Popularidad de los Príncipes     
 
 Informaciones.    18/03/1972.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

POPULARIDAD DE LOS PRINCIPES

OPORTUNÍSIMO y confortador —insistimos— el viaje de los Principes de España por la provincia de Málaga. Ha sido un nuevo viaje de trabajo de don Juan Carlos y doña Sofía por el interior del país. A veces los adjetivos, por su uso indiscriminado, quedan desvalorizados, pero la acogida que los malagueños han dispensado a Sus Altezas ha sido clamorosa. A pie firme, bajo un aguacero impresionante, Málaga capital recibió a los Príncipes con una exhultanté muestra de simpatía. El recorrido de Sus Altezas por el interior de la provincia fue igualmente un periplo constatador de la popularidad de los Príncipes. Precisamente en Vélez-Málaga -un pueblo con fuerte pasado republicano—, don Juan Carlos y doña Sofía recibieron el homenaje más entusiasta.

En Malaga los Príncipes de España han cumplido un apretado programa de viaje. Han conocido la expansión y brillantez de la Costa del Sol, el interior agrícola de la comarca de Antequera, e1 área turística más deprimida de la costa oriental y, en fin, la dureza de las condiciones de vida de la serranía de Ronda. El Príncipe ha escuchado y tomado notas en todas partes. Como otros viajes por las provincias españolas, el realizado a Malaga ha sido un viaje de «toma de contacto». Pero de repercusiones nacionales, porque ha demostrado claramente que los Príncipes cuentan con un considerable respaldo popular. En las actuales circunstancias ello infunde confianza en el futuro, confianza que, como ha dicho el Principe en Malaga, es necesaria para que el progreso continúe.

Puede constatarse la adhesión que don Juan Carlos suscita en el pueblo, su simpatía y sencillez. El Principe asume sobre sus espaldas la autoridad que le transmite el Jefe del Estado, pero erige a un tiempo su propio peso específico en la conciencia de las gentes. Da la imagen apropiada y que la nación espera de él: hombre de Estado, garantía de continuidad y a la vez esperanza para el futuro.

El viaje a Málaga de los Principes ha sido importante, porque ha quedado una vez más demostrado todo lo anterior y, por el momento, preocupante para algunos, en que se ha producido. Cuando los catastrofístas expresan abiertamente su desconfianza en la capacidad de moderación o en el realismo político-social de nuestra sociedad, el pueblo de una provincia se ha echado espontáneamente a la calle para seguir y aclamar a quien será en su día Rey de todos los españoles. Aquí no se ha movido ningún hilo de política, aquí no ha habido más que la expresión viva de la unanimidad nacional nacida en torno a una solución sucesoria.

 

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