Autor: Crespo García, Pedro. 
   La izquierda necesaria     
 
 ABC.    02/05/1975.  Página: 9. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

2 DE MAYO DE 1975 PAG. 9

MERIDIANO NACIONAL - LA IZQUIERDA NECESARIA

LA OTRA ACERA.—En el transcurso de los últimos meses hemos pasado, por supuesto que de forma

gradual, de) mote enmascarados, «Isidoro», a Felipe c don Felipe González; de octavillas y bis biseos con

aire de multicopista a declaraciones formales en periódicos y revistas, a fotografías y comentarios en IB

Prensa nacional. Las siglas del P. S. O. E.. por ejemplo, han dejado de pertenecer a la clandestinidad y se

han incorporado a! uso casi cotidiano de algunos medios informativos, asi como los viajes de sus líderes y

sus contactos exteriores.

El país real se pregunta qué pasa Y, como en él suele ser habitual, se responde que necesita una izquierda.

Una izquierda «europea», occidental, dialogante; afín, en cierto modo. Situada en la acera de enfrente de

las actuales asociaciones —de sus proyectos, con arreglo ai Estatuto actual, mejor—. pero en la misma

calle y sin piedras en lo? bolsillos.

R E A C C I O N.—Aparentemente, el ´país oficial —que se acerca, dentro de un orden, al país real—

tolera una cierta izquierda. El vicepresidente primero y ministro de la Gobernación, señor Garcia Hernández,

ha declarado tajantemente que jamás admitirá el diálogo con comunistas i terroristas, pero no ha negado,

de igual, modo, otras posibilidades.

Sin embargo, no cabe echar ningún tipo de campanas al vuelo. Hay que esperar, atentamente, la reacción

de los considerados socialistas, los que asi se denominan y como tales actúan. Y esta reacción puede

dirigirse por dos caminos.

Uno, el de (a colaboración dentro de ese cauce que se estima puede e incluso debe albergarlos de cara al

futuro Y otro —indeseable—, que es el de la repulsa activa y evidente al establecí-miento, urgida por

quienes, decididamen-•e, buscan hacer tabla rasa del sistema Lo bonito y cortante del tema, manejado con

exquisito realismo hasta el momento, no nos exime de plantearlo. Como realidad de la calle y como

posibilidad de mañana.

PARALELISMO. — Con extraordinaria simpleza se establecen fáciles paralelismos entre nuestro porvenir

inmediato i el presente portugués, comparaciones que sirven para que quienes ven una amenaza en

cualquieh signo evolutivo se cierren a todo entendimiento y practiquen a clásica postura del avestruz,

englobando en et mismo apartado a cuantos no participan de sus mismos parámetros políticos.

No comprenden que España y Portugal, condenados geográficamente a tolerarse e históricamente

destinados a entenderse, acabarán algún día por encontrarse, con su personalidad respectiva y con sus

caminos propios, en et contexto europeo, sin perder las peculiaridades que Jes son propias.

De momento no deben perseguirse esos paralelismos fáciles, y menos aún intentar realizarlos a base de

nombres y apellidos. Aunque el señor Soares, según se anunciase oficiosamente antes de las elecciones

del 25 de abril, haya podido cumplir sus deseos de descansar unos días en España. De incógnito, como

mandan la prudencia y las normas más elementales de diplomacia—Pedro CRESPO.

 

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