Sube la temperatura sucesoria (II)  :   
 Es don Juan quien debe ser llamado. 
 Madrid.    26/05/1969.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 13. 

REVISTA DE PRENSA

SUBE LA TEMPERATURA SUCESORIA (II)

Es don Juan quien debe ser llamado

José María Ruiz Gallardón dice en unas declaraciones a José Carlos Clemente, que publica "La Actualidad Española":

"—Don Juan Carlos no ha proclamado su superioridad o su mejor derecho a ser Rey. Tampoco puede haber desconocido que es su padre, don Juan, quien, según la legitimidad histórica de la Monarquía española, debe ser llamado a reinar. Sólo muy altas consideraciones de Estado—que a mi juicio no concurren en el caso y a las que, desde luego, el Príncipe ni siguiera alude—podrían provocar y justificar que don Juan abdicara a favor de su hijo. Pero, repito, nada hay que, hoy por hoy, y ante una más que problemática designación de sucesor en vida por parte de Franco, justifique tan ardua medida. Que yo sepa, el Generalísimo ha guardado un impenetrable silencio sobre las declaraciones, y ni ha pedido a don Juan que abdique, ni mucho menos ha usado de sus prerrogativas constitucionales para designar a don Juan Carlos como sucesor.

"Para entusiasmar al pueblo español, la Monarquía deberá ser cauce y solución. Me explicaré: cauce para todas las aspiraciones legitimas de los españoles. Cauce para que el discurrir de la vida política, española sea orden. Cauce para que el desarrollo económico sea progresivo. Cauce para superar las contradicciones sociales internas de la comunidad. Y siendo todo ello solución adecuada y prudente del sistema actual, puesto que legalmente es su salida. Si la Monarquía consigue que el transito de un régimen a otro se haga con orden y sin perjuicio de ninguna de las pretensiones legitimas de los ciudadanos, entusiasmará. Y yo creo que puede hacerlo.

"Pienso que don Juan Carlos es ciertamente un Príncipe idóneo. Pero pienso que "rebus sic stantibus", no es el Principe mas idóneo. Precisamente uno de los méritos de la ley de Sucesión —y de la Ley Orgánica del Estado—es permitir la coincidencia de la legitimidad nacida del 18 de Julio con la tradicional de la Corona de España, Y esa coincidencia es un bien en si nada despreciable. Por otra parte, el propio Principe don Juan Carlos ha manifestado en sus recientes declaraciones que él está donde está, en virtud de una serie de circunstancias, unas históricas y otras actuales. Para ser fiel a las primeras deberá cuidar al máximo no quebrantar la legalidad monárquica. Pero, afortunadamente, creo que no habrá problema.

Porque el patriotismo del padre y del hijo son evidentes.

—Pienso que existen algunos grupos muy concretos que van a oponerse a la eventual restauración monárquica en la persona de don Juan. ¿Qué grupos podrían ser éstos?

—Todos aquellos—y en la medida en que existan y pesen socialmente que para sus fines particulares pretendan quebrantar el orden y la estructuración ordenada, justa y democrática del Estado. Hay que mirar las cosas de frente y no hurtar el cuerpo. Sólo los resentidos y los totalitarios—en el peor sentido de la palabra—querrán negarse a apoyar la solución más lógica del problema sucesorio español.

—¿Y en cuanto a don Juan Carlos?

—Mire usted, don Juan Carlos, como ya he dicho, tiene su puesto en la dinastía. Será Rey y contará con todos los apoyos precisos cuando le corresponda. Todo lo demás es argumentar con futuribles, lo cual, como usted sabe, no es aconsejable."

Menos contundencia a nuestros juicios

Gabriel Cisneros comenta en "Pueblo":

"Otras declaraciones importantes: las de José María Ruiz Gallardón, miembro del Consejo privado de don Juan, a "La Actualidad Española". Otra contribución a la subida de temperatura del tema sucesorio. Por el dato que queda dicho del "curriculum" de Ruiz Gallardón no es necesario señalar cuáles son las preferencias del entrevistado ante las opciones sucesorias. Unas preferencias expuestas, en ocasiones, con apasionamientos excesivos, porque habrá de admitir don José Mana que quizá no todos cuantos

se oponen a la restauración monárquica en la persona de don Juan sean—como él los califica—"resentidos y totalitarios" o pretendan—como él les atribuye—"quebrantar el orden". ¡Ay, cuánto ganaría este país si aprendiéramos todos a echarle menos contundencia a nuestros juicios!

Aparte de esos excesos, Ruiz Gallardón enjuicia con realismo y acierto el papel de la Monarquía.

Reconoce la falta de fervor monárquico del pueblo español, previene que la Monarquía se suicidaria si no aportara un hondo contenido social y carga el acento de los méritos de la institución en su funcionalidad.

Los preferencias del pueblo español

Escribe "Arriba":

"Ruiz Gallardón, hombre de probada capacidad, no ha podido romper esta práctica infausta de corrosión de la institución. No por nada, sino por lo que significa de partidismo y de exclusivismo. No por nada, sino porque Ruiz Gallardón, que posee una importante trayectoria jurídica, excluye "porque sí" a las personas que no le interesan para la sucesión. No por nada, sino porque nos hemos tropezado con afirmaciones como la que asegura que sólo los resentidos y los totalitarios querrán negarse a apoyar a don Juan. Esto es lo de menos, por la sencilla razón de que nunca el pueblo español ha manifestado sus preferencias personales. Pero la afirmación plasma una alternativa por desgracia frecuente: o se piensa como yo, o se es resentido y totalitario. Nada menos que acusando así a los posibles detractores—nadie puede saber el número—es desarreglarlos para posibilitar las soluciones cordiales.

Seamos consecuentes. La visión serena que Ruiz Gallardón ha puesto en muchas de sus palabras no excluye la realidad de que estamos trivializando uno de los más importantes problemas políticos. Se le quita la palabra de la boca a las Cortes, se intenta aminorar las posibilidades sucesorias de algunas personas."

 

< Volver