Autor: J. B. Q.. 
   Imposición de la Gran Cruz del Mérito Aeronáutico al Príncipe  :   
 Al acto, celebrado en el palacio de La Zarzuela, asistieron el vicepresidente del Gobierno y los ministros militares. Don Juan Carlos presidió después en el Ministerio del Aire la entrega de diplomas a la XXVI promoción de Estado Mayor de dicho Ejército. 
 ABC.    07/10/1970.  Página: 33. Páginas: 1. Párrafos: 11. 

IMPOSICION DE LA GRAN CRUZ DEL MERITO AERONAUTICO AL PRINCIPE

Al acto, celebrado en el palacio de La Zarzuela, asistieron el vicepresidente del Gobierno y los ministros militares

DON JUAN CARLOS PRESIDIO DESPUES EN EL MINISTERIO DEL AIRE LA ENTREGA DE DIPLOMAS A LA XXVI PROMOCION DE ESTADO MAYOR DE DICHO EJERCITO

«La presencia en el aire es vital para la paz y para la proyección de una nación en el mundo», dijo Su Alteza Real

Madrid. (De nuestro redactor político.) Don Juan Carlos recibió ayer por la mañana en el Palacio de la Zarzuela, de manos del teniente general don Julio Salvador y Díaz-Benjumea, ministro del Aire, la Gran Cruz del Mérito Aeronáutico. Asistieron el vicepresidente del Gobierno, el capitán general Alonso Vega, los ministros del Ejército y de Marina, el teniente general jefe del Alto Estado Mayor y representantes de los tres Ejércitos y de la promoción de Su Alteza Real en la Academia de San Javier. El Principe vestía uniforme de general del Ejército del Aire.

"Conozco a Vuestra Alteza como soldado—dijo el ministro del Aire—, y sé las magníficas virtudes que le adornan. Conozco también su afición al vuelo y su habilidad como piloto. Perdemos un gran piloto, y lo ganamos para pilotar la nave del Estado. Al pilotar la nave del Estado encontrará firmes bases, fruto del espíritu y del trabajo de cuantos componen nuestro Ejército del Aire."

El Príncipe manifestó, entre otras cosas: "Mi general, la emoción que en estos momentos me embarga nace del cariño que supo inculcarme hacia el Arma aérea en aquellos días de San Javier, que si hoy pueden parecer un poco lejanos, están grabados en mi mente y deseo conservar toda mi vida. Le agradeceré, mi general, que haga presente al Generalísimo mi reconocimiento por esta recompensa, y puede tener la seguridad de que ella me vincula si cabe más a mis compañeros del Ejército del Aire, a los que me siento muy unido, pues todos tenemos los mismos ideales de trabajar sin descanso por la grandeza de España."

Poco después, en el Ministerio del Aire, presidió Don Juan Carlos la entrega de diplomas de aptitud para el servicio de Estado Mayor del Aire a los componentes de la XXVI promoción, integrada por diez comandantes del Arma de Aviación, un comandante y un capitán del Ejército de Tierra. Estuvieron presentes el almirante Carrero Blanco, los tenientes generales Salvador Diaz-Benjumea, Castañón de Mena, Dies-Alegria (don Manuel), González-Gallarza y Lacalle-Larraga, el ministro señor Lopes Bravo y altos mandos de las Fuerzas Armadas de Tierra, Mar y Aire.

El Príncipe, acompañado por el ministro del Aire y por el teniente general jefe de la I Región Aérea, pasó revista a una escuadrilla de dicha Región, que le rindió honores con estandarte, escuadra, banda y música.

Después, desde un podio, presenció el desfile de la tropa.

En el salón de honor del Ministerio pronunció unas palabras el. general director de la Escuela Superior del Aire, don Carlos Franco Iribarnegaray, aue resumió las actividades del pasado año—15 cursos diferentes y 330 alumnos—, y trató de las relaciones públicas de las Fuerzas Armadas. Luego se procedió, por el Principe y las primeras autoridades presentes, a la entrega de diplomas y condecoraciones. Recibió la Cruz del Mérito Aeronáutico de primera clase, con distintivo blanco, el comandante de Aviación (servicio de tierra) don Eutimio Hernández García, número uno de la promoción. El mismo distintivo le fue entregado al comandante de Infantería don Eduardo Gómez-Acebo y Rodil. Y la de segunda al capitán de Infantería don Félix Porras Blanco.

Aludió el Príncipe en un discurso a las hazañas del "Plus Ultra", el "Jesús del Gran Poder" y el "Cuatro Vientos", y a los héroes como García-Morato, conde del Jarama, "por su heroísmo y por su muerte, ejemplo de cómo debe ser una auténtica aristocracia de la milicia, del trabajo y del espíritu".

"La presencia en el aire es vital—dijo Don Juan Carlos—para la paz y para la proyección de una nación en el mundo. Dominarlo en guerra—y Dios no quiera que nos coloquen en esa situación—es necesario para poder alcanzar la victoria. Y para conseguir esta victoria es absolutamente necesaria la unión de los tres Ejércitos: Tierra, Mar y Aire, con una unidad de miras y sirviendo los mismos ideales de defensa y libertad de la Patria. Para ello mantengamos la disciplina con ese sentido magníficamente definido por el Generalísimo en su discurso de la Academia General de Zaragoza y el compañerismo entre las Fuerzas Armadas que se sienten muy unidas en los valores permanentes de la Patria y en la defensa de nuestras Leyes Fundamentales. Yo quiero ser la imagen de ese sentido nacional que el Ejercito representa y que está por encima de intereses y de ambiciones, en estrecha unión con el pueblo del que forma sus unidades.

Y nada más. Como un aviador más, podéis contar conmigo como yo cuento con vosotros. Mi felicitación para todos, y especialmente para la promoción que hoy recibe sus diplomas. A todos ellos y sus familias, que comparten en el hogar su espíritu de servicio, mi más afectuoso saludo personal."

Su Alteza Real, muy aplaudido al final de su discurso, tomó después una copa con sus compañeros, autoridades e invitados. Al abandonar el Ministerio fue despedido con los honores militares correspondientes a su elevada condición.—J. B. Q.

 

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