Autor: Baró Quesada, José. 
   Homenaje de la Armada española al Príncipe en alta mar  :   
 El ministro de Marina impuso a Don Juan Carlos, a bordo del portahelicópteros "Dédalo", la Gran Cruz del Mérito Naval. "No puedo olvidar la tradición marinera de nuestros reyes, que ha mantenido mi familia con calor hasta nuestos días", dijo Su Alteza. 
 ABC.    16/05/1970.  Página: 45-46. Páginas: 2. Párrafos: 25. 

HOMENAJE DE LA ARMADA ESPAÑOLA AL PRINCIPE EN ALTA MAR

El ministro de Marina impuso a Don Juan Carlos, a bordo del portahelicopteros «Dédalo», la Gran Cruz del Mérito Naval

«NO PUEDO OLVIDAR LA TRADICIÓN MARINERA DE NUESTROS REYES, QUE HA MANTENIDO MI FAMILIA CON CALOR HASTA NUESTROS DIAS», DIJO SU ALTEZA REAL

«Para la nación es sensación de calma y respiro el que su Príncipe salga a la mar», manifestó el ministro

Cartagena 15. (De nuestro redactor político, por teléfono.) En alta mar, diez millas al sur de este puerto, le ha sido impuesta a mediodía de hoy al Principe Don Juan Carlos la Gran Cruz del Mérito Naval. Cálido homenaje de adhesión y lealtad de la Armada española, en aguas de Cartagena, al nieto del Rey Don Alfonso XIII, aquel inolvidable Monarca que aquí vio por última vez, hace treinta y nueve años, tierra española.

Solemne ceremonia celebrada a bordo del portahelícópteros "Dédalo". La dotación de este buque, que desplaza 16.400 toneladas, y tiene una misión eminentemente antisubmarina, está compuesta por 48 jefes y oficiales, 132 suboficiales y 960 cabos y marineros. Tiene 26 bocas de fuego de artillería y capacidad para 16 helicópteros pesados.

Día de sol, mar en calma, viento racheado de componente Sur.

LLEGADA DE LOS PRINCIPES

El "Dédalo" se hizo a la mar a las diez y media de Ia mañana, llevando a bordo al ministro de Marina, almirante Baturone Colombo; al jefe del Estado Mayor de la Armada, almirante Barbudo; al comandante general de la Flota, vicealmirante Cervera, autoridades provinciales y locales, enviados de la Prensa regional e informadores políticos de periódicos y agencias de Madrid.

Dos horas después se posó en la cubierta del "Dédalo" el helicóptero que, procedente del helipuerto cartagenero de Santa Ana, conducía a Don Juan Carlos y a Doña Sofía. Iba escoltado por helicópteros de la Tercera Escuadrilla. En el del Príncipe, que pilotaba el capitán de navio, jefe de dicha escuadrilla, señor Suances, acompañaba a Sus Altezas Reales el almirante Gamboa, capitán General del Departamento Marítimo de Cartagena.

A bordo de otro aparato, el jefe de 1a Casa del Príncipe, coronel marqués de Mondéjar; el secretario, coronel don Alfonso Armada, y los ayudantes de servicio, teniente coronel don Manuel Dávila, y capitán de Fragata, don Alfonso de las Heras Palacio.

Al descender los Príncipes del helicóptero fueron disparados en su honor 19 cañonazos e izada la insignia de capitán general de Don Juan Carlos. El Príncipe, tras ser cumplimentado, descendió con su esposa a la cubierta del hangar, donde, a los acordes de la Marcha Real, pasó revista a fuerzas de Infantería de Marina que le rindieron honores.

Después, el almirante Baturone Colombo le impuso las insignias de la Gran Cruz del Mérito Naval, con distintivo blanco. El ministro de Marina dijo, con este motivo, entre otras cosas:

"Tiene profunda expresión marinera el que la Orden del Mérito Naval vaya a su Príncipe, pero tiene mayor sentido marinero, aún más amplio sentido nacional, mejor comprensión clarividente de lo histórico y de lo actual, el gesto decidido con el que Vuestra Altera ha hecho ver su deseo de que esa unión de nuestra Orden con vuestra egregia persona se verifique sobre la cubierta de un buque de la Armada, y en la azul circunstancia de horizontes infinitos.

Para la nación es símbolo de fecundas realidades el que su Príncipe salga a la mar, evidencia rotunda de la eficacia de una proyección hacia la fuente de la vida económica y de la prosperidad común.

Para la nación es sensación de calma y respiro el que su Príncipe sienta innatos y heredados deseos de estar en la mar, de vivir en ella, de compartir azares con quienes en ella están y viven con vocación profesional, ya que esos deseos implican el conocimiento claro de dónde se encuentra el centro de gravedad del escudo que nos protege. Para todos nosotros esos deseos de Vuestra Altesa son confirmación rotunda de la verdad histórica e insustituible de que es en la mar donde tiene que estar también España."

DISCURSO DE DON JUAN CARLOS

El Príncipe, que vestía uniforme de contraalmirante, contestó con este discurso:

"Al recibir esta Gran Cruz del Mérito Naval que me ha concedido Su Excelencia el Generalísimo y ver sobre mi pecho, en su banda, los colores de nuestra bandera, vienen a mi memoria muchos recuerdos: el primero, el momento en que, como cadete, juré la enseña de la Patria: la época de estudio y de trabajo en nuestra Escuela Naval de Marín; la navegación en el "Juan Sebastián Elcano"; las prácticas realizadas en distintas escuadrillas de nuestra Armada y las maniobras que he tenido ocasión de presenciar, la última de ellas precisamente a bordo del "Dédalo".

Hoy experimento también una profunda emoción al ver a tantos compañeros de promoción, a los que quiero dedicar en estos momentos el mejor de los recuerdos v de los que siempre he recibido tantas pruebas de afecto v de cariño. Para todos vosotros, un abrazo y la seguridad de que mi deseo es permanecer muy unido en vuestra carrera y en vuestro trabajo.

Tampoco puedo olvidar la tradición marinera de nuestros Reyes; de Fernando, conquistando Sevilla por la mar; de Jaime de Aragón, señoreando el Mediterráneo; de los Reyes Católicos, alentando a nuestras naves y galeones hacia América; del Emperador Carlos, navegante hacia Oran por estas mismas aguas; de Carlos III, restaurador de la Marina de Guerra, tradición que ha mantenido mi familia con calor hasta nuestros días.

Y junto a ellos, los nombres de nuestros descubridores almirantes; de Colón y los Pinsones, protagonistas de la grandiosa aventura del Descubrimiento; de Alvaro de Basan, hecho marqués de Santa Cruz por sus gestas marineras; de Churruca, Gravina, Méndez Núñes y Cervera, defensores del honor de nuestra Patria, así como de todos aquellos que, con sublime heroísmo, ofrendaron su vida en la Cruzada.

Aquí, entre nosotros, y en todos los buques de nuestra Armada, estáis sus herederos y los de tantos y tantos hombres de mar de las Vascongadas o de Levante, de Asturias o del Estrecho, de Cataluña o de Cantabria, de Galicia a nuestras provincias insulares del Atlántico y Mediterráneo. Navegantes anónimos por los mares del mundo, trabajadores del mar que nutrís, año tras año, las filas marineras de nuestra Escuadra, en servicio callado a la mar y a nuestra Patria. Marinos todos que han realizado proezas heroicas, que han sufrido las mismas privaciones, pero que también han participado igualmente de triunfos y glorias.

Las naciones que han dejado gran renombre en los anales del Universo han sido naciones esencialmente marineras, y España hizo del mar camino de su misión histórica. Jamás se podrá extinguir la importancia de los servicios de la Marina española a la auténtica civilización mundial.

Señor ministro: esta Gran Cruz que acabáis de imponerme me recordará siempre el deber de trabajar con entusiasmo por la grandeza de nuestra Marina, cooperando asi al servicio de España."

MANIOBRAS EN HONOR DE SUS ALTEZAS

Don Juan Carlos y Doña Sofía subieron al puente de mando y desde allí presenciaron el paso de los destructores "Jorge Juan", "Lepanto" y "Ferrandis", de la XXI escuadrilla, que con sus dotaciones formadas en cubierta y los vítores de ordenanza a España surcaron a gran velocidad las aguas, junto al "Dédalo". Posteriormente fueron rendidos honores a la insignia de Don Juan Carlos, izada, como ya he dicho, a la llegada de Sus Altezas.

Los helicópteros realizaron diversas evoluciones. El Príncipe bajó a la cubierta de vuelo y presenció desde allí una operación de andarivel (trasbordo, en esta ocasión, de un hombre mediante una cuerda desde un destructor al "Dédalo").

Luego conversó con antiguos compañeros de su promoción naval (en Capitanía General lo había hecho horas antes con otros compañeros suyos de las promociones correspondientes del Ejército y de la Aviación, y con un viejo ordenanza que le había prestado servicios) y, al final del almuerzo ofrecido por el ministro de Marina, en la cámara de oficiales, recibió de manos del almirante Baturone el distintivo de piloto naval de helicópteros.

A las cinco menos diez de la tarde abandonaron el "Dédalo" en helicóptero Don Juan Carlos y Doña Sofía, que a las seis, en un avión especial, partieron desde el aeropuerto de San Javier con dirección a Madrid.

Así terminó la visita oficial de Sus Altezas Reales a Cartagena. Esta histórica ciudad, con las calles profusamente engalanadas con banderas y gallardetes, y numerosas colgaduras con los colores nacionales en los balcones, ha vivido dos días de intenso fervor patriótico y ha tributado, en masa, grandes aclamaciones a los Príncipes. José BARO QUESADA.

("En un avión de la Subsecretaría de. Aviación Civil llegaron ayer por la tarde a Barajas, procedentes de San Javier (Murcia), los Príncipes Don Juan Carlos y Doña Sofía. Les acompañaban sus ayudantes de servicio. El Príncipe vestía uniforme de contraalmirante de la Armada.")

 

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