Autor: Cortés-Cavanillas, Julián (ARGOS). 
   Capítulo calculadísimo     
 
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EN POCAS LINEAS CAPITULO CALCULADISIMO

No quisiera hacer ningún comentario a los muchos que «Cándido» hace en «Pueblo» con curiosas y aerostáticas interpretaciones sobre el Príncipe y su significación. Sólo quiero que los lectores, que no conozcan el artículo que responde al título «La situación calculada» saboreen las definiciones altísimas a que estamos llegando en ciertos temas que, durante años fueron negativos, y ahora están comenzando a dejar de ser positivos por causa de la confusión. Oído al parche. «Nuestro futuro es deducible, porque existe una coherencia en los hechos actuales, una intención de finalidad, pero no es mensurable. Falta la prueba experimental.» «El Príncipe es la situación calculada.» "El moderno príncipe representa al Estado, es su rúbrica intocable y no está por encima de él. Su figura no procede de la tradición dinástica, sino del consenso de las mayorías, y por eso no es un arbitro en el sentido clásico, un poder equidistante que pueda ser definido exclusivamente por su naturaleza, sino la garantía técnica de un movimiento revolucionario real. En el «moderno príncipe» se reproduce de algún modo el proceso original de la monarquía absoluta, cuyo fin era el de combatir la anarquía feudal y el poder de los Papas, y destruir los esquemas de servidumbre dentro de los cuales vivía el pueblo contra toda justicia". Después de esto, dice «Cándido» que ésta es la situación calculada que, evidentemente, cuenta con la aceptación solemne del pueblo y del Príncipe. Y, además, arremete contra algunos sectores, a los cuales acusa de ver al Príncipe como al agente constructor de sus intenciones contrarrevolucionarias.

Total: que de lo que se trata es que el Príncipe no esté por encima de las banderías y de los grupos.—ARGOS.

 

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