Autor: Contreras, Lorenzo. 
 Cortes: vuelve el calor a los debates. 
 Un ponente (Don Fernando Suárez) contra la ponencia (al hablar de las asociaciones sindicales)     
 
 Informaciones.    28/11/1970.  Página: 13. Páginas: 1. Párrafos: 26. 

CORTES: VUELVE EL CALOR A LOS DEBATES.

UN PONENTE (don Fernando Suárez) CONTRA LA PONENCIA ( al hablar de las

Asociaciones Sindicales )

Por Lorenzo CONTRERAS (Cronista parlamentario de INFORMACIONES.)

MADRID, 28.—Ayer hubo «golpe de teatro» en la Comisión de Leyes Fundamentales de las Cortes. La

norma general que venía rigiendo en los debates de la ley Sindical se quebró reglamentariamente. Uno de

los ponentes, el señor Suárez (don Fernando), abandonó la mesa, ocupó un escaño en la sala y discrepó

públicamente, y con cierto ruido dialéctico, de sus compañeros. El señor Suárez se mostró afectado, en lo

que respecta a la regulación de las asociaciones profesionales del futuro, por «los más hondos

escrúpulos».

La exposición de motivos de la intervención de este procurador estuvo, según dijo el propio interesado,

"en el afán de servir a las posibilidades evolutivas de nuestro Régimen, de ser capaz de intuir las

inquietudes y los afanes del mañana y de no permanecer sordo ante las opiniones de muchos españoles

razonables, cuyo objetivo no siempre es —como aquí se ha dicho— pretender el fraccionamiento y la

esclavitud del mundo del trabajo o que los obreros no se entiendan y se enfrenten los unos con los otros,

ni mucho menos el de disgregar y erosionar nuestro sistema político, sino precisamente el de garantizar su

más firme y segura pervivencia en el futuro"

"INTERPRETAR, NO ESCAMOTEAR"

Tras este exordio, el ponente "prófugo", que no compartió el criterio de sus compañeros al elaborarse el

dictamen del artículo 13, manifestó: "La Declaración XIII del Fuero del. Trabajo, en la nueva redacción

formulada por la ley Orgánica del Estado, otorgó rango constitucional a las "asociaciones respectivas de

empresarios, técnicos y trabajadores que se organicen para la defensa de sus intereses peculiares y como

medio de participación, libre y representativa, en las actividades sindicales" Es esta breve frase de una ley

Fundamental —continuó el señor SUÁREZ— la que requiere ahora adecuado desarrollo. Es esta breve

frase la que nos impone ahora el difícil deber de interpretarla. De interpretarla, no de traducirla. De

interpretarla, no de escamotearla. De buscar su sentido, determinar su alcance y articular las normas que

la hagan operante Y para mí la dificultad arranca precisamente de la rotunda claridad de una palabra:

Asociaciones."

CONTRA LA IDEA DE MONOPOLIO

El extenso discurso del procurador perfiló el marco jurídico de las asociaciones. "En el actual Derecho

español -manifestó el orador- la palabra Asociación evoca necesariamente la posibilidad de promoverla y

de promoverla con carácter plural, sin que puedan tomarse por regla general las escasas excepciones en

que se ha utilizado esa misma palabra para referirse a una corporación profesional única y prácticamente

obligatoria."

Se pronunció el señor SUÁREZ, en materia de asociaciones, contra el exclusivismo, contra la idea de

monopolio, de imposibilidad de crear distintas asociaciones en el mismo ámbito y cara el mismo fin.

Citó después el procurador los textos pontificios y episcopales que hasta el momento han abordado el

tema, pero comenzó a referirse a dichos textos con estas palabras alusivas a monseñor CANTERO: "De la

concepción católica de este problema, apenas me atrevo a hablar, máxime después de haberse declarado

aquí, muy autorizadamente que el principio de asociación es una exigencia coyuntural que el Estado sobe-

rano puede configurar en atención a las exigencias del contexto histórico y político."

DISTINCIÓN ENTRE ASOCIACIONES Y ORGANIZACIONES PROFESIONALES

Para don FERNANDO SUÁREZ, "la doctrina de la Iglesia subraya la diferencia que existe entre las

asociaciones y las organizaciones profesionales, cualquiera que sea el nombre con que unas y otras se

designen".

El señor SUÁREZ, después de manifestar que es partidario de limitar los fines de las asociaciones

sindicales a la defensa de intereses profesionales, dado que las asociaciones políticas ya tendrán su campo

específico, hizo este prospección: "Dentro de pocos años, cuando esta ley lleve ya algunos en vigor y se

hayan constituido las primeras asociaciones, se habrá consumido ye el derecho a promoverles, y los

trabajadores que se asocien con fines profesionales desarrollarán una actividad ilegal y serán sancionados

por ella. Pero en esa actividad y en esa sanción tendrán a su lado a las jerarquías de la Iglesia y a muchos

que, sin ser jerarquía, sentiremos con ella; tendrán a su lado la opinión del mundo la opinión de la

Organización

Internacional del Trabajo, y la del número creciente de españoles jóvenes que aspiran a vivir en una

sociedad ordenada, pero plural, de acuerdo con los criterios vigentes en el mundo de su tiempo."

FERNANDEZ CUESTA: "LA IGLESIA NO TIENE UN CRITERIO UNÁNIME"

Las palabras del señor SUÁREZ encontraron inmediata réplica en otras de don RAIMUNDO

FERNANDEZ CUESTA, consejero nacional por designación del Jefe del Estado, quien habló "por el

impulso único de mi honestidad política".

La intervención de este procurador encontró en los represéntenles sindícales murmullos aprobatorios. El

primer clamor se produjo cuando manifestó: "Todos los argumentos que aquí ha expuesto el señor

SUÁREZ son argumentos que, si se quiere, se pueden aplicar a toda la ley, de donde se sigue que, en esa

misma línea, la ley que discutimos y la que ha regido en España durante treinta años está en contra de los

principios de la Iglesia y de los criterios de la O.I.T. y de las organizaciones internacionales."

El señor FERNANDEZ CUESTA estimó que el proyecto de ley Sindical da una interpretación extensiva

y generosa al Fuero del Trabajo, que en su Declaración XIII sólo quiere decir, a juicio del procurador,

"que en cada Sindicato habrá una asociación de empresarios, otra de técnicos y otra de trabajadores".

Reprochó al señor SUÁREZ el que hubiese invocado textos ajenos al sistema constitucional español.

«Interpretar —añadió— textos pontificios con criterios que corresponden a una época liberal, es equivo-

cado.

La «Mater et Magistra», la «Gaudium et Spes» y otros documentos se refieren siempre a la interpretación

que se dio. liberalmente, a la «Rerum Novarum», de 1891. La Iglesia se hizo partidaria de las aso-

ciaciones para evitar que los obreros cristianos se asociaran con los comunistas.»

A continuación, el señor FERNANDEZ CUESTA se refirió al cambio de orientación inmediatamente

después de la guerra mundial y a la nueva posición pontificia en 1948, para concluir de acuerdo con su

personal interpretación: «La Iglesia no tiene un criterio unánime, sino acomodado a las circunstancias de

los tiempos.»

Habló después el orador de los criterios que ordenan la pluralidad sindical en los países de sistema

político distinto al español y de la creciente tendencia a la unidad en todos ellos. Señaló el peligro de la

división interior del sindicalismo por la vía asociativa. Y matizó «Hoy el peligro de la pluralidad sindical

sería menos grave que el día de mañana en que, desaparecido Franco, se produciría un proceso de

disgregación y sería más difícil la vida para el futuro Jefe del Estado.»

Discrepó el señor FERNÁN DEZ CUESTA abiertamente del señor SUÁREZ, al agregar: «Si el

asociacionismo sindical no tiene más finalidad que la defensa de los intereses profesionales, no hacen

falta muchas asociaciones..., a no ser que se quiera que persigan otras finalidades. La pluralidad sindical

fue precisamente la causante de la tragedia española.»

DON ALBERTO MARTÍN ARTAJO, CON EL SEÑOR SUÁREZ

El ex ministro don ALBERTO MARTIN ARTAJO, que hizo uso de la palabra a continuación, restituyó

el malhumor mayoritario a los ánimos sindicales oficiales. El señor MARTIN ARTAJO pronunció estas

breves palabras: «Siento en el alma discrepar de la opinión de FERNANDEZ CUESTA, mi admirado

amigo. Me permito invocar, como título que de alguna autoridad a mi actitud, e1 haber sido uno de los

que colaboraron en la elaboración del Fuero del Trabajo, hace ahora treinta y un años. Comparto en lo

fundamental las razones en que el señor SUÁREZ apoya su enmienda. Por ello, no votaré el texto de la

ponencia, si no fuese enmendado de forma congruente con lo dicho por el señor SUÁREZ.»

UN LIBRO DEL SEÑOE IGLESIAS SELGAS

El señor ESPERABE, procurador familiar por Salamanca, se pronunció en contra de las asociaciones

paralelas y a favor de las que se hallen en la misma línea. Según su apreciación, la diáspora asociativa no

debe ser doble, sino única.

Sus alusiones a textos concretos en que el señor IGLESIAS SELGAS, Inspector ase-sor de la

Organización Sindical y ponente del proyecto, contempla el movimiento asociativo con óptica plural,

motivó una intervención del interesado. El señor IGLESIAS subrayó que sus opiniones como escritor

coinciden plena-mente con sus criterios de ponente, y que, en todo caso, no es elegante referirse a sus

manifestaciones u opiniones extracamerales. Agradeció la oportunidad que la intervención del señor

ESPERABE le deparaba para disipar equívocos y brindó como ejemplo de movimiento unitario sindical

el que se deriva del mecanismo que rige para tales relaciones en países como Argentina, Brasil, Méjico,

Australia y Nueva Zelanda En éstos y en otros países se distingue entre asociaciones profesionales que

tienen todos los derechos típicos del sindicalismo (contestación, reivindicación, participación) y otras

asociaciones «que tienen más de benéfico y piadoso que de propiamente sindical». Concluyó diciendo

que sólo se admite una asociación del primer tipo y que la tesis de su libro «Los sindicatos en España», de

1965, coincide sustancialmente con su postura actual.

EL HUNDIMIENTO DEL S. E. U.

Los señores VILLEGAS GIRÓN, presidente del Sidicato Nacional del Transporte; VALENCIA

REMON, procurador designado por el Jefe del Estado- LAMO, presidente del Sindicato de Banca; MAR-

COS CHACÓN, presidente del Sindicato Textil; SANZ ORRIO, presidente del Consejo de Economía

Nacional-LÓPEZ MEDEL, abogado sindical; DÍAZ AMBRONA, ex ministro y procurador de

designación directa del Jefe del Estado; PALOMARES, consejero nacional por Granada y otros, se

pronunciaron contra la intervención del señor SUÁREZ. El señor PALOMARES adujo que la muerte del

S. E. U. fue precisamente un precedente de lo que podría acontecer con la Organización Sindical si se

admite una proliferación asociativa. Así como las asociaciones de estudiantes han coincidido con la crisis

de la Universidad, así también —según vino a decir— aquella pro1iferación asociativa sindical

determinaría la crisis del sindicalismo español.

El señor MARTIN SANZ insistió en la necesidad de convivencia, base de la filosofía sindical oficial, y

condenó la falta de paridad de asociaciones en lo social y en lo empresarial. Concretamente aludía a la

subsistencia de grupos económicos organizados extramuros de la Organización Sindical

INTERVENCIÓN DE DON ALFONSO GARCÍA VALDECASAS

Don ALFONSO GARCÍA VALDECASAS calificó las palabras del señor SUÁREZ de «exactas e

importantes», y se mostró partidario de «llegar a una forma de entendimiento común en que la propia

naturaleza del problema nos dé la solución, sin posiciones previas». Señaló este procurador el inmenso

campo de actividades que se abre para las asociaciones en el mundo del sindicalismo, y propuso la

supresión en el texto del artículo 13 de toda referencia a la unicidad asociativa. El apartado a) de dicho

articulo establece, en efecto, que «sólo podrá constituirse una asociación por cada actividad profesional

concreta»

La ponencia, por boca del señor HERRERO TEJEDOR, anticipó su postura en el sentido de rechazar las

objeciones fundamentales que en la sala se habían expresado. El criterio sobre la variedad asociativa es,

entre los componentes de la ponencia, distinto.

UNA LEY PARA LA NUEVA MONARQUÍA

Don FERNANDO SUÁREZ, en un turno de réplica, había hablado antes para rechazar las acusaciones de

que habla abierto un turno de debate sobre la totalidad. Se limitó a reiterar su pretensión de que en la ley

Sindical quede «abierta la posibilidad de futuro».

Su discurso fundamental había terminado con las siguientes palabras: «Yo pienso en esta ley como la ley

que va a regir el sindicalismo español bajo la nueva Monarquía Y yo no quiero con-tribuir a crear

dificultades a esa Monarquía, enfrentándola con el hecho consumado de que. bajo su gobierno, España

sea uno de los escasísimos países que no reconozcan con la debida amplitud el derecho de asociación pro-

fesional, con las graves posibilidades conflictivas que ello entraña.»

El debate continuará el martes próximo.

 

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