Las elecciones a Consejeros Nacionales     
 
 ABC.    20/10/1971.  Página: 26. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

LAS ELECCIONES A CONSEJEROS NACIONALES

En un ambiente que no podrán estimar satisfactorio quienes desde el Movimiento, por supuesto, esperan y desean que dentro del Movimiento se cumplan todas las posibilidades de relación política previstas en la Ley Orgánica del Estado, se celebraron ayer, en Madrid, dos muy importantes reuniones para debatir cuestiones electorales sustantivas. De una parte, la Comisión Permanente del Consejo Nacional del Movimiento estudió las impugnaciones presentadas contra resoluciones de la misma en relación con las candidaturas a consejeros nacionales por las distintas Circunscripciones electorales. De otra, celebraba su primera sesión de trabajo la Junta Central del Censo Electoral para, asimismo, decidir sobre impugnaciones presentadas en las elecciones a procuradores en Cortes por el tercio de representatlón familiar. Las resoluciones, como es sabido, corresponderán respectivamente al Pleno del Consejo Nacional del Movimiento—que se reúne hoy—y a la Junta Central del Censo, cuando lo haga bajo la presidencia del titular del Tribunal Supremo. Esta Junta deberá resolver antes del día 29.

Dos jurisdicciones, pues, para dos elecciones. Dos vías distintas para la sustanCiación de los recursos presentados en ellas. Dos expectativas: una, que podría Considerarse más amplia y sólida, porque en ella tiene cualificada presencia la jurisdicción ordinaria; otra, a la cual podrán discutírsele los calificativos más favorables, porque siendo sus resoluciones opinión de un cuerpo político colegiado se alegará, inevitablemente, el carácter «político» de lo que decida. Y no se alegará, por supuesto, a su favor. Pero tanto en uno como en otro caso se dirime sobre derechos y sobre derechos se decide, se resuelve, se falla.

Y todos los derechos deben, en principio, gozar de las mismas garantías, más allá de cuales sean sus contenidos. Al margen de la tipicidad de representación—en este caso politica—que conlleven.

Naturalmente, y manteniéndonos en la línea de criterio y pensamiento que definen anteriores comentarios editoriales nuestros, siempre consideraremos mejores las decisiones sobre derechos que procedan de la jurisdicción ordinaria o aquellas en las cuales tenga esta jurisdicción voz y voto; es decir, presencia cualificada. Esto aparte, se diría que para una misma materia—la electoral, en este caso—debería preferirse, en la medida de lo posible, una cierta unidad jurisdiccional, al margen de la diversidad de convocatorias para cubrir una diversidad de escaños: en las Cortes o en el Consejo Nacional.

Por lo que se refiere a las impugnaciones presentadas contra la proclamación de candidatos a consejeros nacionales del Movimiento, creemos de interés destacar ciertas circunstancias que han pesado desde el momento mismo de la convocatoria a estos comicios. Es de señalar, en este sentido, la singularidad de que en veintitrés de las circunscripciones haya sido proclamado un solo candidato. Y, por otra parte, parece, si no errarnos en el cálculo, que en las circunscripciones restantes se han impugnado catorce candidatos, cifra importante en comparación con el número de éstos y el número de las circunscripciones a las qvie la impugnación afecta.

Asimismo, fundamenta un punto de lógica inquietud el hecho de qué IS f8SR vocatoria del Pleno del Consejo Nacional —que hoy deberá decidir sobre las impugnaciones presentadas—haya tido realizada con sólo veinticuatro horas de antelación—es decir, ayer—, telegráficamente. No atempera la perentoriedad del aviso formal sobre la fecha de celebración del Pleno la circunstancia de que los propios periódicos nos hiciéramos eco de la posibilidad de que el mismo fuera convocado para hoy. Consejeros hay que residen habitualmente en sus provincias y que en la atención a sus actividades profesionales se habrán visto, con toda seguridad, impedidos, imposibilitados de acudir a la sesión plenaria del Consejo. Y la materia sobre la que el Pleno se habrá de pronunciar es politicamente, y en justicia, importante si las hay.

En resumen, a la problemática idoneidad de dos jurisdicciones viene a sumarse el conjunto de las dificultades de hecho con que, quizá involuntariamente, se ha rodeado la convocatoria del Pleno del Consejo Nacional. Descartada toda intencionalidad en la disposición de estas circunstancias, no parece discutible que asi padecerá, que así no resultará favorecida, ei modo alguno, la claridad que necesita y reclama el presente político, por sí mismo y de acuerdo con las pretensiones de nuestras leyes fundamentales.

Esperamos, sin embargo, que todos y cada uno de estos problemas electorales serán resueltos con buen criterio y sin padecimiento de la justicia.

 

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