Durante cinco horas, el Príncipe Don Juan Carlos recorrió las grandes obras urbanas  :   
 La Corporación municipal le ofreció después un almuerzo en el Salón de Tapices de la Casa de Cisneros. "Nuestra villa -dijo Su Alteza Real- es la capital de todos los españoles, que deben sentirse en ella como en su propia casa". 
 ABC.    14/03/1970.  Página: 57-59. Páginas: 3. Párrafos: 25. 

DURANTE CINCO HORAS, EL PRINCIPE DON JUAN CARLOS RECORRIÓ AYER LAS GRANDES OBRAS URBANAS

La Corporación municipal le ofreció después un almuerzo en e1 Salón de Tapices de la Casa de Cisneros

«NUESTRA VILLA—DIJO SU ALTEZA REAL—ES LA CAPITAL DE TODOS LOS ESPAÑOLES, QUE DEBEN SENTIRSE EN ELLA COMO EN SU PROPIA CASA»

El Príncipe Don Juan Carlos de Borbón, acompañado del alcalde, visitó ayer nueve de las múltiples obras y realizaciones que conoce actualmente la ciudad. Fue una visita iniciada a las nueve de 1a mañana y terminada a las dos de la tarde.

Cinco horas de recorrer un Madrid superficial y otro subterráneo, pues Su Alteza Real quiso conocer las grandes galerías de servicios, las enormes realizaciones que bajo el suelo de la Villa dicen del quehacer de la Corporación actual y que pasan inadvertidas—como afirmara el Príncipe ante los informadores—, precisamente por no hallarse a la vista de quienes residen en la capital.

El recorrido comenzó en la estación depuradora de Viveros de la Villa, pieza fundamental del plan conjunto Ministerio de Obras Públicas - Ayuntamiento de Madrid para la depuración de las aguas residuales de los ríos Manzanares y Jarama. Siguió por el parque de la Arganzuela, la estación terminal Sur de autobuses, el parque de bomberos en Rufino Blanco, el grupo escolar del barrio de la Concepción con su complejo deportivo, el parque de las Avenidas, los pasos a distinto nivel de María de Molina y de Juan Bravo y la plaza de España, donde fue mostrada al Príncipe la maqueta del paso que unirá a Ferraz con Bailen, con otro inferior entre Onésimo Redondo y la plaza de España.

EN EL SALÓN GOYA DE LA CASA DE LA VILLA

La Casa de la Villa lucía el exorno de las grandes solemnidades. Tapices, reposteros, alfombras, Guardia Urbana de gran gala, maceros, flores... A las dos en punto, Su Alteza, acompañado del alcalde, don Carlos Arias Navarro, llegó al Patio de Cristales, donde le esperaban el ministro de la Gobernación, don Tomás Garicano Goñi, y la Corporación en Pleno. Pasó inmediatamente al salón Goya, y el alcalde le presentó a los cronistas e informadores municipales.

Tras los saludos, el señor Arias Navarro le ofreció una copa en nombre de la ciudad.

Instantes después, Su Alteza se dirigió al grupo de cronistas e informadores, a los que preguntó:

—¿Dais mucho trabajo al alcalde?

Don Carlos Arias Navarro se apresuró a intervenir:

—Al contrario. Los cronistas e informadores municipales me han servido de radar y de meteorólogos, señalándome el camino a seguir. Unas veces diciéndome: "¡Ojo!, que te equivocas"; otras, alentándome con un "Por ahí vas por buen camino".

Iniciado así el diálogo por el Príncipe, un informador le preguntó qué le habían parecido las realizaciones y obras en construcción visitadas.

—Realmente, me han encantado. Nunca había tenido la oportunidad de apreciarlas de cerca. Yo os pido que ayudéis al alcalde, con vuestros comentarios y con vuestras sugerencias, a sacar adelante todo lo que aún queda por realizar. Madrid necesita del esfuerzo conjunto de cuantos tanto y tanto pueden hacer por él.

En este tono sencillo y cariñoso, Su Alteza siguió dialogando con los periodistas durante un buen rato sobre múltiples temas madrileños, de los que se manifestó perfecto conocedor.

LA COMIDA EN EL SALÓN DE TAPICES

Tras el refrigerio en el salón Goya, el Príncipe, el ministro de la Gobernación, el alcalde y la Corporación en Pleno pasaron al salón de Tapices. Cuarenta y cinco personas acompañaron a Su Alteza en el almuerzo qué le ofrecía la Casa de la Villa. Don Juan Carlos sentaba a su derecha a1 alcalde, don Carlos Arias Navarro, y a su izquierda, al primer teniente de alcalde, don Jesús Suevos. Frente a Su Alteza, en la otra banda de la amplísima mesa, el ministro de la Gobernación, don Tomás Garicano Goñi, que tenía a su derecha al general don Ricardo Villalba Rubio, segundo teniente de alcalde, y a su izquierda, al tercer teniente de alcalde don Manuel del Moral Megido.

LOS DISCURSOS

A los postres, el alcalde de Madrid, don Carlos Arias Navarro, pronunció las siguientes palabras:

"Se honra hoy el Ayuntamiento con vuestra visita a la Casa de la Villa. Madrid es Villa y Corte, capital del Reino. Pero se aferró a su condición de Villa para tener siempre presentes las entrañables tradiciones, el humanismo sencillo de la vida, del honor y de las lealtades en las que siempre quiso ser ejemplo, ya que sabe que el altísimo honor de la capitalidad sólo puede pagarse con una permanente exigencia del mejor servicio a las demás ciudades y pueblos de España.

Esta voluntad de servicio es lo mejor que el Concejo madrüefio puede ofreceros al daros la bienvenida a la Casa de la Villa, que es vuestra casa, como Príncipe de España en quien nuestra nación tiene su más firme garantía de, paz, de prosperidad, de futuro esplendoroso, continuador de esta larga y fecunda etapa que el Caudillo ha deparado a nuestra querida España.

En recuerdo de esta vuestra primera visita, yo os ruego que aceptéis el modesto presente que la Corporación municipal os hace. Y termino, señor, estas nada protocolarias palabras con una frase de protocolo con la que todos queremos brindar por vuestra ventura y felicidad: Dios guarde a Vuestra Alteza muchos años"

Seguidamente, don Carlos Arias Navarro hizo entrega al Príncipe de una pitillera de oro que llevaba en su parte exterior, grabada en relieve, la corona real, y en su interior, también grabado en relieve, el escudo de Madrid. También le hizo entrega de un pasacorbatas de oro con el escudo de la Villa en esmalte.

El Príncipe en su contestación dijo:

"Querido alcalde: Muchas gracias por sus palabras y por este recuerdo entrañable de mi primera visita a la Casa de la Villa. Hoy se ha realizado un deseo que desde hace mucho tiempo sentía: conocer y visitar las importantes obras que nuestro Ayuntamiento ha emprendido para que Madrid, sin perder su carácter de villa alegre, simpática y acogedora, tenga al mismo tiempo las condiciones que hoy se exigen para una población moderna.

Sé que son muchos los problemas que tenemos planteados los madrileños, derivados del crecimiento demográfico y del aumento del nivel de vida. Y entre ellos, el problema escolar, la fluidez del tráfico, los aparcamientos, la congestión urbana, el de la vivienda, los complejos deportivos, los parques de recreo, los espacios verdes, la contaminación atmosférica, y otros muchos, que están siendo abordados con decisión y entusiasmo por la Corporación municipal.

Hoy he podido recorrer algunas de las realizaciones y he visto obras en curso, recibiendo una excelente impresión de los trabajos, que estoy seguro han de dar un gran cambio a la ciudad. Pero a las obras emprendidas tienen que seguir otras para mejorar cada día Madrid. Nuestra Villa es la capital de todos los españoles y tenemos que conseguir que todos se sientan en ella como en su propia casa.

Levanto mi copa por este Madrid tan castizo y querido, deseando muchos éxitos a la Corporación municipal en su labor en beneficio de todos los madrileños."

 

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