Autor: Ferrando, Juan. 
   Se impone el asociacionismo político     
 
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Se impone el asociacionismo político

Por Juan FERRANDO

En el Pleno del Consejo Nacional del Movimiento —"representación colegiada" del mismo—celebrado el

día 15 de los corrientes, el ministro secretario general del Movimiento, profesor Torcuato Fernández

Miranda, presentó para su aprobación el proyecto de estructuración de la Secretaría General del

Movimiento, que fue aprobado con 12 votos en contra y cuatro abstenciones.

Dos partes principales parece encerrar el discurso del ministro: una, referente a la naturaleza del

Movimiento Nacional y a su evolución desde el decreto de Unificación de 19 de abril de 1937 hasta su

nueva formulación por la Ley Orgánica del Estado. Y otra, la segunda, dedicada a exponer el alcance y

naturaleza de la desaparición de la Delegación Nacional de Asociaciones y su sustitución por las de la

Familia y de Acción Política y Participación.

EVOLUCIÓN DE LAS DEFINICIONES

La nueva Constitución de la "comunidad nacional" española, lo que en realidad viene a ser la Ley

Orgánica, ha institucionalizado el Movimiento o, como se diría en otra terminología, lo ha

constitucionalizado.

Para comprender mejor el tipo de institucionalización del Movimiento, cristalizado en la Ley Orgánica, es

conveniente recordar las diversas definiciones evolutivas del Movimiento Nacional que se han ofrecido al

pueblo español a lo largo de estos treinta años. A través de ellas se llega a la conclusión clara de que se

institucionaliza o constitucionaliza el Movimiento, pero no sucede así con F.E.T. y de las J.O.N.S.,

también denominado el Partido, que, por lo tanto, desaparece legalmente. De ahí que nunca el vacío del

asociacionismo político ha sido mayor, por lo que resulta necesariamente imprescindible que se llene. En

caso contrario los ciudadanos carecerán de cauces de integración política.

1) Definiciones semitotalitarias

En el decreto de 19 de abril de 1937 (decreto de Unificación) y de 31 de julio de 1939, aprobando los

Estatutos, modificados, de F.E.T. y de las J.O.N.S., como en el decreto de 9 de septiembre de 1939,

creando el Instituto de Estudios Políticos, dependiente de la Junta Política de F.E.T. y de las J.O.N.S., se

utilizan como equivalentes las expresiones de F.E.T. y de las J.O.N.S., Movimiento Nacional y Partido.

En los decretos mencionados el Movimiento es considerado como una "organización intermedia entre la

sociedad y el Estado", llamado F.E.T. y de las J.O.N.S.

2) Definición de transición

En la Ley de los Principios Fundamentales de 17 de mayo de 1958 se define el Movimiento Nacional, al

ser formulados sus Principios, como "comunión de los españoles en los ideales que dieron vida a la

Cruzada..." Al Partido semitotalitario se le sustituye por una comunidad que pretende integrar, desde

arriba, a todos los españoles. Queda pendiente el procedimiento concreto de integración política.

3) Definición de apertura democrática

Le Ley Orgánica aprobada en las Cortes el 22 de noviembre de 1966 y por Referéndum Nacional el 14 de

diciembre de 1966, dice:

"Artículo 4.º El Movimiento Nacional, comunión de los españoles en los Principios (el artículo anterior se

refiere a los Principios Fundamentales del 17-V-58), informa el orden político, abierto a la totalidad de

los españoles y, para el mejor servicio de la Patria, promueve la vida política en régimen de ordenada

concurrencia de criterios."

En resumen, el Movimiento se nos ha ido presentando a través de estas definiciones:

1.ª Como "organización intermedia" que constituye "una sola persona jurídica" (Movimiento-

organización).

2.a Como "comunión de los españoles" (Movimiento-comunión).

3.a Acentuando la proclamación de una apertura, al hablar explícitamente de "concurrencia de criterios "

(Movimiento-como puerta abierta al pluralismo).

LEGALIZAR TODAS LAS CORRIENTES

La Ley Orgánica institucionaliza o constitucionaliza el Movimiento, y con ello institucionaliza a "todas"

las corrientes, fuerzas o grupos doctrinales integrados en el Movimiento e incluso, «institucionalice, a las

fuerzas sociales y políticas de las nuevas generaciones que aceptan la legalidad establecida.

Por eso creemos interpretar bien el espíritu del legislador diciendo que el Movimiento—en su proyección

constitucional— no es una organización rígida —como en la época en que equivalía a F.E.T. y de las

J.O.N.S.—, sino que pretende ser la identificación con todos los españoles, con la comunidad nacional. El

Jefe del Estado dice que la "solera de nuestros principios y levadura del desarrollo político, en ordenada

concurrencia de criterios", abierta y compartida por todos los españoles, constituye la comunidad nacional

del nuevo Estado.

GRUPOS POLÍTICOS

Un problema de importancia sugiere el artículo cuarto de la Ley Orgánica cuando dice que "el

Movimiento Nacional... promueve la vida política en régimen de ordenada concurrencia de criterios". Si

bien es cierto que, por una parte, el artículo VIII de la Ley de los Principios del Movimiento Nacional

continúa en vigor, y están prohibidos los partidos — como hizo patente el Jefe del Estado en su Mensaje a

las Cortes—, también es verdad que con esta expresión de "concurrencia de criterios" se apunta a

pluralidad de "opiniones", que en igualdad de condiciones intervendrán en la vida pública y que, en lógica

consecuencia, tendrán que cristalizar en asociaciones políticas integradas por individuos con opiniones

análogas y que libre y voluntariamente se estructurarán. Si no es así carece de sentido la palabra

"participación ".

"El diálogo es la base de la política", decía en las Cortes el Jefe del Estado. ¿Cómo podría haber diálogo

si toda la escena es dominada por un solo sector, con la protección oficial, y los demás se hallan en

inferioridad de condiciones? Todas las corrientes y grupos que aceptan la legalidad y su natural evolu-

ción, han de estar organizadas en igualdad de oportunidades.

Sólo así habrá diálogo. Otra cosa sería un monólogo o un diálogo entre sordos. Y el actual Ministro

Secretario, en respuesta improvisada a las intervenciones de los consejeros Labadíe, Fraga, Ballarín y

Hertogs —especialmente refiriéndose a las palabras del profesor Fraga—, afirmaba: "El consejero señor

Fraga Iribarne ha hecho una apasionada defensa del asociacionismo, pero a veces... le digo... que no había

tenido en cuenta las palabras que he pronunciado, porque yo he subrayado precisamente que no se trata de

eludir el asociacionismo, sino que se trata de subrayar el asociacionismo político, que, con todos los

respetos debidos, entiendo que el planteamiento de ese Estatuto asociativo no estaba suficientemente

perfilado y, por tanto, se confundía con los demás."

Es de esperar que el Consejo Nacional en su futura "reconsideración" del Estatuto de las asociaciones no

sólo establezca una nítida diferenciación—como desea el profesor Fernández-Miranda—entre pluralismo

social y el asociacionismo político, sino que aproveche también la ocasión para variar algunas de las

bases del régimen jurídico de las asociaciones con el fin de que el aperturismo democrático que todo el

mundo defiende sea una realidad y no puro verbalismo. El propio Fraga se inserta también en esta

corriente democratizadora al afirmar rotundamente que debe continuar "el proceso,de desarrollo político y

de apertura...".

Sólo con cauces políticos, auténticamente democráticos, se logrará la integración del pueblo español, y

fundamentalmente de las generaciones que no hicieron la guerra civil y que constituyen más de la mitad

de la población.

LA DIALÉCTICA IRREVERSIBLE DE LAS IDEAS Y DE LOS HECHOS

Los discursos pronunciados estos días en el Palacio del Consejo Nacional en favor del asociacionismo

han creado una serie de expectativas. Es cierto que resulta difícil plasmar en leyes un sistema de

asociacionismo distinto del partido único y del pluripartidismo. Pero el problema está ahí y no se le puede

soslayar. Entre un régimen totalitario y uno de partidos se pretende crear una vía intermedia de

participación ciudadana. ¿Se logrará? He aquí la pregunta que se hacen todos y el reto que pesa sobre los

hombres que tienen la responsabilidad del gobierno del país. Lo que se espera es que las declaraciones

teóricas sean llevadas a la práctica.

El nuevo Ministro Secretario ha pedido al Consejo Nacional "un mínimo de meses de confianza" para

llevar a buen término el régimen jurídico del asociacionismo político. Desea aislar el pluralismo social

"especificando el asociacionismo político para plantearlo de modo más radical". Esperamos, pues, que de

su nuevo estudio salga potenciado el asociacionismo político y con ello se creen cauces concretos para la

integración participante de los españoles en la vida política.

 

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