Comisión de Justicia. 
 Sin prisa en los debates     
 
 Informaciones.    25/06/1970.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

COMISIÓN DE JUSTICIA

SIN PRISA EN LOS DEBATES

MADRID, 25. (INFORMACIONES.)—Ayer, en la Comisión de Justicia de las cortes, se reprodujo la

impresión que viene reinando en los debates sobre los últimos proyectos de ley: no hay prisa. Durante

cuatro horas, los procuradores que examinan el proyecto de ley de peligrosidad social estuvieron

discutiendo y repitiendo conceptos y apreciaciones sobre prostitución, menores abandonados o rebeldes

que se hallen moralmente pervertidos y mendicidad. Como es obligado, la comisión, a la hora de votar,

pulverizó algunas de las objeciones al texto ofrecido por la ponencia. Sin embargo —y es curioso hacer

notar que la Comisión de Justicia se distingue de otras por su capacidad modificativa—, se produjeron

algunas alteraciones de los puntos debatidos. Así, por ejemplo, se prescindió de la nota de

«profesionalidad» para caracterizar el comportamiento de prostitutas y mendigos, sustituyendo dicho

concepto por el de habitualidad. Quiere esto decir que la «peligrosidad social» de prostitutas y mendigos

no dependerá de su tendencia a convertir las correspondiente a actividades en «medio de vida», sino de la

constante repetición de actos.

Igualmente se acepto, por parte de la ponencia, que los enfermos mentales estén incluidos, como

peligrosos sociales, en un artículo aparto, a efectos de evitarles el agravio que supondría contemplar los

casos de enajenación, totalmente inimputables, en el mismo artículo que regula la prevención de

comportamientos dignos del hampa o de personas conscientes de la repugnancia social que provocan

Este punto fue el mas discutido por los procuradores, alguno de los cuales —tal el caso del señor Díaz

Llanos— comentaron la improcedencia de contemplar, en una ley sustitutiva de la de Vagos y Maleantes,

casos que deberían estar completamente tutelados por las instituciones asistenciales del Estado.

El señor Gómez de Aranda, en nombre de la ponencia, dijo: «El señor Díaz Llanos estima que los

enfermos mentales no deberían estar sujetos a esta ley por la sencilla razón de que su abandono (del que

nace su peligrosidad) no debería existir si funcionasen los resortes asistenciales públicos. Estamos de

acuerdo. Pero lo cierto es que pueden estar abandonados, y de hecho muchos lo están. Hay, pues, que

atender a lo pragmático, a lo concreto, no al puro deber ser.»

La Comisión de Justicia en definitiva, aprobó ayer que las normas preventivas de la peligrosidad social se

apliquen a:

— Quienes habitualmente ejerzan la prostitución

— Los menores de veintiún años abandonados por la familia o rebeldes a ella. Que se hallaren

moralmente pervertidos.

— Los mendigos habituales y los que vivieren de la mendicidad ajena o explotaren con tal fin a

menores, enfermos, lisiados o ancianos.

Como hemos dicho, se contemplará en un artículo segundo bis el caso de los enfermos mentales

abandonados. El texto ayer aprobado reza así: «Serán de aplicación los preceptos de esta ley a los

enfermos y deficientes mentales que por su abandono o por carencia de tratamiento signifiquen un riesgo

para la comunidad.

 

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