para el cumplimiento de su misión?

—En la Universidad existen problemas a todos los niveles, problemas de falta de medios, problemas del entorno, etc. Si yo pensara que como decano tengo que resolverlos, estaría muy asustada. Pienso, sin embargo, que cuento con la colaboraclón de profesores, alumnos y del equipo del rectorado. Entre todos plantearemos las lineas a seguir e Iremos resolviendo las dificultades.

—¿No cree que su nombramiento va a significar un importante precedente a la hora del acceso de la mujer a los puestos directivos de la Universidad?

—Quizá; pero yo pienso que en estos momentos, a nivel de estudiantes, las mujeres somos un cincuenta por ciento. Este porcentaje va disminuyendo a medida que ascendemos por los escaños docentes. La Incorporación de la mujer a la sociedad es un problema general, y aquí existe, por supuesto. El día en que el nombramiento como decano de un amujer deje de ser noticia, la cosa habrá cambiado.

Doña Carmen Virgili habla de que es urgente caminar hacia una Universidad autónoma, democrática y abierta, y de que ello solamente puede conseguirse en el marco de un cambio de estructuras políticas y sociales del país.

—Probablemente—añade—, yo no habría aceptado el cargo hace un año.

—¿Considera una conquista su elección?

—¡No! Por supuesto que no. No considero ningún triunfo el acceder al decanato. Creo más bien que es un acto de servicio.

—¿No harían falta más mujeres decano en las facultades españolas?

—Lo que hacen falta son personas capaces y hace falta también una promoción de la mujer a todos los niveles.

P. I.

 

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