Semisecretos     
 
 Informaciones.    17/04/1971.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

SEMISECRETOS

HACE pocos días se anunció la edición de un libro con el texto de las intervenciones en el último Pleno extraordinario y secreto del Consejo Nacional del Movimiento. Este libro, al parecer, no tendrá libre circulación y será remitido a un determinado número de personas.

Cuando se emitió la extensa nota-resumen de las intervenciones en aquel Pleno, ya apuntamos que nada parecía justificar el desarrollo de los debates a «puerta cerrada», y que hubiera sido conveniente para el país y beneficiosa para el propio Consejo Nacional la publicidad de sus disensiones. La misma consideración hacemos ahora que el contenido de aquellos debates se va a hacer llegar a un restringido número de personas.

Algo parecido ocurrió cuando el capítulo quinto del «Informe FOESSA» (inédito) fue distribuido por Información y Turismo también n un determinado número de personas. Nada había en aquellas páginas que pudiera alterar el desarrollo de la vida del país, y de hecho, el famoso «capitulo quinto» hizo funcionar a pleno rendimiento muchas fotocopiadoras, y de mano en mano alcanzó una notable difusión.

Suponemos que el libro con los debates del último Pleno del Consejo Nacional transitará el mismo camino: correrá de mano en mano, hará funcionar de nuevo las fotocopiadoras y disfrutará de un «sexy» político del que carecería si fuese libremente distribuido en las librerías o quioscos de Prensa.

Cada vez resulta más obvio que la utilización de las facultades del Gobierno para declarar «materia reservada» un determinado asunto deben ser utilizadas con rigor mili, métrico: sólo en los casos estrictamente necesarios y a rajatabla. Los «semisecretos», que terminan en «secretos a voces», no contribuyen a la clarificación política y sí a la proliferación de rumores y a la subinformación de multicopista.

En la encuesta que INFORMACIONES ha venido publicando a lo largo de la semana se ha podido comprobar el masivo desinterés de los españoles por la política. Se arguye que esto es algo que se advierte en todas las sociedades occidentales, pero no lo creemos. Por lo menos, no en los niveles y proporciones que a España alcanza el problema. Resulta alarmante que más de la mitad del país carezca de suficiente información sobre quiénes le gobiernan y con qué mecánica institucional lo hacen. Esta carencia no se da en otras sociedades occidentales. Una cosa e» el desinterés político y otra el «analfabetismo político», y este último problema sólo se resuelve con Información amplia y diáfana.

El país no va a mover un músculo por saber todo lo que se debatió en el último Pleno del Consejo —por citar un ejemplo—, sino que si lo supiera, comenzaría, quizá, a interesarse por el Consejo Nacional, va a sentirlo como algo suyo, como una Cámara donde se debaten los temas de altura que afectan a la comunidad. Por donde quiera que se mire, esto sólo pueda ser beneficioso para la madurez política de esta sociedad.

 

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