Dice Arriba el día 4. 
 Inmovilismo     
 
 Ya.    05/05/1973.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

INMOVILISMO

«DESDE luego, nuestro colega matutino y ma drileño YA no tiene arreglo. Sí alguna ve. tuviéramos que

pon«r un claro ejemplo de huno vilismo radical y recalcitrante, este seria, Inevlta bl emente, el del órgano

de expresión de ¿a Edito rial Católica. Anclado, todavía, en el espíritu tras noohado y repudiado de la

primera mitad cíe lo¡ años 30, para el YA parece que, desde entonces no ha pasado nada en España, ni en

el mundo entero, ni está sucediendo nada en el momento presente.

Su labor sigue machacona, reiterativa, y siempre Inmovilista, erosionando día a día, esto si, con el mas

profundo respeto en las apariencias, el único sistema que ha sido capaz de diar al país pulso, rumbo,

contenido, paz, convivencia, progreso y participación, creando una gran empresa nacional de sentido

integrador, en la que caben todos los españoles honrados y d« buena fe. Su dosis de cada día sembrando

confusión parece no perseguir otra meta que la minina que hace medio siglo sirvió para su fundación, la de

ir paulatina, sigilosa, melifluamente sembrando las bases para la implantación de la fórmula decadente y

caduca de la democracia liberal, encarnada en la versión tan conocida de los últimos años de la

democracia cristiana, aunque para ello haya que sustituir al Régimen vigoroso del 18 de Julio, el

Movimiento Nacional de nuestras Leyes Fundamentales.

Y para este objetivo, machaconamente ejercido durante casi medio siglo en la prueba más descarnada de

inmovilismo histórico y político, no le duelen prendas, aunque para ello tenga que pisotear el dolor del

pueblo español, afligido y conmovido por un vil y vulgar asesinato, cometido bajo las banderas rojas y la

hoz y el martillo por auténticos criminales a sueldo, en fiel repetición, después de mas de treinta y s4ete

años, de la» mismas técnicas y procedimientos que hicieron precisa la dramática Cruzada nacional de 1936.

Si, con motivo de este brutal asesinato, para el que el pueblo español no puede encontrar paliativos, ni

justificación, y que ha provocado su justa y enconada indignación, el YA, fríamente, sin respeto, y, sobre

todo, aprovechando tan dramático momento para seguir en su machacona política, afirma: "Acabaremos

este comentario recordando una vez más que los problemas de orden público arrancan siempre de algo que

ya no es el orden público y es donde pueden ser resueltos do manera definitiva. Nuestra sociedad tiene

planteada la necesidad de que se le abran canales para que no se siga dando el caso de que lo» ciudada-

nos que podrían apoyar al Poder de una manera activa y eficaz, con su colaboración y sus Iniciativas, no

tienen manera de hacerlo, pero, en cambio, se deja Ubre el terreno a la subversión. Ninguna autoridad

puede actuar en el vacíe, y cuando no facilita esa colaboración social a la que no» referimos, lo único que

hace es lo que alguna vea: hemos llamado dar primas a la clandestinidad. No será a puñaladas como los

elementos que se manifestaron el 1 de mayo ganarán simpatías para su causa; pero tampoco bastarán

medidas de Policía—por Justas y necesarias que éstas sean—par» que los buenos españoles tengan

asegurado el orden que les permita mirar sin zozobra ej porvenir."

INMOVILISMO

Nuestra perplejidad no tiene limites. ¿Puede hacerse esta afirmación cuando un grupo de asesinos

constituidos como comandos comunistas juveniles se lanzan a la calle con cuchillo» preparados, expresa y

premeditadamente, para el crimen, provocan a ana patrulla de la Policía gobernativa y se lanzan sobre silos

en la mas terrible masacre, enloquecidos por el odio fomentado y el más "reprobable instinto criminal?

Pero, ¿es esto respeto para la conmoción nacional ante un hecho vandálico y salvaje?

¿Es que la siempre imprecisa aberración del YA te lleva basta el extremo de pensar en cauces de

participación para los asesinos o en que éstos llenen con su presencia activa estos cauces de parti-

cipacion?.

Sí, sabemos que se nos atraque no les hemos entendido, y queremos salir al paco de esta afirmación

diciendo que les hemos entendido perfectamente. Es, ni más ni menos, que la expresión figurada del eco de

uno de los silencios más estremeeedores que la sociedad española está, presintiendo en estos momentos y

que contrasta dramáticamente con el vocerío demagógico de otras -ocasiones.

La actitud de los comandos comunista» autores del salvaje atentado uo es otra que la de subvertir el

Régimen por el camino que sea. Satas son las claras consignas recibidas. Y a ello van, dentro de su

imperceptible entidad, en medio de la sana actitud y clara conciencia nacional del pueblo esparto!,

acudiendo—cosa que importa poco a sus escrúpulos sociales—ftl ortanen y a la grave alterado» del orden

como Única forma de hacerse notar.

Pero pretender volcar sobre el Estado la acusación de estos hechos tan lamentables «n la forma como YA

lo hace es, además, im gravísimo error.

SI los cauces que el YA viene propugnando son los que hicieron en los años 31 al 36 vivir al noble pueblo

español permanentemente en el clima que por espacio de unos minutos se vivió en Antón Martin I» tarde

del 1 de mayo, sepa el YA que esto no lo consentirá el pueblo español, abrazado solidariamente con su

Caudillo, coa su orden, con su paz, con su progreso y con la enorme esperanza que nuestro Régimen ha

sabido por obra de los españoles poner en todos los hombres del trabajo, pese a las siembras malin-

tencionadas con que desde algunos sectores se pretende erosionar una convivencia que avanza Ilu-

sionada por los claros caminos de lio amanecer ideal y para todos."

 

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