Asociaciones     
 
 Ya.    16/12/1969.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

16-XII-69

ASOCIACIONES

Asociaciones, y pronto, pedíamos hace poco. De las asociaciones se ha tratado en la sesión del Consejo

Nacional del Movimiento, que, al aprobar el proyecto de reorganización de la Secretaría General, impone

un nuevo aplazamiento en la aplicación del régimen asociativo que el mismo Consejo aprobó en julio.

Sobre los peligros de ese aplazamiento nos remitimos a las palabras de los consejeros señores Labadie,

Fraga y Ballarín. Nosotros también nos preguntamos si, aun admitiendo que, como ha aclarado el

ministro señor Fernández Miranda, no se trate de eludir, sino de subrayar el asociacionismo político, esto

justificaba mas demoras en lo que desde hace meses debía haberse puesto en marcha, en cumplimientos

de leyes vigentes.

Entendemos que no, y por esto nos sentimos obligados a llamar una vez más la atención sobre la gravedad

del problema, conscientes de que en conciencia no podemos guardar silencio y de que al hablar no sólo

cumplimos un imperioso aunque ingrato deber, sino que nos consta que hay sectores importantes de

opinión que vieron con esperanza los pasos hacia lo que el señor Fraga ha llamado acertadamente la

apertura hacia el futuro y que tienen que considerar con zozobra la posibilidad de que ese proceso pudiera

interrumpirse.

Posibilidad, decimos, y nada mas; el nuevo Gobierno no ha hecho todavía más que tomar conciencia de la

situación y es muy pronto para atribuirle una política y mucho menos para suponer que vaya a interrumpir

una evolución en marcha y en un grado avanzado de desarrollo. Pero es que a estas alturas cualquier

aplazamiento puede ser tan peligroso como lo sería el abandono, teniendo en cuenta las exigencias del

futuro y que ya la articulación del régimen asociativo distó mucho de ser perfecta. Nuestros lectores

recuerdan lo que dijimos en su día y damos por reproducido.

Gobernar hoy tiene que ser gobernar para mañana; prever las dificultades que se van a presentar en el

futuro y adelantarse a ellas con soluciones congruentes. E1 país tiene planteado un magno problema

político que en modo alguno se puede posponer a ningún otro. Se trata de organizar la evolución hacia un

pluralismo ordenado, que en este orden quite las garras, como aconseja nuestra historia; que forme y

encuadre a la opinión, que se incorpore a la juventud, que suscite cuadros políticos, que establezca unos

hábitos de convivencia que nos saquen de la vieja dialéctica de los bandazos tradicionales que ha

recordado e1 señor Fraga y que, en definitiva, prevea y encauce lo que, si no, podría llegar a ser el día de

mañana desbordamiento en el que peligrase el fruto de la paz de tantos años. Pues bien; a ese problema

hay que aplicarle soluciones políticas, sin pensar que puedan resolverse con buena administración o con

soluciones de fuerza, que por su naturaleza sólo pueden ser excepcionales y transitorios.

El nombre inmediato de esas soluciones políticas es el asociacionismo. Contestando al señor Fraga, el

ministro señor Fernández Miranda ha puntualizado, como empezamos recordando, que no pretende eludir

el asociacionismo, sino precisamente subrayarlo, por entender que el planteamiento del estatuto

asociativo no lo perfila suficientemente. Tomamos nota de esas palabras. Subrayamos que la urgencia en

resolver el problema es ya la mitad de la solución y confiamos en que la demora sea no breve, sino

brevísima. Lo que suceda con el régimen de las asociaciones será una piedra de toque inmejorable para el

enjuiciamiento de los problemas políticos.

 

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