Autor: Yturbe, Piedita. 
   Una luz se extinguió…     
 
 ABC.    19/04/1969.  Página: 37. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

UNA LUZ SE EXTINGUIO...

Total y definitivamente se cerró con candado de oro el ´´libro" que contiene una época: la de aquellos inolvidables monarcas. Esa "época" es imborrable para los de mi edad; pero no terminó en 13 de abril—no terminó "del todo", mejor dicho—; ese 13 de abril se llevó Su Majestad la Reina Doña Victoria Eugenia consigo una parte muy grande de dicha "época", y se la llevaba no solamente por derecho propio; sino porque "ella" era toda luz, y donde estuviese, resplandecía algo a su alrededor.

En su extraordinariamente encantadora casita de Lausana, diriase que se había abierto nuevamente la puerta del Palacio de Oriente, y lo mismo que en ese Palacio, supo hermanar en la casita el protocolo obligado con un íntimo ambiente familiar para los suyos, así como uno de atractivo singularísimo para aquéllos a quienes favorecía conmovedoramente con atenciones y lealtísima amistad.

Hubo una "mini" Corte en "Vieille Fontaine"—si se me permite emplear este modernísimo término, adecuado para el caso—. Con señorío, sin etiqueta desplegada, supo nuestra inolvidable Reina conservar su "standard" de vida como ninguna otra en el exilio lo ha hecho.

Allí también usó el centro para hijos y nietos, un hogar del que emanaban calor, comprensión, cariño entrañable, sabios consejos y acertadas direcciones.

Hacia allí se volvían las miradas de los que vivieron la Monarquía de antaño, como la mariposa atraída por la luz.

Ya se extinguió esa luz, pero otra se habrá encendido—no podemos dudarlo— para quien tanta irradió en su vida, esa "otra" que no se extinguirá jamás.—Piedita YTURBE, Princesa de Hohenlohe.

 

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