El Príncipe, en la clausura de un curso de sargentos  :   
 Tuvo lugar en la Escuela de Aplicación de Hoyo de Manzanares. 
 ABC.    30/04/1972.  Página: 24. Páginas: 1. Párrafos: 15. 

EL PRINCIPE, EN LA CLAUSURA DE UN CURSO DE SARGENTOS

Tuvo lugar en la Escuela de Aplicación de Hoyo de Manzanares

El Príncipe Don Juan Carlos presidió ayer, en la Escuela de Aplicación de Hoyo de Manzanares, el acto de entrega de los nombramientos de sargentos a los cabos primeros que han seguido el XI Curso en dicha Escuela.

Don Juan Carlos, que llegó en helicóptero al recinto castrense, fue recibido por el ministro del Ejército, teniente general Castañón de Mena; capitán general de la I Región Militar, teniente general García Rebull; director general de Enseñanza Militar y otras autoridades.

El Príncipe pasó revista a las fuerzas que rendían honores, y a continuación fue oficiada una misa de campaña.

Seguidamente, Don Juan Carlos presidió la ceremonia de entrega de sus nombramientos a los 900 nuevos sargentos que proceden de todas las Armas y Cuerpos del Ejército.

Posteriormente, el Príncipe impuso las insignias de la Orden del Mérito Militar, en distintas categorías, a los sargentos que obtuvieron el número uno en sus diversos grupos de estudio.

Tras el desfile de los alumnos, el director general de Enseñanza Militar agradeció la presencia del Príncipe y destacó las virtudes y el espíritu de servicio del Cuerpo de suboficiales.

ALOCUCIÓN DEL PRINCIPE

Acto seguido. Don Juan Carlos pronunció la siguiente alocución:

«He tenido una gran satisfacción al poder asistir a este acto típicamente castrense, en el que una nueva promoción de sargentos termina el curso y se despide de las Escuelas para ir a prestar servicio a distinguidas unidades del Ejército.

La tarea que os aguarda es de una gran trascendencia. En contacto directo con la tropa, habréis de instruirla y formarla no solamente para el combate, sino también habréis de acrecentar del soldado todas las virtudes que han dado merecido prestigio a las Fuerzas Armadas.

Tened siempre presente que la mejor lección es la que se da con el ejemplo y vuestros subordinados han de encontrar en vosotros un modelo al que deben imitar.

Os habéis entregado a la milicia para servir a España desde un puesto de honor. Vuestra actitud gallarda comporta una dedicación permanente en trabajos abnegados y en espíritu fuerte, forjado en la sublime ilusión que produce el cumplimiento del deber, aceptando la disciplina de nuestras ordenanzas con la alegría del que sabe que está trabajando por el alto interés de la Patria.

Al evocar las virtudes castrenses, quiero rendir un respetuoso y sincero homenaje al Generalísimo, cuya vida, entregada por completo a la Patria, ha de servirnos de guía en nuestra vida militar.

Os felicito en esta fecha tan decisiva y os deseo mucho éxito en vuesta carrera pues no dudo ha de ser una permanente ofrenda de todo lo que sois y tenéis al servicio siempre de nuestra querida España.

¡Viva España! ¡Viva el Ejército!»

Finalizado el acto, y en helicóptero el Príncipe se dirigió a su residencia del Palacio de La Zarzuela.

 

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