Los deberes del Consejo Nacional     
 
 Informaciones.    30/10/1971.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

Los deberes del Consejo Nacional

EL importante discurso del Jefe del Estado pronunciado ayer ante el Pleno del Consejo Nacional del Movimiento resume las líneas maestras que han servido de gula a su política nacional desde hace treinta y cinco años. Franco, una vez más, hace insistente alusión a la unidad del pueblo español en su territorio, en sus gentes y en la solidaridad de sus clases. «... no desmayar jamás —dice— en la defensa de la unidad, en la defensa de la justicia social, en la transmisión de nuestro espíritu, nacional a las nuevas generaciones...»

PERO Franco, en su discurso de ayer, conmemorativo del XXXVIII aniversario de la fundación de Falance Española, ha inr cluido parlamentos que aluden directa y certeramente a circunstancias políticas concretas, yendo más allá de la exposición de su ideario fundamental.

ASI, cabe subrayar eus palabras sobre la guerra civil: «... defensa del patrimonio espiritual de la civilización cristiana, que promovió la carta colectiva del Episcopado español y que mereció de la Iglesia la calificación de Cruzada...»

ASI, el Jefe del Estado se ha referido a la fusión áe la Falange y el Tradicionalismo en la organización que dio posterior vida al Movimiento nacional: «... Como ya afirmábamos en los albores de nuestra guerra en el decreto de unificación, la unidad era la base necesaria para ganar la guerra y construir la paz. La unificación se exigía en el nombre de España y en el de los que por ella caían, persiguiéndose la creación de un Movimiento que llamaba a todos los españoles para construir no sólo el Ejército capaz de conducirnos a la victoria, sino, con el nuevo Estado, camino de la grandeza y de ía libertad de la Patria...»

REFIRIÉNDOSE a Falange Española, Franco ha subrayado que «... podemos decir con toda verdad que lo esencial de su doctrina está recogido en nuestros Principios Fundamentales del Moyimiento, y que son, como afirma el articulo 3.° de la Ley Orgánica del Estado, el criterio esencial de cómo han de realizarse los fines fundamentales del Estado, pues éstos han de cumplirse bajo la inspiración y la más estricta fidelidad a los Principios del Movimiento Nacional, que son, por su propia naturaleza, permanentes e inalterables...»

PERO lo que mayormente llama la atención en un detallado repaso del discurso de Franco de ayer es su repetida llamada al Consejo Nacional, recordándole la trascendencia de sus funciones y la exigencia que de su ejercicio ha de hacerlo el pueblo español. De cara a la nueva legislatura y con el recuerdo de la atonía padecida por la Alta Cámara en los últimos «ños. las palabras de Franco, directamente dirigidas a los consejeros, son aleccionadoras: «...la sustancia constitutiva del Movimiento, del que vosotros sois la representación colegiada, es precisamente la unidad, y esa representación exige ée vosotros que seáis ejemplo vivo de lealtad y fidelidad a nuestros Principios, de voluntad en la unidad, ejemplo de trabajo con fe inasequible a todo desaliento, como quería José Antonio. Y vuestra lealtad y trabajo han de concretarse fundamental mente ejerciendo las funciones que la Ley Orgánica del Estado y vuestra propia ley del Movimiento y Consejo Nacional os otorgan, por el mantenimiento de estos princicipios, que hoy son más actuales que sunca; por servir, asegurar y defender la convivencia nacional, para ¡a que es necesario seguir luchando sin descanso, con fortaleza y generosidad...»

Y el Jefe del Estado insiste: «...La Juventud debe estar presta a tomar el relevo cuando le llegue su hora. Las generaciones mayores tienen, más que nunca, la obligación de la ejemplaridad, y ésta corresponde antes que a nadie a este Consejo Nacional (...). Corresponde a este Consejo Nacional continuar en servicio y en defensa del patrimonio espiritual y material de los españoles, en la realización creciente de la justicia social, que ha dado a los españoles la base de su comprensión mutua y la ilusión de trabajar unidos hasta el futuro...»

MAYOR espaldarazo moral, mayor requerimiento al Consejo para que alcance la importante cota que le marca la letra de las leyes, no cabe. Las ultimas palabras del discurso de Franco ante los consejeros remacharon finalmente esta llamada al abandono de una posición cómoda o expectativa ante ía marcha del Estado: «...que vosotros, señores consejeros, sepáis compartir en todo momento, con plenitud y con responsabilidad, vuestras quizá pesadas pero honrosísimas obligaciones.»

 

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