Serenidad, firmeza y prudencia     
 
 ABC.    01/10/1975.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

MIERCOLES 1 DE OCTUBRE DE 1975 .

SERENIDAD, FIRMEZA Y PRUDENCIA

(PAG. 3.)

El mensaje del presidente del Gobierno ha sido, en todos sus temas, en todos sus puntos, en todas sus

palabras, un mensaje auténtico de gobernante, si en la ardua tarea de la gobernación cuentan algo y algo

significan la serenidad, la firmeza y la prudencia. Tres palabras, tres virtudes, también características de los

fuertes, de quienes apoyan su espalda en la razón y enfrentan el pecho a la verdad, que se reiteran, y no

seguramente por coincidencia, en el texto de la comunicación presidencial.

La situación actúal no es fácil para el Gobierno; pero no es, sin duda, ni tan difícil ni tan dramática como se

pinta o se dice temer en blandos e indecisos comentarios. El Gobierno español ha afrontado el terrorismo

con :os recursos legales que legítimamente tiene, con la preocupación honrada de preservar al país de una

escalada criminal extraordinaria, y con el mejor deseo de un futuro —y un presente— de orden, seguridad

ciudada. na y libertad política verdadera para la nación.

La reacción internacional de tendencias políticas y grupos muy claramente identificados ni responde a

sentimientos verdaderamente identificables con las nacionalidades, ni respeta, tampoco, el espíritu y la

libertad de los últimos acuerdos de Helsinki sobre la seguridad y cooperación europeas. Ninguno de los

países signatarios de estos acuerdos puede interferir los asuntos internos de otro país; y todos deben

abstenerse de prestar asistencia, directa o indirecta, al terrorismo y a las actividades subversivas que se

encaminen a derrocar el Régimen de un Estado participante.

Estos principios, esta doctrina firmada de derecho común internacional, los ha recordado, con justificada

indignación hacia quienes los acaban de incumplir, el presidente del Gobierno español, señor Arias

Navarro. No sólo para subrayar un lamentable incumplimiento, sino, sobre todo, a lo que pensamos, para

recordar la obligatoriedad de su cumplimiento. Para espolear la acción solidaria contra un terrorismo sin

piedad y sin finalidad que trata de galopar libremente por muchos países.

Desde la base insobornable para cualquier país, de su soberanía, los españoles, «no deseamos estar solos,

pero no nos intimida la posibilidad del aislamiento». El presidente ha interpretado con singular acierto lo

que es hoy sentir común

de la mayoría absoluta del pueblo español. Será -muy difícil, seguramente, citar un país que se haya

esforzado más que España, durante los últimos tiempos, en la cooperación y la colaboración interna-

cionales, entendidas desde las exigencias de dignidad que son soporte obligado de las relaciones entre los

pueblos.

Debía expresar, y lo ha hedió, e! presidente del Gobierno, la emocionada meditación que merecen las

víctimas del terrorismo— los asesinados, sus viuda_ sus huérfanos— no solamente por parte de nuestro

pueblo, sino también de todo? los espíritus a quienes conmueve, sin distinción de fronteras. la muerte de

un ser humano No es tiempo —¿cuándo podría decirse que lo es?— de «hurgar» en herida;; de viejas

divisiones nacionales. No es oportunidad legítima —jamás !p sería— de azuzar hacia tristes repeticiones

de enfrentamientos deplorables

Es tiempo, para todos, de serenidad, firmeza y prudencia. Es tiempo de vivir con confianza en un Gobierno

que, superando días incómodos, horas amargas, circunstancias de extrema dificultad, reafirma, con

encomiable sinceridad, sus propósitos de flexible organización de la convivencia nacional, integración de

los discrepantes, participación ciudadana, libertad esencial verdadera, respeto al pueblo, interés profundo

por la juventud v por el mundo del trabajo.

Es tiempo urgido de patriótica adhesión al Gobierno frente a las injustificadas agresiones exteriores. Es

tiempo de sembrar las fértiles semillas de una España plural y concorde, moderna v pacífica, progresiva y

justa. Y tiempo, en fin, de cosechar la comprensión y el respeto internacionales que merece una nación

matriz de pueblos v asiento inmemorial de culturas.

 

< Volver