Autor: Baró Quesada, José. 
   El Príncipe, acompañado del Vicepresidente del Gobierno y los ministros militares, presidió la imposición de fajas a la 66 Promoción de Estado Mayor  :   
 "Yo seré el primer fiel servidor del sentimiento nacional que el Ejército representa", dijo Don Juan Carlos. 
 ABC.    05/05/1970.  Página: 21. Páginas: 1. Párrafos: 12. 

ABC. MARTES 5 DE MAYO DE 1970. EDICIÓN DE LA MAÑANA

El PRINCIPE, ACOMPAÑADO DEL VICEPRESIDENTE DEL GOBIERNO Y LOS MINISTROS MILITARES, PRESIDIO LA IMPOSICIÓN DE FAJAS A LA 66 PROMOCIÓN DE ESTADO MAYOR

«Yo seré el primer fiel servidor del sentimiento nacional que el Ejército representa», dijo Don Juan Carlos

«NOS TENDRÉIS ENTRE LOS MAS LEALES SUBDITOS», MANIFESTÓ AL PRINCIPE, ALUDIENDO A LOS JEFES DE ESTADO MAYOR, EL GENERAL ARIZA

Madrid. (De nuestro redactor político.) Su Alteza Real el Príncipe Don Juan Carlos presidió, en la mañana de ayer, la imposición de fajas a la promoción 66 de la Escuela de Estado Mayor, integrada por cincuenta y seis alumnos. Le acompañaron en la solemne ceremonia castrense el vicepresidente del Gobierno, almirante Carrero Blanco, y los ministros del Ejército, Aire y Marina, tenientes generales Castañón de Mena, Salvador Díaz-Benjumea y almirante Baturone Colombo. Fue un acto importante. Don Juan Carlos, cumplimentado a su llegada al edificio de la Escuela por los citados miembros del Gobierno, altas autoridades militares de la Primera Región y Jefes de los Estados Mayores, pasó revista a los acordes de la Marcha Real a una compañia del Batallón del Ministerio del Ejército, que le rindió los honores debidos a su elevado rango. El Príncipe recibió vivas muestras de adhesión de las Fuerzas Armadas.

Después de la entrega de diplomas a los componentes de la promoción—seis de los cuales son oficiales extranjeros—pronunció unas palabras el general jefe del Centro, don Narciso Ariza García, quien entre otras cosas, dijo lo siguiente:

"Alteza: Tened la seguridad de que cuantos nos honramos con pertenecer al servicio de Estado Mayor permaneceremos siempre fieles a las Leyes Fundamentales del Reino, y si por la gracia de Dios llegáis a ceñir la Corona de España, como heredero de nuestro Caudillo, nos tendréis entre los más leales subditos, cuyo ferviente deseo es que seáis ese "buen señor" que en el cantar de Mío Cid pedía el noble pueblo castellano, fundamento y bastión de nuestra nacionalidad."

Concluida la oración del general Ariza se efectuó la imposición de fajas azules, distintivo de los oficiales y jefes de Estado Mayor. Don Juan Carlos, padrino de honor del número uno de la promoción, capitán de Infantería don Rafael Valenzuela Teresa, habló al nutrido y brillante auditorio. A su discurso pertenecen estos conceptos:

"La Ley Orgánica del Estado que, junto con las demás leyes Fundamentales del Reino, juré el 23 de julio de 1969, ordena que las Fuerzas Armadas de la nación garanticen la unidad e independencia de la Patria, la integridad de sus territorios, la seguridad nacional y la defensa del orden constitucional". Noble profesión la de cuantos por sublimes estímulos os integráis en nuestros Ejércitos, con la misión sagrada de garantizar tan altos ideales. También la mía, pues en buena parte he sido formado en nuestras Academias militares y, como decían nuestros clásicos, "nunca el Príncipe parece tan Príncipe, sino cuando está sobre las armas".

Noble profesión la nuestra al servicio de España, porque es servir de verdad, lo que se hace tanto obedeciendo como mandando. Ofrecéis para ello la abnegación completa de vosotros mismos, hasta la propia vida, en un haz de virtudes que difícilmente se encuentran juntas y de las que tenemos el mejor ejemplo en el Generalísimo Franco, que nos ha dado constantes muestras de una vida entregada a la Patria.

Las necesitáis todas, brillantes y aquilatadas, porque al fin vuestro destino es poneros delante del hombre, comprenderle mandarle, llevarle al combate para alcanzar la victoria, actuando solamente por los nobilísimos estímulos del amor a Dios y a España. Yo seré el primer fiel servidor de ese sentido nacional que el Ejército representa y que está por encima de cualquier interés particular o colectivo.

Para ello, y más en nuestros días, no bastan el Valor, la abnegación y la gallardía, pues sobre la base de las nobles virtudes militares clásicas, se necesitan la amplia gama de conocimientos de naturaleza filosófica, política, geográfica, económica o social, que forma parte de la guerra y que el mundo moderno requiere.

 

< Volver