En San Francisco el Grande. 
 El Jefe del Estado y su esposa presidieron el funeral por la Reina Victoria Eugenia  :   
 Los Príncipes Don Juan Carlos y Sofía recibieron el pésame de Sus Excelencias y del Gobierno. 
 ABC.    20/04/1969.  Página: 15. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

EN SAN FRANCISCO EL GRANDE

EL JEFE DEL ESTADO Y SU ESPOSA PRESIDIERON EL FUNERAL POR LA REINA VICTORIA EUGENIA

Los Príncipes Don Juan Carlos y Doña Sofía recibieron el pésame de Sus Excelencias y del Gobierno

Madrid. (De nuestra Redacción.) A las once de la mañana de hoy, según estaba anunciado, se celebró un solemne funeral, en la Real Basílica de San Francisco el Grande, por el alma de Su Majestad la Reina de España Doña Victoria Eugenia de Battenberg. Asistieron, en sitiales colocados en el antepresbiterio, del lado del Evangelio, el Jefe del Estado y su esposa, con los jefes y ayudantes de campo de Su Excelencia.

Al pie del altar mayor, en lugar preferente, se situaron los Príncipes Don Juan Carlos y Doña Sofía.

Detrás de ellos su primo Don Alfonso.

Se hallaban presentes casi todos los miembros del Gobierno con su vicepresidente, almirante Carrero Blanco; el presidente y los consejeros del Reino, la Mesa del Consejo Nacional, la de las Cortes, el Consejo de Estado, los altos mandos regionales de los tres Ejércitos, e] Cuerpo Diplomático con el Nuncio, las Reales Academias, los altos Tribunales del Reino, la Diputación de la Grandeza Española, y numerosos representantes de diversos organismos oficiales.

Se cantó la Misa de Perosi. El túmulo, al que escoltaban lanceros del Regimiento de la Guardia del Caudillo se hallaba cubierto con un paño mortuorio del siglo XVI. Sobre el paño, la Bandera

nacional y la Corona Real de España.

El Caudillo, que vestía uniforme de capitán general, con la Cruz Laureada de San Fernando sobre el pecho, pasó revista a su llegada., en unión del teniente general Menéndez Tolosa, a la Compañía de honores del Batallón del Ministerio del Ejército, formada frente a la iglesia con bandera, banda, escuadra y música. Sus Excelencias, después de dar el pésame a Sus Altezas a la puerta del templo, y de ser saludados por el Gobierno y el presidente del Consejo del Reino y otras autoridades, penetraron, bajo palio, cuyos varales portaban religiosos franciscanos, hasta el altar mayor. Previamente les recibió el superior de la basílica, padre Bonifacio Viñas, y les ofreció agua bendita y les dio a besar el "Lignum Crucis" el obispo auxiliar de Madrid, doctor Guerra Campos, revestido de pontifical, que, ayudado por sacerdotes de la Comunidad, ofició el Santo Sacrificio.

El prelado, concluida la lectura del Evangelio, pronunció una sentida plática en la que exaltó las virtudes de la Reina de España recién fallecida. Destacó sus grandes obras benéficas, su amor a los desvalidos, su acción bienhechora en favor de los enfermos y los necesitados de nuestra Patria y de los prisioneros de guerra de otras naciones. Elogios cálidos, conmovidos, de la Soberana española por su actuación durante los veinticinco años que compartió el Trono con Don Alfonso XIII y por su conducta ejemplar en los treinta y ocho años difíciles, silenciosos y oscuros que siguieron a su salida de España. Monseñor Guerra Campos dedicó también palabras al Jefe del Estado, bajo cuya suprema magistratura—dijo—ha recuperado España el pulso y bajo cuyo mandato —añadió—goza de una libertad amplia; la mayor libertad que ha tenido.

Terminado el funeral, durante el cual comulgaron numerosos asistentes, se retiraron Sus Excelencias entre las mismas aclamaciones que a su llegada. Los Príncipes, que también fueron despedidos por el público estacionado en la plaza de San Francisco con vivas muestras de simpatía y afecto, recibieron a la puerta del templo, durante más de media hora, la condolencia de todos los asistentes al funeral.

 

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