Señor Ortega y Díaz-Ambrona. 
 "Hace falta una adecuada y amplia regulación de las próximas elecciones"     
 
 Informaciones.    01/03/1975.  Página: 12. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

SEÑOR ORTEGA Y DIAZ-AMBRONA:

«Hace falta una adecuada y amplia regulación de las próximas elecciones»

MADRID, 1. (INFORMACIONES.) — «Las estrecheces teóricas y prácticas del Estatuto de Asociación

Política podrían ser superadas de hecho (si hubiese voluntad política para ello), mediante una adecuada y

amplia regulación de las elecciones próximas», ha dicho don Juan Antonio Ortega Díaz-Ambrona,

perteneciente al grupo Tácito y ex director del Instituto de Estudios Administrativos, en el transcurso de

una conferencia que sobre «Asociaciones y elecciones» ha pronunciado ayer en el Colegio Mayor San

Pablo.

El señor Ortega dijo entre otras cosas:

— La modernización alcanzada por la sociedad española presiona y favorece de manera nítida un

proceso de democratización política. Ese proceso implica una renovación de la élite política, un tránsito

de formas de legitimación carismática a formas racionales de legitimación a través de elecciones y un

ajuste más coherente que el actual entre los intereses sociales y las ideologías que correspondan a dichos

intereses.

— Ante el fenómeno de las asociaciones políticas y de las elecciones que habrán de celebrarse

normalmente dentro de este año, la cuestión básica es saber si servirán de cauce para el proceso de de-

mocratización antes descrito o si éste desbordará tales cauces y seguirá otros distintos. La inmensa

mayoría reconoce que el Estatuto de Asociaciones resulta en teoría un cauce demasiado estrecho y

tiene en su contra dos quiebras importantes en el orden jurídico - constitucional: el conferir facultades

decisorias en la materia al Consejo Nacional, que constitucionalmente es sólo un órgano consultivo y de

impulso,y no reconocer garantías jurídicas del ejercicio del derecho de asociación ante el Tribunal

Supremo. La praxis inmediata del Estatuto, con dos únicas peticiones de asociaciones no da pie para

pensar que las principales opiniones políticas hoy existentes en el país vayan a cristalizar por la vía

asociativa.

— Las estrecheces teóricas y prácticas del Estatuto podrían ser superadas de hecho (si hubiese voluntad

política para ello) mediante una adecuada y amplia regulación de las elecciones próximas. Dada su

cercanía y teniendo en cuenta los plazos requeridos para llegar a obtener el reconocimiento pleno de

una asociación política y de sus secciones provinciales y locales (que son indispensables para

concurrir a los procesos electorales), parece razonable pensar que ninguna asociación política

importante (e independiente del Poder) estará en condiciones de ofrecer al país una opinión global de

cambio democrático evolutivo en una convocatoria electoral a celebrar dentro del año 1975. Por ello

resultan urgentísimas unas normas electorales que, aun con carácter provisional, hagan atractiva

la participación electoral a fuerzas políticas de futuro que no han entrado ni van a entrar por el

momento en las asociaciones políticas del Consejo Nacional, pero que estarían dispuestas a

comparecer ante el país a través de comisiones electorales «ad hoc», siempre que se garantizase el juego

limpio electoral en cuanto a secreto del sufragio, pureza del escrutinio, campaña electoral libre sin

discriminaciones

— Si se quisiese poner en funcionamiento un sistema de comisiones electorales que desvanecieran los

recelos que ha suscitado el Estatuto en importantes sectores del país, e1 sistema asociativo resultaría

impulsado sustancialmente cuando, después de las elecciones, se disolviesen las comisiones electorales.

Al mismo tiempo seria indispensable modificar la ley Orgánica del Movimiento, para hacer directamente

elegibles por todos los españoles a los consejeros nacionales que no son de designación por precepto

constitucional y aplicando a todos un riguroso sistema de Incompatibilidades.

— Sin estas medidas es de temer que unas elecciones que se pretendiesen canalizar a través de unas

asociaciones estrechas, pequeñas y apresuradamente constituidas, llevarían consigo una retracción de

fuerzas políticas representativas de amplios sectores de opinión.

 

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