Autor: Baró Quesada, José. 
   Don Juan Carlos y doña Sofía     
 
 ABC.    19/03/1972.  Página: 30. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

LA SEMANA POLÍTICA

DON JUAN CARLOS Y DOÑA SOFÍA

Dentro del ámbito oficial se produjeron dos hechos importantes: la presentación del III Plan de Desarrollo a las Cortes, por el ministro López Rodó, y el Consejo del viernes en El Pardo. El proyecto llevado a la Cámara legislativa, sometido ya a debate, es de suma trascendencia para el país. Abarca muy amplios y complejos aspectos de la problemática española y tiende a mejorar social y económicamente a un pueblo laborioso y merecedor de un espléndido futuro. En la reunión plenaria del Gobierno, presidida por Franco, se estableció el nuevo salario mínimo—156 pesetas—, se acordó la creación de la Empresa Nacional del Gas y se autorizó al titular de Marina para militarizar las factorías de la Empresa Nacional Bazán, de Construcciones Navales, cuando lo estime necesario.

Dentro del ámbito popular tuvo grandes resonancias en toda España el viaje de los Príncipes a Málaga y su provincia. Testigo he sido, como enviado especial de ABC, de un acontecimiento que, sin hipérbole, puede calificarse de grandioso y multitudinario. Don Juan Carlos y Doña Sofía estuvieron en contacto directo con gentes de muy modesta condición y se interesaron humanamente por sus problemas. El fervor de las muchedumbres les rodeó en todo momento. Sus Altezas Reales, sin protocolo alguno, estrecharon millares de manos en los campos y en las ciudades, y vivieron, en apretada y agotadora sucesión de actos y desplazamientos, cinco días de intenso patriotismo y de noble y cordialísima espontaneidad. El pueblo, compenetrado como en sus mejores tiempos con la institución monárquica, aclamó a los futuros Reyes de España con alegría, esperanza y emoción. Fueron unas jornadas inolvidables y de gran contenido histórico. A todo el mundo ganó la sencillez, la discreción, la simpatía y la inteligencia de los Príncipes. Los malagueños, como los demás españoles, vieron en ellos la personificación y la garantía del más halagüeño porvenir.

Muchas veces habló el Príncipe ante la multitud y ante numerosas Comisiones militares y civiles, que acudieron e cumplimentar a los augustos viajeros. Su discurso más extenso fue pronunciado a los postres de la cena de gala que el Ayuntamiento malagueño ofreció a Sus Altezas Reales. Dijo entonces: «Para que el progreso continúe hay que mantener la confianza en el futuro. Ésto se logrará con unas ideas claras, con una dirección firme, con espíritu de trabajo y, sobre todo, con la unidad en lo que es fundamental. No debemos preocuparnos por las diferencias de matices, que ciertamente existirán y que servirán para conseguir la variedad de soluciones que son imprescindibles en la vida y en el desarrollo de los pueblos.»

Don Juan Carlos y Doña Sofía, en su frecuente peregrinaje por las tierras españolas, llevan el aliento prometedor de una patria joven y pujante. Su amor al pueblo y su entrega total a los altos y difíciles deberes a que han sido destinados por Dios y por la Ley nos hacen sentirnos confiados y optimistas.—José BARO QUESADA.

 

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