Autor: González Muñiz, Antonio José. 
   Asociaciones políticas, política financiera y política social     
 
 Hoja del Lunes.    04/05/1970.  Páginas: 1. Párrafos: 12. 

ESPAÑA DESDE DENTRO

ASOCIACIONES POLITICAS, POLITICA FINANCIERA Y POLITICA SOCIAL

Por A. J. GONZALEZ MUÑIZ

Va ya para dos meses, decía el ministro secretario general del Movimiento,

señor Fernández Miranda, en un discurso pronunciado en San Sebastián: "No vengo

a hablar de asociaciones políticas porque, siendo respetuoso con quienes nos

piden urgencia y prisa, nos mantendremos firmes en nuestro propósito de hacer

las cosas con seguridad y paso certero. Andaremos nuestro propio camino en el

bosque de los problemas, pero con máximo cuidado de no enredar nuestros pies en

el ramaje seco del bosque. El momento de las decisiones llegará a su hora. Estoy

comprometido públicamente; soy responsable de este compromiso y, una vez más,

afirmo que no eludiremos ningún problema. En política es fundamenta] la

iniciativa. Y nosotros, sin precipitaciones de ningún tipo, hemos iniciado el

camino para clarificar y situar debidamente el problema de los supuestos de la

acción política y de la participación a la luz de nuestro cuadro institucional

y bajo la doble consigna del mejor servicio a la España de todos los españoles y

la lealtad inquebrantable al Caudillo."

Eran, después de las declaraciones del ministro sobre el asociacionismo político

a principios de año, las primeras palabras en un acto público en las que el

señor Fernández Miranda reiteraba que no tenía en olvido el tema urgente, es

cierto, de las asociaciones políticas. Hace hoy ocho días, en el pleno del

Consejo Nacional del Movimiento, el ministro volvió a hablar de la misma

cuestión, pero sin señalar tiempo inmediato. "Un sistema político – dijo — mide

su solidez en razón de la capacidad de solución de los problemas que se le

plantean. No sólo en razón de su capacidad demostrada en los problemas

resueltos, sino también en su virtualidad para resolver nuevos problemas, sobre

todo para resolver aquellos que intentan ser un desafío al propio sistema. Por

eso pueden perder las esperanzas aquellos que crean que vamos a eludir,

aplazándolo, el problema de las asociaciones políticas. La Secretaría General

del Movimiento está a punto de concluir el estudio del mismo. Y en el momento

oportuno se presentará aquí, a este Consejo, para su pública discusión, para

adoptar las decisiones que vuestra responsabilidad os aconseje."

No se duda de que el ministro señor Fernández Miranda hará honor a la palabra

comprometida en favor de las asociaciones políticas. No duda él tampoco que el

anuncio hecho ante el Consejo Nacional apaciguará impaciencias. Pero va para

un año — lo cumplirá en junio — que ese mismo Consejo Nacional aprobaba,

después de largos debates en sesiones que se prolongaron alguna vez hasta la

madrugada, el Estatuto de las Asociaciones del Movimiento, y cinco meses

después el mismo Consejo venía a dejar en vía muerta ese estatuto, que hubiera

permitido empezar a andar a las asociaciones. Porque el señor Fernández Miranda

sabe muy bien, como político y como ministro, que el tema de las asociaciones

políticas urge, y que es mejor sacarlo hoy que mañana. El desarrollo político,

que ha de ir paralelo al económico, así lo exige. La impaciencia por la demora

no es porque se dude de las afirmaciones del ministro, sino porque hace falta

ganar tiempo. Dentro de dos meses comienza el período de vacaciones veraniegas y

las actividades políticas quedan en letargo hasta el otoño. De aquí las prisas

por contar cuanto antes con las asociaciones políticas, pues hay fundadas

esperanzas puestas en ellas.

El propio señor Fernández Miranda lo reconocía así al decir, hace unos meses,

que entendía "que es posible un asociacionismo político dentro del Movimiento

que nada tenga que ver con los partidos en el significado disgregador que

éstos han tenido en nuestra historia". Esas asociaciones que se creen han de

"continuar la evolución y progreso de nuestro orden político, pero con radical

fidelidad a los principios del Movimiento y a las leyes fundamentales".

POLITICA FINANCIERA

Hubo también en el Pleno del Consejo Nacional del Movimiento un importante

informe sobre las líneas directrices de nuestra política financiera, expuesto

por el ministro de Hacienda, señor Monreal Luque. La evolución de la economía

española durante el año 1969 presentó una serie de factores favorables,

manifestados finalmente en un ritmo de crecimiento del producto nacional, que ha

superado al de las vecinas y más dinámicas economías europeas. Frente a este

claro activo, dijo el ministro, el balance del año que se fue ofrecía en su

pasivo dos partidas fundamentales: el desfavorable saldo de la balanza de pagos

y el crecimiento excesivo y acelerado de la demanda, a la que no podía seguir

atendiendo en condiciones de equilibrio la producción interior.

El año 1970 heredaba así una economía lanzada a un ritmo de desarrollo que

había afectado ya al equilibrio de pagos con el exterior y una demanda

desbordada que podía afectar también al equilibrio interno. En este

diagnóstico se alcanzaba la unanimidad general de los técnicos, tan rara de

lograr en el problemático ejercicio de enjuiciar la marcha de una economía

nacional. También existía unanimidad en el remedio aconsejado, consistente en

acompasar los deseos de expansión con las oportunidades de lograrlo, moderando

la marcha de la demanda, tratando de evitar que su impulso excesivo enfrentase

de nuevo a nuestra economía con los graves y conocidos riesgos del déficit de la

balanza de pagos y de la inflación de precios.

Contando con esta general coincidencia en el diagnóstico y los remedios

precisados por la economía española, el Gobierno trató, ante todo, de evaluar el

crecimiento de la producción, que en 1970 podría alcanzarse con un margen

tolerable de estabilidad interna y exterior. Se pretendía asegurar con ello el

prioritario objetivo del desarrollo económico, eliminando la parte en la que la

demanda resultaba excesiva y presionaba, en consecuencia, sobre los precios y

las importaciones, convirtiéndose en causa agente de la inflación y del déficit

con el exterior. Acompasar la demanda total con la oferta que pudiera generar

el pleno empleo de los recursos productivos con precios estables ha constituido

y constituye, afirmó el ministro, el primero de los objetivos de la política

económica española actual.

El señor Monreal Luque, con claridad y acierto, explicó las medidas de

contención adoptadas, que han producido ya efectos favorables, y significo que

su abolición desguarnicionaría las posiciones conseguidas. El propósito que se

persigue es situar la economía en los cauces del II Plan de Desarrollo. El

ministro anunció un programa global para la eliminación del fraude y una

reconsideración de las actuales subvenciones, exenciones y bonificaciones

tributarias.

Hace unos meses, a raíz de la primera intervención del señor Monreal Luque en

las Cortes para presentar ante la Comisión correspondiente el proyecto de ley de

los presupuestos del Estado, escribimos que había ministro de Hacienda. Su

discurso ante el Pleno del Consejo Nacional del Movimiento reafirma aquella

afirmación.

POLITICA SOCIAL

Otro ministro, el de Trabajo, don Licinio de la Fuente, informó sobre la

política de su departamento, pero lo hizo en las Cortes, ante los procuradores

integrados en la Comisión legislativa que estudia y dictamina los asuntos del

Ministerio de Trabajo. Después de su informe, el ministro se sometió al diálogo

con los procuradores.

Destaquemos del informe los siguientes puntos: perfeccionamiento de las

ordenanzas y reglamentaciones de trabajo y ordenamiento de los convenios

colectivos, de acuerdo con lo que impone la ley del II Plan de Desarrollo

Económico y Social; establecimiento de bases coherentes para la adecuada

ordenación de ´los conflictos colectivos; perfeccionamiento del régimen especial

de la Seguridad Social Agraria; establecimiento de un sistema adecuado de

pensiones; revisión legal del sistema vigente de protección a las familias

numerosas, y puesta al día del relativo a las mutualidades y montepíos de

previsión social.

Anunció también las medidas encaminadas a resolver problemas especiales de

empleo: trabajadores de edad madura, igualdad de derechos de la mujer, empleo de

los emigrantes que retornan a la Patria, el de los minusválidos y al protegido

en favor de subnormales. La amplia exposición de don Licinio de la Fuente y el

coloquio que siguió pusieron de relieve el programa político de un ministro

eminentemente social.

La semana pasada trajo a la actualidad nacional estos tres importantes temas: el

político, el económico y el social. Tres pilares básicos para el desarrollo y

perfeccionamiento de las estructuras sociales.

 

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