Autor: Fernández-Cuesta Illana, Nemesio. 
   Después     
 
 ABC.    26/08/1975.  Página: 9. Páginas: 1. Párrafos: 2. 

DESPUÉS

Pasó el Consejo de Ministros. Estamos en el después. Pasó nada o sí pasó. No lo sabemos. El decreto-ley

antiterrorista, que todos aplaudimos como iniciativa aun sin conocer el texto, está ahí. ¿Podía pasar algo

más que excediera de la normal actividad administrativa? No precisamente en el Consejo. Pero el país había

asistido al espectáculo insólito y fascinante de una campaña de rumores que era un viaje lanzado al

presidente y a su Gobierno y que había hecho carne. Ha sido triste esta política estival. Brilla la des-

confianza en los hombres. No puede aspirarse ya más que a enfrentarse con los problemas del memento.

Hemos conseguido una mezcla de política y economía verdaderamente explosiva. De poco sirve ahora que

los rumores hayan cesado temporalmente cuando las noticias burbujeantes protagonizadas por unos y

otros ahogan en sensacionalismo lo que antes podía denominarse información política. El halo de misterio

convierte, por ejemplo, la tortilla de patata y la empanada de berberechos almorzadas por Solís y Fraga en

la posible clave de arco del futuro con honores de primera página. Es triste, repito, esta orquestación de la

política estival.

Los problemas del país no espera, mientras tanto. El después del Consejo no es más que la víspera de otro.

El turismo ha recuperado su ritmo ascendente y el escaparate de nuestras divisas será más atractiva.

Precisamos, sin embargo, recuperar una confianza que vale más que todas las divisas y a eso sí que no

contribuye la corriente rumorosa ni el aluvión de declaraciones intrascendentes infladas en el vacío de la

pausa veraniega ni mucho menos la disgregación de fuerzas que acusa la llamada, aunque a veces no se

sepa por qué, clase política. Es impropio conminar a la inversión sin esa confianza que es hoy palabra

clave. Una confianza que no será fácil de afianzar en tanto la opinión pública, que es siempre mucho más

sensitiva de lo que nos imaginamos, pueda sintonizar una línea definida y un programa de gobierno que

desenmarañe este ovillo de lo político y lo económico que tanto hemos enredado. Coincido plenamente

con García Hernández cu_ando afirma que la salud de la nación es buena, pero la aprensión y la

desconfianza hemos de eliminarlas, y eso no se hace por decreto. — Nemesio FERNANDEZ-CUESTA.

 

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